Jerry Yang ha caído. El cofundador de Yahoo! y, desde hace poco más de un año director ejecutivo de la compañía, ha presentado su dimisión obligado por la desvalorización de las acciones y, sobre todo, por su fallida estrategia a la hora de deshojar la margarita Google-Microsoft.

No ha sido la suya una mala gestión, devolviendo la iniciativa a una empresa casi paralizada, incorporándola a la Web 2.0 y recuperando en la medida de lo posible su preocupante balance de gastos-ingresos. Pero la ‘traición‘ de Google, el primo de Zumosol que se presentaba como alternativa a su absorción por parte de Microsoft ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los accionistas.

Ahora, según Roy Bostock, presidente de Yahoo!, la compañía se prepara para acceder “al siguiente nivel”. Un nivel que no puede ser otro que la rendición sin condiciones ante el emporio de Bill Gates. Yahoo! se ha quedado sola y las cosas vuelven a estar como a principios de año. Con una salvedad: Yang, el principal obstáculo para la absorción, ya no cuenta.

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