Tenía pendiente de escribir este post desde hace un par de días, ya que la noticia es de las de traca. La RIAA (una de las principales sociedades de lucha contra la ‘piratería’ en EEUU) decidió demandar nada más y nada menos que a un indigente (sin casa, sin dinero y, desde luego, sin ordenador), lo que le valió una importante reprimenda de los jueces. En el mejor de los casos (PDF), los abogados de la RIAA fueron tildados de “despistados” por parte de la autoridad judicial.

Estos intrépidos abogados protagonizaron lindezas tales como dejar una copia de la demanda en el buzón de un apartamento que el denunciado había ocupado años atrás, pero con el que ya no guardaba ninguna relación. A esto yo lo llamaría piratería jurídica, o algo peor.

Los talibán del derecho de autor continúan cubriéndose de gloria. ¿Qué será lo próximo?

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