4 Años de Mangas Verdes

Actualización (27 abr-11.06 h): Ya han encontrado la miniatura del iPod. ¡Increíble! En menos de 24 horas. El ganador es yiTaN!, que ha dejado la respuesta correcta en su comentario a este post. ¡Felicidades! Y gracias a todos por participar. Me hubiera gustado que el juego durase un poco más, pero es que mis lectores son mucho lectores 🙂

POST ORIGINAL:

¿Qué correspondencia con la edad humana tienen los blogs? ¿Será, así, tal cual, es decir un año es un año, y dos son dos? ¿Un blog de cuatro años es un niño de cuatro años que apenas si comienza a figurar en y figurarse su entorno? ¿O tendrá algo más que ver con, por ejemplo, la edad canina, ésa que multiplica por siete, con matices, cada uno de sus años? ¿Será Mangas Verdes un bebé, un treintañero o un vejestorio de la blogosfera? No lo sé. Sólo sé que cuatro años después de comenzar esta aventura me siento, sí, más curtido, más maduro, enriquecido, más estresado y responsabilizado también… pero con la misma capacidad de sorpresa y pasión por todo cuanto me rodea y rodea a este blog que aquel feto de la comunicación que anunció su llegada al mundo, en clínica Blogia, con un llanto reflexivo en torno a las virtudes y los defectos del diálogo, un 27 de abril de 2004.

Mangas Verdes cumple hoy cuatro añitos. Y no voy a entrar ni en estadísticas ni en extensas diatribas lacrimógenas ni repasos kilométricos. Este año me quiero centrar en los lectores y en lo mucho que recibo de ellos, en muchos sentidos. Desde los comentarios o los correos que me envían al respetuoso y respetable silencio de quienes nos visitan a diario, pero prefieren callar. Desde aquellos que nos aportan sugerencias o nos avisan y nos muestran pistas para nuevos posts, a los que agradecen nuestras ocurrencias. A los que participan activamente a través de las distintas propuestas y a los que entran, leen y se van. A los que se suscriben a los feeds o al correo y a los de visita directa. A los que pinchan en los anuncios de Adsense y a los que no. A los que soportan y entienden hasta mis peores artículos, y a los que no me pasan ni una. A los que llegan por Google y salen por Yahoo!, y a los que vienen a buscarme personalmente. A los que sólo me conocen del blog y también a los que nos vemos y reunimos en sitios como Twitter, Facebook, Last.fm, Flickr, YouTube, Proyecto Isla, Canarias7.es, Minoic… En fin, a todos y cada uno de ustedes.

Por eso, este año me he decidido a tirar el blog por la ventana y agradecer todo ese caudal afectivo y comunicativo con un regalito y un juego. El regalito: un iPod Nano 8Gb. El juego: encontrar la miniatura de la imagen del iPod Miniatura del iPod Nano que acompaña a esta entrada en alguno de los 4.455 posts publicados en Mangas Verdes hasta el momento. El primero que lo encuentre, se lleva el iPod. Así de sencillo. ¿Sencillo? Vale, no. Son muchos posts los que hay que mirar, pero también hay una fórmula para echar una mano a todos los que se animen a participar: cada día dejaré una pista al pie del feed de cada uno de los posts que publique, de tal forma que los lectores suscritos puedan ir afinando su búsqueda. Se trata, efectivamente, de una ventaja para los suscriptores, pero también es una manera de premiar su fidelidad. Sólo una ayudita más que al resto. Para compensar, también dejaré una pista cada día en Twitter.

El concurso empieza ya mismo y durará lo que dure. Un día, una semana, un mes o un año. Yo no tengo prisa. Muchas suerte a todos, y muchas gracias, again 🙂

El iPod vendrá grabado en su parte trasera con el mensaje: “4 años de mangasverdes.es. Gracias, X”, donde X será el nombre del ganador o ganadora. El agraciado podrá escoger el color y se le enviará a la dirección que nos indique. Lo único que se pide a cambio es que cuando lo reciba nos remita una foto con el aparatejo, mostrando el mensaje grabado. La forma de comunicar el hallazgo será dejando un comentario en este mismo artículo, señalando el post y el lugar dentro del post donde aparece la imagen del aparatito.

Nada más. A soplar todo el mundo para apagar las velas. Y que corra el champán virtual de la conversación.

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