No, no es cierto lo que nos cuentan. No es cierto casi nada de lo que nos cuentan los talibán del copyright y voceros de la industria de la cultura. La cultura libre, el copyleft y el P2P no sólo no suponen la muerte del creador y de las discográficas, sino que, a tenor de los propios informes de las multinacionales del ramo, puede que hasta la estén ayudando a crecer. Eso es lo que se desprende del último informe de la Federación Internacional de la Industria Discográfica (IFPI), en el que se reconoce un crecimiento absoluto del mercado de la música digital (Internet y móviles) de un 25% en 2008 (3.700 millones de dólares), a pesar de que el porcentaje de descargas ‘ilegales’ (en España, e incluso puede que incluso en EEUU, no es delito) o gratuitas constituyó el 95% de las transacciones en la Red.

Un crecimiento del 25% no es baladí, supone el 20% del total del mercado musical, y lo sitúa por encima de sectores online como los periódicos (4%), las revistas (1%) y el cine (4%), en especial en un momento de crisis galopante.

A pesar de estos buenos datos, y de reconocer que se deben en buena parte a los nuevos modelos de mercado (AmazonMp3, iTunes, MySpace Music…), la asociación sigue considerando la ‘piratería’ su principal problema (coincide, curiosamente, con el discurso de nuestro ministro de Cultura), que estima fueron unos 40 millones de descargas el año que acaba de expirar. Como nota de interés, cabe señalar que la IFPI sitúa los mayores niveles de incidencia de esta actividad en Francia y España. En nuestro país, dicen, sólo un artista local logró colocar su último trabajo en el Top 50 de álbumes vendidos, frente a los 10 que lo hicieron en 2003. No nos cuentan qué ha ocurrido engtre 2003 y 2008, ni tampoco si tienen algún dato que demuestre que ese déficit se debe a la ‘piratería’ o, por ejemplo, a la escasa calidad o gancho de las producciones.

Las multinacionales apoyan la intervención de las operadoras, con cortes o reducción de velocidad de conexión, como principal arma para luchar contra el intercambio de archivos en la Red. Genial. ¿Por qué no apostar, pues, por un avance determinante en los modelos de mercado, que es lo que parece que ha funcionado bien? Visto lo visto, da toda la impresión de que siguen sin entender nada de nada, y de que estén dispuestos a dispararse en su propio pie. La cosa está muy clara: el P2P no acaba con la industria musical, la estimula o, cuando menos, no la entorpece. Los datos, los suyos propios, están ahí. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver.

Share