La oleada de críticas y rechazos de los internautas al nombramiento de Ángeles González-Sinde como ministra de Cultura parece haber causado su efecto en el Gobierno, y en la propia afectada. No sabemos si de ‘motu proprio’ (me da que no) o ‘aconsejada’ desde algo más arriba, lo cierto es que sus primeras declaraciones se alejan de su postura talibán contra el P2P y tienden una mano al consenso:

Lo primero que hay que hacer es sentarse y hablar. Hoy en día todos somos internautas y también tienen puntos de vista que hay que tener en cuenta y se va a encontrar una solución buena para todos. Lo primero que quiero hacer es sentarme, reunirme, escuchar, hablar y entender todos los puntos de vista”

Somos muy sensibles con todas las reivindicaciones de todos los sectores, incluido el de los internautas. La tarea es armonizar los intereses vinculados a la red, a la propiedad intelectual y a lo que se refiere a la creación audiovisual”

Perfecto. Dispuesta a sentarse, reunirse, escuchar, hablar y, sobre todo, queremos creer, entender todos los puntos de vista. Es lo menos que se puede pedir, pero también es lo mismo que prometieron otros y quedó en papel mojado.

No sé si la ministra o el propio Zapatero se imaginaban un recibimiento como el que la ha dispensado la comunidad internauta (me da también que no), pero parece claro que ha hecho mella. Una muestra más de la distancia que separa a nuestros gobernantes y a los rectores de la ‘cosa cultural’ del pulso actual de la ciudadanía (sí, los internautas somos también ciudadanía). Un grave error si uno pretende dirigir los designios de un país.

En su defensa ha tenido que salir incluso la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega:

Contaremos con los internautas”

Algo que me recuerda a aquel lema deportivo de tiempos de Franco: “Contamos contigo”, que luego quedó en nada. Esperamos que esta vez no sea así y, tanto el Gobierno como la ministra, entiendan que el acceso a la cultura es un derecho fundamental que hoy se ve respaldado por las nuevas tecnologías y que no supone una amenaza, sino bien al contrario, una excelente plataforma y sostén para la creación. Claro, que para eso hay que evadirse un tanto de la presión del capital, la de los lobbies e industria de la cultura.

Por eso, no nos confundamos. Ahora, más que nunca, la comunidad internauta ha de seguir alzando su voz y mantener sus reivindicaciones. Ni un paso atrás.

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