Rodolfo Chikilicuatre

Yo también voto por Rodolfo Chikilicuatre, faltaría más. Llevaba años intentando buscar un término con el que definir en lo que se ha convertido el Festival de Eurovisión, y va y llega este hombre y me regala su apellido como mejor epíteto a tanta caspa, tanta horterada y tanto amaño ‘a la descaré’. Eurovisión es puro chikilicuatre, signifique lo que signifique esa palabra. Y punto. No hay más.

Rodolfo ha logrado un hito se mire por donde se mire. Concebido para ridiculizar en la medida de lo posible (que, se ha visto, es bastante) al propio certamen al que se presentaba, ha logrado conectar de tal modo con la percepción de los españoles sobre tamaño disparate musical que ha logrado el pasaporte de forma directa hacia Belgrado para gritarle a los cuatro vientos de la Europa más desfasada eso de “Eurovisión es chikilicuatre”, signifique lo que signifique esa palabra.

Aquellos que se rasgan las vestiduras por esta cómica representación y reclaman no sé qué calidad y dignidad sobre las tablas o están muy pez en eso de las calidades y las dignidades musicoculturales o les puede la nostalgia. Basta con repasar la presencia española (y europea, en general) de los últimos 20 años en el susodicho festival para descubrir no uno ni dos, sino más de varias docenas de chikilicuatres reprimidos y vergonzantes. Eso sí, todos con aire de Caruso o Callas cruzados con estrellas del pop&rock. Deprimente. Sólo hay un Chikilicuatre, y ése es Rodolfo, que es también, en esencia, el Festival de Eurovisión.

Pero, eso sí, que no me lo toquen con la varita mágica de la televisión pública y le apliquen la censura ‘democrática’ del ‘te vamos a domesticar’. ¿Qué es eso de cambiarle la letra por sus alusiones políticas? ¿Es Chikilicuatre también un adalid de la canción protesta o un exponente descontrolado de la canción de autor? ¿Que no cumple con las normas del concurso? ¿Y entonces cómo es que fue seleccionado donde otros fueron rechazados por idénticos motivos? Ummmm.

Déjenme tranquilo a Rodolfo y su fikiprotesta chikilicuatre. Sin el Rajoy, Zapatero, Chávez, Juan Carlos o el ¿por qué no te callas? no sería el mismo. Y, en cualquier caso, que sometan los cambios a votación. Pues si de democracia y movida YouTube 2.0 se trata, hay que llegar hasta el final con todas sus consecuencias.

Chikilicuatre, tal cual, es tan Eurovisión como Eurovisión, tal cual, es así de chikilicuatre. Cualquier sucedáneo o adulteración constituiría un grave agravio para los muchos fans verdaderos del festival, que no son ésos que gritan histéricos a pie de escenario, sino los que soportamos en silencio el duro trance en el calor de nuestros hogares. Chikilicuatre somo todos los que amamos Eurovisión y, por lo mismo, la odiamos hasta bramar por su desaparición del panorama. Así que, censura, ni en las patillas.

No creo que Rodolfo se preste a tamaña manipulación, o puede que sí, siendo, como es, tan chikilicuatre. ¿Pero y Buenafuente, no pondrá el grito en el cielo ante semejante fraude?

Queremos el ‘Chiki-Chiki’ tal como es. Sin conservantes ni colorantes. Es lo más valiente que ha hecho España en Europa desde la pica aquella en Flandes. No vayamos a arruinarlo a última hora.

Uno, el breikindance; dos, el crusaíto, tres… Me parto con Eurovisión y con Chikilicuatre, signifiquen lo que signifiquen esas dos palabras.

La fiesta de la chikicracia

Añado esta simbólica viñeta de JRMora. Por mi parte, ya lo tengo de amiguete en Twitter y en Facebook 😉

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