Blogger, date por muerto

La muerte de los blogs‘ se ha convertido en uno de los temas más recurrentes y celebrados de los últimos tiempos. No es para menos, desde el ‘sexo de los ángeles‘ o el ‘Unicornio‘ de Silvio Rodríguez no ha habido otro punto de atención intelectual tan lírico ni fantástico como éste. ¿Vive el blog? ¿Muere el blog? ¿Existe el blog? Pastando lo dejé y desapareció. Si alguien sabe de él, le ruego información…

Sin embargo, allí donde los teólogos y los poetas hacen mito del mito, los ‘analistas’ de la Red se recrean en hacer mito de la realidad, imaginando tal vez una estampa inolvidable del último blogger, rasgadas sus vestiduras y cresta mohicana, cayendo herido entre las ruinas del último blog con el estandarte de su último post por bandera. El Último Blogger. El Héroe del Worpré.

Es lo que tiene el exceso de ocio sin hobby conocido. O la imaginación descontrolada. O el afán de ‘five lines’ de notoriedad en los medios y… ¡oh! también en la blogosfera. ¿Pero realmente es la muerte de los blogs algo que deba preocupar al alguien? ¿Hay siquiera algo de base en toda esa especulación? En mi opinión, ni una cosa ni la otra. Ganas de marear la perdiz. Recurso recurrente para épocas de escasez. Tal vez un deseo irreprimible por eliminarlos. Puro onanismo mental, en cualquier caso.

Si me permiten, me gustaría analizar los 10 mitos más importantes sobre ‘la muerte de los blogs’, en un intento de acercarlos a la dura realidad:

  1. El blogger no existe

    Si usted monta en bicicleta, es ciclista; si va a pie, es peatón; si escribe novelas, es novelista; si le gusta andar por la montaña, es montañero; si ve la tele, es televidente; si mea mucho, es un méon; si lleva el pelo largo, es melenudo; y si hace uso de una máquina de fotografía, es fotógrafo… pero si publica un blog, usted no es blogger. Y si lo es, entonces no existe. ¡Ea!

  2. El blog no es más que una herramienta

    Nada más y nada menos. Es lo mismo, dicen, que una llave inglesa, un lápiz, un mondadientes, una máquina de escribir, una manguera o un freno de mano. Pero una herramienta con el mismo valor potencial de una redacción, una imprenta, una rotativa, todo un canal de difusión, una cadena de distribución, un teléfono de atención al público, una tertulia radiofónica, una galería de arte, un cine club… Es una herramienta, sí, pero una herramienta de publicación accesible, sencilla, libre, abierta, efectiva y autosuficiente. ¿Cuántos bolígrafos tienen esa capacidad?

  3. Los blogs son una moda

    No, una moda fueron los tamagotchis. Los blogs son otra cosa. Son la respuesta a una demanda histórica y universal: la posibilidad de informar, expresarse y comunicarse con total libertad sin intermediarios y sin costes que restrinjan ese anhelo y ese derecho a una minoría. Son un bastión fundamental de la democratización y globalización de la comunicación. Y eso, o no es una moda, o es la moda más estable de la historia de la humanidad.

  4. Los blogs no son una revolución

    Lo fueron, lo son y lo seguirán siendo. Eso sí, la gran revolución es Internet, y de ella se derivan todas las demás. Negar esto es lo mismo que negar que la imprenta moderna supuso una revolución en plena Edad Media. Y derivados de ésta: los libros, la prensa, los carteles, los panfletos, los folletos… Quizás los blogs no sean más que las octavillas de la era digital, pero ¿no supusieron éstas uno de las bazas más importantes de cuántas revoluciones tuvieron lugar en el pasado siglo? ¿No constituyeron, por tanto, en sí mismas, una revolución? ¿El acceso de los más débiles a su propio modelo de comunicación y agitación? Pero también folletos comerciales, y carteles anunciadores, y catálogos de arte, y folletines poéticos…

  5. Los blogs son un invento mediático

    Si por ‘invento mediático’ entendemos ‘la invención de un nuevo medio’, completamente de acuerdo. Si se quiere dar a entender que es ‘un invento de los medios’, los mismos que intentaron, primero, vapulearlos, para luego aceptarlos y explotarlos a regañadientes, nada que ver.

  6. Cada vez se crean hay menos blogs

    No, el ritmo de creación decrece, que no es lo mismo. Cada día hay más blogs, pero no en la proporción de hace unos años. Algo completamente normal, si tenemos en cuenta que todo ‘boom’ atrae elementos oportunistas o despistados. El ‘boom’ de la blogosfera no ha sido una excepción: desde quien pensaba que abrir un blog y copiar íntegramente a otro era suficiente hasta las redes criminales de spam y phishing, pasando por el ‘blogger pasmado’ (el que no tiene, o no ha encontrado aún, qué decir) o los montajes virales, en la blogosfera ha habido de todo. Pero, como al final, es el lector el que decide y es la propia conversación la que regula el ‘mercado’, quienes no han sabido entender el concepto de ‘blog‘ se van quedando por el camino. Hay muchas otras opciones en la Red para ellos.

  7. Los blogs no interesan a nadie

    Quizá sea ésta una de las mayores barbaridades de los ‘antiblog’. No sólo han interesado siempre (¿cómo podría explicarse, entonces, esta discusión?), sino que cada vez interesan más. Probablemente a los que más les interesen sean a los que, repetida y cansinamente, sentencian ‘la muerte de los blogs’.

  8. Sólo triunfarán las redes de blogs comerciales y los blogs de medios

    No tengo muy claro si esto es una cuestión de videncia o si hay algún dato que pueda corroborar esta apreciación. Desde luego, eso es lo que le gustaría a los detractores, porque de algún modo, la ‘revolución’ estaría controlada, ‘atada y bien atada‘. Pero, afortunadamente, esto no es así. El número de blogs independientes continúa creciendo, su presencia en los mayores y menores acontecimientos del planeta es cada vez mayor, y su reconocimiento en la Red, constante. No hay más que echar un vistazo a las preferencias de los lectores en los diversos concursos de la blogosfera para ver que la presencia de blogs comerciales o de medios es prácticamente nula. Y, aunque esto no es un dato concluyente, creo que está, como mínimo, a la altura de la afirmación que lo motiva 😉

  9. Desaparecerán a manos de la redes sociales y del microblogging

    Vale, ¿pero cuándo? Porque las redes sociales llevan ya unos cuantos añitos por ahí (do you remember Orkut?), y el microbloggin tampoco nació ayer. Es más, ¿qué red social o qué plataforma de microbloggin en concreto acabará con los blogs? Porque ellas, entre sí, sí que se fagocitan que no veas. La historia de estos dos modelos de comunicación está llena de cadáveres. Y, sí, he dicho bien, son también modelos de comunicación. Igual de válidos que los blogs. Igual de eficaces en potencia. Pero en absoluto equiparables ni competidores. Los modelos válidos no compiten entre sí: en la Red tenemos muchos que no han muerto, a pesar de la irrupción de los blogs: chats, foros, páginas personales, el propio correo electrónico, la mensajería instantánea… ¿No deberían sentirse más amenazados estos dos últimos por el microblogging y las redes sociales antes que los blogs? ¿Murió el libro cuando surgió la revista? ¿El automóvil, con la patineta eléctrica? Creo recordar que no.

  10. La discusión en sí misma

    Es el mito con mayúsculas. ¿Por qué se repite tanto el tema ‘la muerte de los blogs’? ¿Es realmente interesante? ¿A quién le importa? ¿Si naciese un nuevo medio tan ágil, sencillo, libre y versátil como los blogs, quién dudaría en adoptarlo? ¿Será un drama para alguien? ¿Pero es que acaso lo hay?

Yo, por mi parte, prometo no volver a escribir sobre el tema, porque como bien señaló Antonio Machado:

La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”.

Y tengo toda la impresión de que aún seguimos siendo.

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