La UE, a por los blogs

Muchos lo han intentado y ninguno lo ha conseguido, pero ahora un nuevo equipo de lumbreras ha logrado que la UE se enfangue en una iniciativa tan reaccionaria e inútil como ridícula: la regulación de la blogosfera a través de un “etiquetado voluntario” de bloggers, una ficha vaya, en la que constará identidad del autor, intereses políticos y sociales, y su responsabilidad social (sea esto último lo que sea). Es decir, como un directorio cualquiera (Technorati, Alianzo, Bitacoras.com…), pero manejado por políticos, en el que se pide que desveles tu pensamiento político y con un claro interés político: acabar con el anonimato, y con la libertad de expresión y comunicación en la Red. Conmovedor.

De la empanada mental que se desprende de la iniciativa, no sé si quedarme con lo falaz de su argumentación o con lo grotesco de la propuesta final. Dicen los promotores que “el exceso de información provoca intoxicación” y que en Internet no existe la seguridad de que la información sea cierta”, como si el exceso de información (es decir, que todos podamos informar e informarnos) fuese un pecado en sí mismo y exclusivo de la Red (¿alguna vez ha tenido esta gente en sus manos un mando a distancia o un sintonizador de FM?) y, en último caso, no se pudiera regular a través de filtros personales sin necesidad de ‘salvadores’; o, como bien apunta Félix Soria, como si realmente existiera la certeza de que todo lo que se publica en los medios tradicionales es verdad. Incredible.

Y todo eso se corrige regulando los blogs. Es decir, en los foros, páginas personales, servicios, tiendas online y demás, al parecer, es todo muy correcto y ético.

¿Y qué decir de la propuesta final? Un poema: un directorio voluntario. Es decir, nada de nada. Lo de siempre, que queremos pero no podemos. Nos gustaría fichar a todos estos ‘pendejos’, pero la Ley y la sociedad nos los impiden. Pues nada, que sea voluntario. Ah, pero es que si es voluntario se va a apuntar mi primo. Da igual, pero quedamos como reyes.

En fin. Dèja vu. La blogosfera no admite ni regulación ni códigos de conducta ética. La blogosfera es un canal de expresión personal, libre y diverso hasta donde marcan las leyes. En los países más progresistas, mucho. En las dictaduras, muy poco. El código ético del blogger es el derecho a la libertad de expresión y la obligación de ser responsables ante lo que se publica. Ni más ni menos. Todo lo demás son intentos de manipulación y censura intolerables. No somos periodistas. No somos profesionales. No somos partidos. No somos piratas. Somos personas que se comunican a través de un nuevo medio. Y punto. Regular la conversación es regular la libertad de conversar. Y por ahí no pasamos.

Efectivamente, hay quien se pasa y mucho, quien difama y quien se escuda detrás del rumor para organizar campañas contra personas y entidades. Pero no se llaman blogs. Se llaman confidenciales y, en algunos casos, se llaman también medios de comunicación. ¡Qué extraño que la UE no los incluya en el saco de lo que hay que controlar!

Diría que se les ve el plumero. Pero ni plumas tiene la cosa.

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