Flickr

Fue una de las noticias más comentadas ayer, aunque más que noticia es un rumor que ha sido amplificado por sitios de prestigio como TechCruch o Mashable: Flickr podría ampliar su oferta de alojamiento, actualmente restringida a fotografía, a vídeo el próximo mes de abril, dando lugar a Flickr Video.

El anuncio se produce en medio de un importante galimatías de movimientos estratégicos en la Red: Flickr pertenece a Yahoo!, que es objeto de deseo por parte de Microsoft. Google ha salido en ‘defensa’ de Yahoo! para impedir la adquisición por parte de Microsoft. Google adquirió YouTube, una vez derrotada su apuesta particular, Google Video. Si, finalmente, nace Flickr Video, se encontraría ante un nuevo competidor que, además, podría acabar en las manos de su bestia negra dentro y fuera de la Red. ¿Pero podría Flickr Video hacerle sombra a YouTube?

Muchas han sido las alternativas a YouTube, pero muy poco es el target de popularidad y relevancia que ha perdido el portal frente a sus competidores, comenzando por el potente proyecto original de su actual propietario. En ese sentido, mucho tendría que ofrecer Flickr para convertirse en una seria amenaza para el líder, y no sólo en el campo de las prestaciones, donde debería sorprender bastante como para destacar, sino también en el de los derechos de autor, auténtico talón de Aquiles de YouTube, cada vez más restrictivo y entregado a los dictados de la industria, y en la captación de videocreadores, muy repartidos entre el propio YouTube y otros servicios de corte ‘minoritario’ que permiten un mayor ‘metraje’.

Si Flickr Video no fuera más que una extrapolación del Flickr fotográfico al mundo del vídeo, YouTube no tendría nada que temer: material original subido por sus autores para compartirlo o no con la comunidad, a su criterio. Muy poco para competir con el monstruo del género.

Ahora bien, si son otras las pretensiones de Yahoo!, o si finalmente ésta cae en manos de Microsoft, las expectativas podrían ser bien diferentes. No fáciles, desde luego, pero puede que sí lo suficientemente relevantes como para inquietar al gigante.

Aún así, salvo sorpresa, y ésta no es descartable desde el momento que elucubramos en torno a un rumor (que no saliera también sería una sorpresa, dadas las expectativas), no le veo más que un futuro ‘doméstico’ a la aplicación, en su línea tradicional, alejado de la vorágine que caracteriza a YouTube. Los videocreadores apuestan por YouTube del mismo modo que los fotógrafos apuestan por Flickr. ¿Qué pasaría si aquél ampliara su oferta a la imagen? Pues casi que lo mismo, pero al revés.

Quizás Flickr vídeo pudiera hacerse con el mercado del vídeo familiar. Pero éste no es, desde luego, ni de lejos, el centro del éxito y de empresa del portal fundado hace apenas tres años por tres ex empleados de PayPal.

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