Un perro sabe muy bien que, cuando una puerta está cerrada, está cerrada y no se puede atravesar. Ya pueden sus amos cansarse de explicarle que no hay madera, metal ni cristal ni nada, que puede pasar tranquilamente, que sólo hay un marco que no impide ni salir ni entrar. Ah, amigo. Puede que sea un marco, pero un marco de puerta cerrada. Y si la puerta está cerrada, no-se-puede-pasar. A mí no me la pegas, humanoide 😀

Los gatos, por lo que se ve, también son muy suyos para estas cosas.

Vía: Boing Boing

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