‘Porqué denuncié a Google (y gané)’, por Aaron Greenspan

(…) ¿Qué razón le dio Google para eliminar su cuenta?”

“Más allá de ‘puede ser un riesgo para nuestros anunciantes’, no dieron ninguna razón”. Dije. “No lo sé”.

La Sra Milani, abogada de Google tampoco lo sabía. Ella argumentó que a los anunciantes ya se le habían reembolsados mis 721 dólares, incluso aunque no lo hubieran solicitado e insistió en que Google puede eliminar cualquier cuenta por alguna razón o por ninguna, y que yo había estado de acuerdo con esas condiciones al darme de alta en AdSense. Incluso dijo que yo había admitido haber violado las condiciones del servicio cuando envié mi reclamación, porque había dicho que mi nuevo dominio era sólo un ‘placeholder’.

Sin embargo, la cláusula 6 de los Términos y Condiciones para Contenido de AdSense no permite a Google eliminar cuentas por ‘ninguna’ razón, sino por ‘cualquier’ razón. Posicionándose a mi favor, el juez la interrumpió para hacerle una observación que me resultó familiar:

“Pero usted no puede cancelar mi cuenta por el color de mis ojos, ¿verdad? Tengo ojos negros. Usted no puede cancelar mi cuenta por esto”.

La señora Milani reiteró sus argumentos anteriores, pero el juez no los aceptó. “No creo que tenga el poder aquí, en este pequeño tribunal de reclamaciones en Palo Alto, para obligarles a rehabilitar la cuenta, pero estoy convencido de que usted le debe a este joven 721 dólares”, dijo él finalmente. “Supongo que debe haber dinero en la caja de Google para pagarlo”.

Al final, impreso sobre una hoja azul de la vieja impresora de matrices del secretario, el juicio se saldó con un total de 761 dólares por las costas impuestas. Yo tuve que contener la risa delante del juez.

“¡No hay derecho! ” Protestó la abogada de Google. “¿Qué pasaría si a todos aquellos a los que se le cancela una cuenta decidieran demandar a Google?”

Éste es un extracto en traducción libre del artículo en el que Aaron Greenspan, presidente y CEO de Think Computer Corporation, narra cómo le ganó un juicio a Google por cancelar su cuenta de Adsense, como suele ser habitual, de forma caprichosa, y no pagarle los 721 dólares que tenía acumulados.

El artículo completo está en inglés, pero no es muy difícil de seguir y quizá lo puedas entender bien echando mano de un traductor online. Básicamente, Greenspan relata cómo se le canceló la cuenta sin aviso previo y sin ningún tipo de explicaciones, y su odisea tratando de hablar con alguien que pudiera explicarle lo sucedido, hasta que finalmente decidió llevar el asunto a los tribunales.

Las circunstancias que rodean este caso no son exactamente iguales a las que se produjeron con la suspensión de Adsense en Mangas Verdes, pero sí hay un punto común: la actuación caprichosa y la ausencia de argumentos convincentes que demuestren que nuestros sitios son un ‘riesgo para nuestros anunciantes’ y la violación de las condiciones de participación en el programa.

Yo no tengo previsto denunciar a Google ante los juzgados, aunque esas cosas uno nunca puede descartarlas del todo. La cantidad de dinero que me dejó de pagar es ridícula y, como bien señaló el juez en el caso descrito, es muy difícil que un juzgado pueda obligar a Google a rehabilitar mi cuenta. Sin embargo, estoy convencido de que los abogados de Google lo tendrían muy complicado para demostrar que Mangas Verdes es un sitio ‘potencialmente peligroso para los anunciantes’ o que este blog se dedica a publicar ‘material para adultos’, en el sentido de pornografía o sexo explícito, que es lo que estipula textualmente el contrato de Adsense. Y me divertiría mucho verles la cara al intentar justificar por qué el vídeo que intentaban censurar en este blog sigue disponible en cientos de sitios que cuentan con Adsense, o por qué miles de sitios de contenido y vocación pornográfica continúan mostrando anuncios de Adsense, o simplemente, por qué Adsense continúa sirviendo anuncios de contactos y de juegos online allí donde le da la gana.

Pero el quid de toda esta cuestión está precisamente en la frase de la abogada: ¿Y si a todos los que nos cancelan una cuenta de forma caprichosa nos diera por demandar a Google?

Gracias, Miguel Ángel.

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