Que el actual modelo de patentes y derechos de autor no se sostiene es algo que venimos reiterando muchos, dentro y fuera de la Red, desde hace tiempo. Acusados de locos incendiarios, caraduras, ladrones y pendejos electrónicos, nuestros argumentos han sido tergiversados, manipulados y perseguidos por la industria y los lobbies para influir en gobiernos y sociedad (sin demasiado éxito, por cierto) e intentar perpetuar un sistema reaccionario que está impidiendo, en la práctica, el progreso de esta nueva civilización que marca el rumbo del milenio. Pero, cuando la realidad es tan evidente, las razones afloran incluso en ámbitos tan poco dados a jugar con conceptos tan sagrados como la ‘propiedad’.

Michele Boldrin y David K. Levine, dos insignes economistas de la Universidad Washington, en San Luis, han publicado ‘Against Intellectual Monopoly’ (contra el monopolio intelectual), un libro en el que denuncian el actual modelo de patentes y derechos de autor, y abogan directamente por su eliminación, salvo casos muy concretos. Su postura, y su relevancia económica y académica, han levantado un enorme revuelo en Estados Unidos, pues vienen a respaldar, desde el ámbito del libre mercado y la competencia, los argumentos que hasta ahora esgrimían casi en solitario la comunidad internauta y sectores intelectuales y políticos sensibilizados.

Éstas son algunas de sus declaraciones:

Desde una visión pública de la política, indudablemente estamos a favor de la completa eliminación de las patentes y leyes de propiedad intelectual (…) Los inventores están sobreprotegidos y los autores, además de estar sobreprotegidos también, tienen ante sí muchas oportunidades de ganar dinero. No es que nosotros consideremos que esto es un acto caritativo y que la gente va a inventar y crear cosas sin ganar dinero. Pero las pruebas demuestran que hay muchos modos de ganar dinero sin patentes y derechos de autor.

Levine y Boldrin señalan que el hecho de que los estudiantes sean demandados por ‘piratería’, mientras muchas personas mueren de sida en África porque no pueden permitirse pagar el alto precio de las medicinas derivado de las patentes, evidencia el fracaso del actual sistema (…)”

Ambos profesores instan al Congreso a cambiar sustancialmente el sistema de concesión de patentes según estos criterios:

  • si la invención tiene un valor social
  • si la patente no bloquea innovaciones aún más valiosas
  • si el invento no sería rentable sin una patente

Así, pues, frente a la criminalización de la sociedad, el derroche de dinero público en campañas falaces y absurdas o la vulneración de derechos fundamentales como la privacidad o el acceso a la Red, la solución resulta cada vez más evidente: cultura libre en un modelo en el que el creador y el inventor tienen más que garantizados los canales de remuneración.

Vía: Boing Boing | Slashdot

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