Parábola del señor feo, Público y la SGAE

por mmeida el 07/05/2008

en Mangas Verdes, internet

Un señor muy feo

Cuentan las crónicas que mucho tiempo atrás hubo un señor feo, pero que muy feo. Tanto que no podía salir a la calle sin que los vecinos lo llamaran feo, ni viajar sin que los desconocidos lo llamaran feo. Cuando alguien hablaba de fealdad, siempre lo ponían de ejemplo. Y cuando se escribían libros sobre la fealdad, su fotografía aparecía siempre en páginas destacadas. Llegó el momento en que el señor feo no pudo soportar todo aquello. Y, así, decidió comenzar a llevar ante los tribunales a todo aquel que osara constatar la evidencia. Primero comenzó con el tendero de enfrente, que solía recibirlo con un: “¿Qué quieres, feo?”. Y ganó la querella. Luego, denunció a dos primos suyos, que no paraban de repetirle: ¿Quién es mi primito más feo?”. Y cosechó otra victoria.

Envalentonado con los resultados, el señor feo decidió demandar a todo su edificio, por la osadía de colgar en la fachada una pancarta con el texto: “Aquí vive un tío muy feo”. Y volvió a triunfar. Ciego de éxito y de valor, comenzó a demandar a todo cuanto se movía y hablaba, pues no había ser vivo sobre la tierra con el don de la palabra que se resistiera a llamarlo feo. Los jueces comenzaron a preocuparse cuando llegaron los pleitos multitudinarios contra pueblos enteros, ciudades enteras, países enteros, o contra insignes escritores y medios de comunicación. La situación era insostenible, pues no sólo el tipo era feo con ganas, sino que daba la impresión de que la Justicia se había vuelto del revés, pues sólo una Justicia extremadamente peculiar podía dar por buena la criminalización de toda la ciudadanía en defensa de un solo ciudadano.

Así que el señor feo comenzó a perder sentencias, aunque siguió ganando otras, y así durante un largo tiempo hasta que, definitivamente, se impuso la necesidad de unificar. Reunidos magistrados y legisladores, llegaron al fin a una conclusión: el mal no estaba en la constatación de la evidencia, sino en la propia fealdad del personaje. Cualquier referencia a la misma podía darse como natural e incluso justificada, aunque algún remedio había que buscar al daño moral que se infringía continuamente al desdichado. La solución no tardó en llegar, en formato de fallo judicial con categoría de jurisprudencia:

“Ante la imposibilidad de condenar a todos los seres humanos del planeta por la constatación de una fea, pero cruda realidad, instamos al demandante a someterse urgentemente a una intervención de cirugía estética, acabando de raíz con el origen de toda esta polémica. Sin fealdad no hay feo; sin feo no hay posibilidad de constatar; y sin constatación, es ya imposible el daño moral”.

Fue el momento en que el señor feo comenzó a demandar a jueces y fiscales. Apenas unos meses antes de someterse, derrotado, a un cambio radical de ‘look’ y conciencia.

La SGAE demanda a Público. ¡Qué te voy a contar!

(Sed buenos o, cuando menos metafóricos, en los comentarios) ;)




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1 deniman 07/05/2008 en 00:10

Eso te iba a comentar, que como los comentarios se crezcan puedes acabar en la boca del feo como quien ya sabemos

2 pp6 07/05/2008 en 08:09

CuanDo menos :P

3 Julio Alonso 07/05/2008 en 08:20

Como decía la canción… “¡Que se mueran los feos!”

4 Quatermain 07/05/2008 en 09:14

Plas, plas, plas… Genial

5 JFlores 07/05/2008 en 10:01

Es que estos de la SGAE mira que son feos eh…

6 Jack Daniel's 07/05/2008 en 12:11

Tienes toda la razón, la SGAE es como un señor muy, pero que my feo.

7 elQueFaltaba 07/05/2008 en 13:04

Cuidado! No les des ideas a los feos, y el estado tenga que costearles la cirugía estética también. Aunque igual, con los ‘ahorrillos’ de estos años de canon, se lo puedan costear ellos mismos …

Cómo era esa otra frase … ‘Muerto el perro, se acabó la rabia’ .. en este caso, me parece incluso más apropiada ..

8 Alejo 07/05/2008 en 16:08

Chapeau, una muy buena síntesis de la situación actual. Has dicho lo que todos pensamos en una bonita historia con final feliz.
;)

9 memori@ 07/05/2008 en 20:18

Hola! enhorabuena por la “parábola”, pero y si ¿lo resumimos en un refrán?, “muerto el perro, acabó la rabia”..

Sigo, “muerto el perro, acabó la rabia”, “el perro del hortelano, ni come, ni deja comer al de al lado”, y otro más .. “piensa el ladrón que todos son de su condición”.. para ser el Refranero Español.. espero que no sea delito. Salvo si le ponemos música :) .

Es que yo las “frases célebres”, “refranero” etc, lo grabo en “soporte digitalizado”, o sea según caiga, o el dígito meñique, en el dígito anular, de vez en cuando en el dígito corazón, en otras ocasiones en el dígito índice, y las “chuletas” en el pulgar pero siempre apuntando hacia abajo, como en la antigua Roma.. (jajaja)

Perdón por el sarcasmo, pero dá para una parábola, y para todo el refranero español, que espero no sea multado, dado que mi CPU, la tengo en perfectas condiciones. La RAM perfecta, y no necesito ningún soporte digital de nueva generación, el perfecto es uno que se llama “memoria” y de vez en cuando “algunos” podrían utilizarla, más que nada por el poso de cultura, que deja.. ;)

Y lo siento por el señor feo, pero los feos también existimos, solo que nos encanta el libre acceso a la cultura.. seré fea, pero ese señor es feo neuronal.

Un abrazo.. ;)

10 Cuinpar 08/05/2008 en 11:57

Brillante…

11 César Noragueda 08/05/2008 en 16:18

Una parábola genial. He leído comentarios sobre este asunto en diversos sitios, y esta entrada, aun sin quitarme la indignación, me ha empujado a reírme bien a gusto. ¡Gracias!

César Noragueda

12 Cambalache 09/05/2008 en 13:07

Es que si el siglo XX fue como decia el tango de Enrique Santos Discépolo,

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril…
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil.

Ahora vamos viendo que definitivamente el XXI es la vuelta del calcetín o ‘el mundo al revés’. Los especuladores piden al gobierno que ‘ayude’ a los clientes para que las hipotecas sean a un precio fijo, osea, para que ellos no tengan que bajar los precios y puedan seguir especulando como hasta ahora.
Los terroristas nos recriminan que queramos barrerles del espectro político porque ‘coartamos su libertad’ para matarnos, los católicos claman contra el atentado que supone no mantener la exclusiva relación de su iglesia con el estado y los autores exigen dinero por la música que no escuchamos a través de un saqueo bendecido por la institucion que deberia procurar el bien común, pero solo atiende al bolsillo de unos pocos, los mas ricos.

La unica esperanza es que como en los kayaks, después del chapuzón y vuelta completa, saldremos del agua y respiraremos de nuevo.

Serán los tiempos del procomun y la cultura libre, de la ciencia y la busqueda honrada de la verdad.
Seguiremos cantando,

“habrá un dia en que todos,
al levantar la vista
veremos una tierra
que ponga “Libertad”

Aunque nos llamen utópicos y progres trasnochados aquellos que pisaron muchas m*erdas con sus zapatos de gamuza azul.

13 F. Javier Cid 15/06/2008 en 11:34

Me parece una muy desafortunada metafora. La sociedad deberia preocuparse cuando insultar y menospreciar por no meternos en agravios mas grabes y plausiblemente delictivos, es el recurso argumentativo mas usado. El señor feo esta legitimado a defender su dignidad, y mas o sobretodo, cuando es toda la sociedad quien la viola. Una desafortunadisima metafora sin duda. Los comentaristas deberian investigar acerca del concepto “Estado de Derecho”. Ustedes parecen, o me parece a mi, cuestionar la vigencia social de determinadas leyes, cuando en este pais no se pueda defender el honor ante un tribunal, cuando no se pueda defender la dignidad en un tribunal, porque el honor y la dignidad personales no sean valores socialmente suficientemente valorados, me ire a otro estado. Que pena, madre mia.Saludos.

14 mmeida 16/06/2008 en 13:24

Cid, creo que se confunde. Lo que es punible es la injuria, no la constatación de una evidencia. En eso precisamente se basa la libertad de expresión. Si alguien es feo, si la humanidad al completo entiende que es feo, es feo y punto. No hay injuria ni calumnia. Creo que es usted quien debe darle un repaso al concepto de Estado de Derecho. Si, además, el feo pretende recluir a toda la humanidad en la cárcel por el hecho de que admite que es feo, entonces, además de feo, es un estúpido y un loco peligroso.

Un saludo.

15 F. Javier Cid 17/06/2008 en 04:39

Señor Mmeida, ¿quien es el que decide quien es feo?, ¿la sociedad?, ¿su legislación?, ¿sus grupos mediaticos?, no, no me equivoco en tachar a la metafora de desafortunada.

Mi referencia al Estado de Derecho es referencia directa al imperio de la ley.

Mi referencia a las injurias, son en relacion a la parte comparada en la metafora, esto es a la S.G.A.E. y demas entidades de gestion de derechos de autor y propiedad intelectual, y los pleitos por injurias que sostienen contra ciertos medios y personas. Aun asi:

Llamar feo despectivamente es un insulto, la apreciación de la belleza es subjetiva, por lo que señor Mmeida su uso de la exceptio veritatis, (de la que por otra parte tanto gusta XD) es inutil, aunque los criterios sociales de belleza esten de su lado. Sepa que la mayoria de los que corean la libertad para poder calificar de “feo” a una persona con pancartas en su casa, si eso no es una injuria (menoscabo de imagen), serian los primeros en quejarse y querellarse si la situacion diera la vuelta, es lo que tiene la demagogia y el populismo barato.

Es para mi triste que den por ciertas tantas cosas, que en el mejor de los casos son discutibles. Que ademas quieran imponer su opinion como evidencia es de traca, con perdon.

Pero supongo que los fenomenos populistas, los buenos y los malos es lo que tienen. Adoctrinamiento puro y duro, ignorancia y fanatismo.

Saludos.

16 mmeida 17/06/2008 en 10:20

Señor Cid, veo que, efectivamente, tal y como me temía, toda su ‘defensa’ de la Ley se restringe a la SGAE y que, tal y como suponía, tan solo entiende como insulto cualquier opinión contraria a la misma, por lo que deduzco que es usted un seguro servidor de tal gestora de derechos de autor.

La fealdad es algo ciertamente subjetivo, al igual que la belleza, pero como lo subjetivo deja de serlo cuando se impone como cierto en la inmensa mayoría de la sociedad, entonces es ésta la que determina qué condición subjetiva toma carácter de objetiva y cuál no. El tiempo, sin ir más lejos, no es más que una convención en torno a un hecho subjetivo.

Por tanto, es la sociedad, la ciudadanía en su conjunto la que determina qué es válido y qué no. No un individuo aislado, ni tampoco una gestora de derechos de autor.

Ya le digo, si alguien intenta subvertir la convención del tiempo, es condiserado loco y, si además, pretende obligar al resto de la humanidad a adaptarse a su criterio, su estupidez no tiene límites. Es lo que cuenta la parábola, es lo que hace en estos momentos su querida SGAE.

Pero veo, además, que para usted el insulto es malo sólo si va contra la SGAE. Si no es así, es perfectamente defendible. De hecho, no se priva de insultarnos e injuriarnos a todos los que no pensamos como usted: “Adoctrinamiento puro y duro, ignorancia y fanatismo”.

Le he publicado el comentario porque, a pesar de sus insultos, he estimado conveniente que los lectores comprueben por sí mismo cómo se manejan los partidarios de la SGAE. Pero es el último en este hilo. Ya dispone usted de toda una cohorte de medios, canales y correveidiles para expresar sus insultos, sesgados pensamientos y consideraciones en torno a los ciudadanos y el ‘imperio de la Ley’.

Por sus actos y palabras los conoceréis.

Un saludo.

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