pedofilia

Lleva razón José Luis Perdomo cuando dice que “los medios se han esforzado por mostrar una Red plagada de peligros“, aunque debo matizar que esto ha ocurrido (y continúa ocurriendo) tanto por acción, como por omisión. Es decir, por un lado, por el deseo de algunos de confundir a la población sobre un fenómeno que no se entiende o que se ve como un competidor impresionante o generar audiencias con información poco fiable, pero morbosa; y por otro, por comodidad y dejación de un eje fundamental de la profesión periodística como es el contraste por parte de los editores finales (gran parte de estas noticias se distribuye a través de las agencias de información).

Por tanto, prensa, radio y televisión se han convertido, más que en un referente fiable de cuanto acontece en el mundo digital, en un maremágnum de leyendas urbanas entre las cuales es muy difícil distinguir el polvo (la mentira) de la paja (la realidad). A falta de ese rigor profesional en aquellos que se supone están ahí para informarnos, no es de extrañar que la auténtica información provenga de otros ámbitos, especialmente de aquellos que sí practican el rigor y el contraste como base de sus estudios: la comunidad científica o especialistas en diversas disciplinas.

Una de las leyendas urbanas más extendidas es que Internet es un antro en el que campan a sus anchas bandoleros de toda calaña, con especial presencia de la comunidad pederasta. Leyenda que ha sido dada por buena recientemente tras el anuncio de MySpace de la expulsión de 90.000 presuntos pederastas de su red. Pues bien, un reciente informe de un colectivo de abogados generales de Estados Unidos sobre los riesgos de las redes sociales para los menores ha concluido que la pederastia no es esa ‘madre de todos los problemas’ que se suele publicitar, “al menos no tanto como el riesgo de ‘bullying‘ (acoso escolar), tanto dentro como fuera de la Red, o incluso la búsqueda de sexo por parte de los menores con jóvenes debido a sus propias inseguridades”.

Ante la reacción al informe, que ha despertado airadas críticas en algunas comunidades, Danah Boyd uno de sus autores, ha salido al paso explicando una sencilla cuestión matemática (traducción libre):

El registro de alerta nacional [sólo en EEUU] cuenta con unos 491.000 delincuentes sexuales registrados en su lista. Según datos de diciembre, sólo el 35% de los adultos estadounidenses está registrado en redes sociales. Si los delincuentes sexuales fuesen una población representativa, ateniéndonos a ese porcentaje tendríamos que 172.000 de ellos estarían registrados en redes sociales. No sé quiénes están en esa lista, pero desde luego si hay un alto componente urbano o de adultos jóvenes, la proporción tendría que ser aún mayor. Digan lo que digan, el número anunciado por MySpace no debe ser inesperado o impactante.

Uno de los grandes problemas a la hora de analizar cantidades de cualquier clase es nuestra tendencia a ver en ellas lo que deseamos ver. Vemos un número como 90.000 y nos alarmamos porque es excesivo e indignante. Sin embargo, no es más de lo que podríamos esperar aplicando patrones estadísticos. Y no es un indicador automático de un problema.

¿Por qué nos obsesionan tanto con el fenómeno de los delincuentes sexuales registrados en la Red cuando los verdaderos problemas de los menores tienen lugar en la vida real, delante de nosotros? ¿Por qué nos obsesionan tanto con el tema de Internet cuando los mayores abusos contra menores se producen en sus propios hogares? Tengo la sensación de que todo este debate no es más que un intento de distracción. Se está malgastando más tiempo y dinero en leyendas que causan terror en la población que en los verdaderos y conocidos peligros a los que se enfrentan cada día los menores. Es algo que me rompe el corazón”.

Poco queda por añadir al respecto, salvo que esas palabras no salen de la boca de un mindundi, un geek o un ‘pendejo electrónico‘, sino de todo un abogado del Estado amparado por un colectivo de especialistas mucho mayor.

Quiero echar mano también, una vez más, de las contestaciones del fiscal de Madrid, Pedro F. Martínez García, ayer en abc.es para poner un broche a este respecto:

¿Ud cree que hay suficiente vigilancia en la Red, sobre todo por los pederastas etc, y cómo cree ud que se podria controlar mejor? gracias (rojo)

Creo que Internet precisamente está posibilitando la detención de numerosos pederastas. Todos los días tenemos noticias de este tipo. Pero se tiene que ir mucho más alla, no basta con detener a quienes se bajan esos contenidos y terminar la investigación ene ese momento. Es preciso seguir más allá y lograr detener a quienes suben los contenidos, e incluso a quienes elaboran el material. Eso implica la colaboración de terceros países, generalemente países subdesarrollados donde las mafias que explotan a menores campan a sus anchas”.

Efectivamente, si por algo se caracteriza Internet es por contar con una comunidad sensible y posibilitar la resolución de prácticamente cualquier delito digital en un breve espacio de tiempo, cosa que en el ‘mundo real’ y con delitos ‘reales’ sucede en muy pocos casos. Y claro que noticias de ésas las tenemos todos los días, pero en la mayor parte de las ocasiones relegadas a espacios secundarios o directamente utilizadas, paradójicamente, para demostrar… ¡lo malo y terrible que es Internet!

Internet no es un nido de pederastas, no al menos superior a la vida real. Internet no es más que un reflejo de ésta, aún muy pequeño, en un porcentaje aún no tan representantivo.

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