Gobierno P2P

Si es cierto eso de que no hay más ciego que el que no quiere ver, Sarkozy y su Gobierno deberían estar ya en la nómina de la Once. Aunque igual sea más cierto aquello otro de que cada cual ve sólo lo que le interesa, en este caso los intereses de la industria y las gestoras de derechos de autor en contra del interés general y los derechos de la ciudadanía. El ‘modelo Sarkozy‘ contra el P2P y el intercambio de archivos en la Red, ese esperpento de norma que amenaza con criminalizar al conjunto de los franceses, ha sido presentado finalmente hoy como proyecto de ley.

De poco han valido las protestas de los usuarios y defensores de los derechos del consumidor, o los reparos del poco sospechoso de piratería Consejo de Estado francés. Sarkozy y su séquito se manejan al dictado de don dinero, y don dinero está del lado de los talibán del copyright. Claro que, hace apenas unos meses, se manejaba al dictado de don voto, y ése siempre ha estado del lado del ciudadano. Frágil memoria y alta traición, pues, la del presidente.

En España, los fundamentalistas se frotan las manos ante la aprobación de este ‘toque de queda’ digital y ponen en marcha bodrios como la Coalición contra la Piratería, una coalición que, por supuesto, no va en contra de aquellos que explotan a artistas y usuarios (es decir, ellos mismos), sino, en buena lógica, contra el derecho del ciudadano a acceder y compartir cultura. Se trata de una campaña de presión hacia el Gobierno para que pervierta las leyes que protegen en España este derecho fundamental. Igual sería cuestión de contraatacar con alguna campaña que deje bien claro quiénes son en este culebrón los auténticos piratas.

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