“P.– -¿Haber escrito tantos guiones la ha hecho ser más observadora de la realidad?
R.– Siempre he creído que el cine es la mejor de las artes para observar y describir el comportamiento humano. Por regla general, los que nos dedicamos a esto somos muy observadores. Dicen que Rafael Azcona y Berlanga se lo pasaban en grande sentándose en la cafetería de El Corte Inglés y robando conversaciones para sus películas. Elvira Lindo, a su manera, me parece muy buena descubriendo las dobleces que a veces tiene lo cotidiano, como se ve en el libro homónimo que da pie a esta película”.
Este es el fragmento de una entrevista concedida por la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, al suplemento ‘Metrópoli’ de ‘El Mundo’. Fue publicada el 18 de agosto de 2008. En ella, la entonces presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de España y bestia negra del P2P no tenía ningún pudor en celebrar que los cineastas se dedicasen al sano ejercicio de ‘observar’, es decir, textualmente, de ‘robar conversaciones para sus películas’.
En otras palabras, que cuando un cineasta (digamos creador, en general) le ‘roba’ conversaciones a los ciudadanos con ánimo de lucro, en una cafetería o en un parque, no existe violación de la propiedad intelectual ni de los derechos de autor, es un don que le ha sido concedido al gremio por no se sabe muy bien qué autoridad sobrenatural. Pero, en cambio, cuando un ciudadano se baja una película de Internet sin ánimo de lucro, es decir sin cometer delito, al menos en España, entonces es un acto de ‘piratería’ que hay que condenar y criminalizar.
Quizá no se ha enterado la culta ministra, casi tan ‘culta’ como el escaso séquito que la arropa, que todo ser humano es un creador. Que ésa es precisamente una característica que nos diferencia del resto del género animal. Y que ‘robar’ conversaciones es tan lícito o ilícito como acceder libremente a una película, un libro o una canción. Al fin y al cabo, sólo se le devuelve a la sociedad aquello que le ha sido ‘robado’. A ver si todos estos elitistas iluminados entienden de una vez que no hay creador que cree de la nada, que todo autor bebe libremente (o ‘roba’, si lo prefiere la ministra) de la historia de la creación, de los creadores contemporáneos y de la sociedad en su conjunto. Y que me parece bien. Pero tan bien como que esa misma sociedad, esos mismos creadores anónimos, tienen todo el derecho a beber libremente (o ‘robar’, si lo prefiere la ministra) de cuanto es creado.
O quizás a la ministra, y al escaso séquito que la proclama, sólo le parece bien que aquellos que se lucran y se retroalimentan en la elite de los lobbies tengan la potestad de ‘robar’. Y el pueblo que pague, que es lo suyo. Porque no es más que eso, populacho, masilla y jueguete pimpampún de cuatro listos.
A ver si entienden de una vez que en esto de la cultura no hay ladrones ni víctimas, que hablamos de la mayor plataforma jamás creada por el ser humano para el trasiego de ideas, experiencias, emociones, conceptos y sensaciones. Que el libre acceso a ella es un derecho fundamental internacionalmente reconocido. Y que sí, que se ha creado una industria a su alrededor. Pero que jamás podrá prosperar a costa de ella. Y que jamás podrá anteponerse a ella ni servir de excusa para mutilarla ni limitarla.
Como ya expresó Juan Ruiz, Archipreste de Hita nada menos que en el siglo XIV, en el prólogo de su ‘Libro de buen amor‘, acerca de cómo debía ser utilizada su obra (vía Islas en la Red-PDF):
“Qualquier omen, que lo oya, si bien trovar sopiere,
puede más y añadir et emendar si quisiere,
ande de mano en mano a quienquier quel’ pidiere,
como pella a las dueñas tómelo quien podiere.
Pues es de buen amor, emprestadlo de grado,
non desmintades su nombre, nin dedes refertado,
non le dedes por dineros vendido nin alquilado,
ca non ha grado, nin graçias, nin buen amor complado”.
Traducción:
“Cualquier hombre que lo oiga, si bien trovar supiese
puede aquí añadir más, y enmendar si quisiese,
ande de mano en mano a cualquiera que lo pidiese,
como pelota [lanzada] a las chicas tómelo quien pudiese.
Pues es de buen amor, prestadlo de buen grado,
no le neguéis su nombre ni os hagáis de rogar al darlo,
no lo deis por dinero, vendido ni alquilado,
porque no tiene gusto ni gracia, ni [hay] buen amor comprado”.
O, más recientemente, Manuel Machado:
“Hasta que el pueblo las canta,
las coplas, coplas no son,
y cuando las canta el pueblo
ya nadie sabe el autor.
Tal es la gloria, Guillén,
de los que escriben cantares:
oír decir a la gente
que no los ha escrito nadie.
Procura tú que tus coplas
vayan al pueblo a parar,
aunque dejen de ser tuyas
para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
en el alma popular,
lo que se pierde de nombre
se gana de eternidad”.
Por la boca muere el pez, y la boca de la ahora ministra ha soltado ya más de una escama. Esperemos que este post le sirva, al menos, como ilustración para el diálogo que, asegura, piensa emprender con la comunidad internauta.
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{ 44 comentarios }
Muy, muy acertado!
El último que se creía que era el mismísimo “derecho divino” el que le autorizaba a estar por encima de los demás murió gillotinado en Francia.
¿Vamos a tener que hace lo mismo en España para que cada uno ocupe su lugar?
SINDEscanso hasta que se pire
No le tengo simpatía a la nueva ministra, pero la argumentación de este post me parece un poco frágil y gratuita. ¿Tomar retazos de una conversación de la gente por la calle y usarla en una novela o un guión es lo mismo que descargarse una película con copyrigth? ¿En base a qué? Suena como los argumentos de los okupas ante un desalojo.
La cosa va más con la idea de que las medidas que han tomado para “proteger los derechos de propiedad intelectual” o las que pretenden tomar atentan a su vez contra los derechos de los internautas, usuarios y ciudadanos particulares. Todo esto trata más de que no se le pueden poner puertas al campo y que las medidas del tipo del canon digital o cortar el ADSL del que descargue son injustas. Todas esas actuaciones no pasan del mero pataleo, el anticopy de los soportes digitales dura lo que tarda un hacker noruego en sortearlo, el canon se ha revelado como inadecuado, injusto y arbitrario, las campañas contra usuarios particulares y páginas de descargas han dejado en evidencia a los propios denunciantes.
La realidad es que ni legisladores ni discográficas o distribuidoras de cine han encontrado la manera de adaptarse a los nuevos tiempos y sacar beneficios de la nueva situación.
Ahora mismo, en el blog de Gordo: Donald, Where’s Yer Troosers?
¡Es que los que se jactan de cultos! . No emplean frases de libros, peliculas o ecuchadas al ciudadano, para obtener un lucro como conferenciante, politico, profesor, publicista, etc etc….
Geniales los versos de Machado, y muy ilustrativos.
Llevamos tantos años escuchando que las obras son “propiedad” de alguien, que ya nos cuesta darnos cuenta de estas cosas. Antes a nadie se le ocurría pensar que estaba robando algo cuando cantaba una canción popular. Hay que cambiar el chip de una vez y recobrar el antiguo sentido artísitico que expresa Machado.
Ahora mismo, en el blog de Pablo: Los no-internautas
A esta señora la pagamos entre todos,para crear política,ya que estamos.
¿Que tiene que ver el cuento chino que se han inventado,con protegernos de algo?
La Cultura en mayúsculas,reniega con todas sus fuerzas,de estas simples máquinas de hacer dinero.
La Cultura en mayúsculas es algo,no alguien.
No tienen por donde cogerlo.
Con todos mis respetos,señora menestra.
Coincido en todo con Gordo. Si toda creación intelectual está sujeta, por defecto, a un copyright, entonces una conversación no es una creación intelectual en el sentido que recoge la ley. Una conversación no tiene autores, mientras una película o una novela si que los tiene. Es simplemente una interacción entre dos o más personas que no queda registrada, una conversación no es una obra cultural, aunque muchas veces nos pueda llenar más. Aparte, eso que ha contado la ministra es una bonita anécdota y nada más, los guionistas no “roban” las obras a la ciudadanía, simplemente se pueden inspirar en su día a día.
Salud!
A mmeida:
Está guay que pienses así, es una idea bastante romántica, y hasta cierto punto estoy de acuerdo contigo, pero me parece que esa argumentación está llena de agujeros y no es por ahí por donde tenemos que defendernos de la agresión a nuestros derechos por parte de Sinde y compañía. Lo que dices no deja de ser un deseo más que un argumento o una razón. A cualquiera un poco neutral en este tema esas ideas le sonarán como antes sonaban los gastados panfletos anarquistas o comunistas,y encima en un contexto más frívolo.
Si se habla de que toda la cultura es patrimonio de todos y debe ser gratuita, los detractores de las redes de intercambio te podrían contestar que “una obra ha costado un esfuerzo y que ese esfuerzo debe ser remunerado, que acabar con la remuneración acaba con la cultura”. Pero no es por aquí por donde quiero argumentar, ideas como estas hay muchas y todos las hemos oído en infinidad de ocasiones, argumentando a favor y en contra. Debemos salir de este debate porque no nos favorece.
El meollo de la cuestión es que las medidas que están tomando para solucionar el dilema que nos ocupa son obtusas por su falta de imaginación y efectividad, que son injustas por hacernos pagar un canon que nos presupone culpables de piratería por el mero hecho de comprar un artículo legal, que la idea de cortar el uso de internet a alguien por descargarse contenidos es obscena y totalitaria, que la legislación y la justicia (como institución) están atrasados tecnológicamente y no entienden, etc..
La idea principal es que deben primar los derechos de los ciudadanos sobre una serie de medidas arbitrarias e injustas que tratan de favorecer a una industria incapaz de reinventarse a sí misma para adaptarse a los nuevos tiempos.
Ahora mismo, en el blog de Gordo: Donald, Where’s Yer Troosers?
Sinde pírate ya:
http://www.youtube.com/watch?v=skDjvFsum_w
yo creo que lo mejor de todo esto es que se nota que internet no está muerto, que evoluciona, que la gente interactua y que no estamos dispuestos a que nadie quite la libertad a cambio de una monetización de la vida.
estoy muy a favor de todo el debate que se está creando y haciendo que todos nos posicionesmos
Ahora mismo, en el blog de Sero: estafa santa
Hola,
No me parece correcto el hablar o suponer si estoy o no informado, eso es salirse del tema tratado e infravalorar de manera poco sutil, como estrategia dialéctica deja que desear. Lo mismo que insinuar que esté o no a favor de un cambio del modelo de derechos de autor cuando nada de lo que he escrito nos lleva en esa dirección.
Mi argumentación es clara y sólo apunta a la idea fundamental que desarrolla tu anotación original. En esta se relaciona el escuchar una conversación de dos anónimos en una cafetería e inspirarse en ella para escribir un guión o libro con el hecho de descargarse contenidos completos, obras terminadas. Lo que digo es que relacionar estos dos conceptos de esa manera está un poco cogido por los pelos. No es como descubrir que la ministra tiene el emule instalado en su ordenador del ministerio.
Respecto a lo de la Carta Universal de los Derechos Humanos, con la que por si acaso comento que estoy de acuerdo
, me parece análogo a la idea del derecho a la vivienda digna recogido en nuestra constitución. Es un derecho expresado en positivo con el que es imposible estar en desacuerdo, pero que requiere un modelo de financiación. Y ahí es donde, como bien comentas, está el quid, en discutir los detalles y en ver quien lo paga.
Respecto a un modelo mío propio de derechos de autor
, no veo que creas realmente necesario nombrarlo punto por punto ni tampoco que puedas inferir que no exista a partir de lo que he escrito. Todo lo contrario, he dejado bastante claras las líneas generales de lo que sería y de hecho se parece bastante a la que tú expones: Defender los derechos de los usuarios ante las normativas y regulaciones abusivas. Lo que ocurre es que yo, como ya comenté, lo argumentaría de forma distinta.
Un saludo
Ahora mismo, en el blog de Gordo: Donald, Where’s Yer Troosers?
Por favor, menudo post. Como Gordo, yo tampoco le tengo especial simpatía a la ministra y estoy a favor del p2p, y estoy totalmente de acuerdo con él.
El post se basa en una comparación absurda, traída por los pelos y sin sentido. Así no se gana ninguna batalla. No vale todo con tal de criticar, ni a esta ministra ni a nadie. Hay que aportar argumentos bien construidos y que no atenten a la razón, porque en ese caso lo más probable es que, teniéndola, nos la quiten.
Manuel, no te dejes comer la moral por este tipo de comentarios. Tu argumentación está muy bien traída, enhorabuena por el post (por la serie más bien). El concepto de que toda creación es derivada, el standing in the shoulders of giants es algo que las industrias culturales del siglo XX siempre se han empeñado en esconder. Lo que ellos han “tomado prestado” de autores anteriores o de la cultura popular no existe, no está sujeto a ningún derecho y no supone violación de nada. Pero lo que ellos crearon a partir de dichas fuentes es la creación fundamental que merece todo tipo de derechos y prebendas. Pues nos hemos dado cuenta.
Ahora mismo, en el blog de Julio Alonso: Una naranja y nueve manzanas no son diez naranjas
Julio Alonso: es “prebendas”, no “prevendas”. Con argumentaciones tan peregrinas hacéis un flaco favor a la causa que defendéis. Un poco más de rigor nos vendría a todos fenomenal.
Ahora mismo, en el blog de aberron: Conversación con las bacterias
Aberrón, vaya se me ha escapado una b en lugar de una v, lo siento. Será que el resto de lo que digo ya no tiene mayor relevancia.
Como dice Manuel con más amabilidad de la que yo hubiera usado, te dedicas a descalificar la argumentación sin ni siquiera molestarte en explicar por qué te parece “peregrina”. ¿Has dedicado que sean dos minutos a entenderla? ¿Habías oído antes hablar del concepto de creatividad derivada? ¿Has leído la entrada de wikipedia que he enlazado? ¿Habías oído esa expresión antes? ¿Piensas que no es correcta o que no aplica para este caso? ¿Por qué piensas que no es una argumentación útil para “la causa que defendéis”? Por cierto ¿qué causa es esa? ¿Tú la compartes? ¿Dónde está la falta de rigor?
¿Sigo?
Ahora mismo, en el blog de Julio Alonso: Una naranja y nueve manzanas no son diez naranjas
Por cierto, Manuel, el plugin de tus comentarios atrasa (aunque me parece una idea buenísima).
Ahora mismo, en el blog de Julio Alonso: Una naranja y nueve manzanas no son diez naranjas
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco aquí violentamente a los que solamente hablan de reinvindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio del estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Federico García Lorca. Fragmento del discurso pronunciado con motivo de la inauguración de la Biblioteca de Fuentevaqueros.
Excelente post Manuel !
No entiendo qué tanto comentario en contra y tanta controversia con tu escrito. Creo que queda suficientemente claro que tu postura. Estoy absolutamente de acuerdo en que una obra intelectual es CUALQUIER creación, independientemente de su valor comercial, complejidad, soporte o medio de difusión.
Es una paradoja totalmente absurda que los que reclaman con más fervor un castigo o algún tipo de compensación por la difusión de sus obras (en este caso de forma no lucrativa), se aprovechen de las creaciones intelectuales de otros (ya sea una conversación, una idea, o un chiste) para incluirlas en una obra que claramente tiene fines lucrativos.
Defiendo la lucha contra la piratería, y que se castigue a aquellos que se lucran a costa del trabajo y las obras de otros. Pero aquí lo que se defiende es la libre difusión cultural.
Un saludo !
Ahora mismo, en el blog de Daniel García: La Lista
@mmeida @ Julio Alonso Siento haberles parecido poco ‘delicado’, de verdad. Y ya que insisten explicaré por qué me parece peregrina la idea del post, que no el argumento de apoyo que Alonso le presta al autor de este blog, al que no tengo nada que objetar, aunque no veo la relación. En general, y creo que otros comentaristas lo han explicado mejor que yo, creo que en esta entrada mmeida está forzando la máquina hasta un límite que roza el ridículo. Criticar a Sinde con argumentos sólidos me parece adecuado, pero andar rebuscando cualquier fleco en su historial para darle con él en la cabeza me parece oportunista y creo que resta credibilidad a lo que se defiende. Tengo la impresión de que la mención de la ministra al “robo” de conversaciones oídas está sacado de contexto, con el único objeto de atacarla desde otro frente más. Ni veo la relación entre esa expresión y el debate sobre los derechos de autor, ni creo, como se ha dicho por aquí, que las conversaciones de la calle sean una creación, etc. Pero es posible que me equivoque, dada la cantidad de lectores que han recibido el argumento con alborozo.
Y más que rigor, como pedía al principio, tal vez lo que haga falta es un poco más de serenidad, pues empiezo a detectar en el ambiente cierto tufillo talibán.
Espero no haberles ofendido con mis observaciones en esta ocasión, sean buenos y no se piquen, que es algo impropio entre veteranos de internet .
Por cierto, celebro que lo de la ‘ v’ haya sido una errata, como verá, yo también tengo un tic talibán en asuntos de ortografía.
Saludos
Ahora mismo, en el blog de aberron: Conversación con las bacterias
¿¿…”se jactan de ‘robar’ en las cafeterías”?? No sé como argumentar contra eso sin que me dé la risa, en serio. Y dejo aquí la conversación, que creo que tiene más que ver con su ego que con el tema del que estamos hablando. Que pase usted un buen día.
Ahora mismo, en el blog de aberron: Conversación con las bacterias
Yo creo que se te ha argumentado suficiente, y eres tú el que pecas de lo que acusas a otros: no quieres entender. Ten un poquito más de modestia intelectual, desde tus nosecuántos años en el mundo de la cultura, y aprende a encajar las críticas argumentadas (con mayor o menor profundidad, como todas las que se te han hecho aquí aunque tú prtendas lo contrario). Amenos que quieras tu blog únicamente para recibir felicitaciones y parabienes sobre tu agudeza y brillantez.
Lo que tú estás haciendo es tomar la palabra “robar” en sentido literal para fundamentar una argumentación oportunista, enrevesada y mal intencionada que se cae por su propio peso, precisamente porque la base no es sólida. Y te insisto: este tipo de “argumentos” falaces hacen más mal que bien a la causa que todos (me incluyo) estamos queriendo defender.
Una conversación mantenida en un café puede, efectivamente, llegar a ser artística, incluso aunque los implicados no tengan la más mínima intención de ello. ¿Cuándo? Cuando alguien, que pueden ser los propios implicados, o incluso el mismo creador, o terceras personas, aprecian en ella algunas de las características de “lo artístico” Pero eso no es una “obra” ni una “creacion” en la acepción más comúnmente utilizada, a menos que pretendas abusar de la etimología o sacar el significado de contexto como has hecho con lo de “robar”. Otra cosa muy distinta es cuando esa frase, esa conversación, esa situación, la convierte “en obra artística” un creador, modificándola, recreándola, insertándola en un contexto estructurado de ficción que trasciende al ámbito de la realidad literal.
Eso por no hablar de que no existe un derecho de “propiedad intelectual” sobre las conversaciones. Habrá otros derechos concurrentes, como la privacidad, etc, pero no propiedad intelectual desde el momento que su supuesto “creador” jamás tuvo intención de crear una entidad artística, ni llevó a cabo la tramitación necesaria para registrar legalmente (mientras no se demuestre lo contrario, las leyes son importantes en un estado de derecho) su conversación como invención sujeta a propiedad intelectual. Sería ridículo, además de indemostrable.
De manera que el “robo” si lo hay, lo es en sentido figurado y muy amplio, y de ninguna manera puede ser equiparable tomar una frase cazada al vuelo o una conversación como punto de partida o de inspiración, con la creación, a partir de estos elementos de una obra artistica o una parte de ella.
Por cierto, no sé a qué te refieres con que posteo de forma anónima. Dejo mi nombre y un correo, que es lo que se me pide.
Por cierto, esto (en lo que no he tenido implicación ninguna), sí es una argumentación sólida y muy bien traída contra el nombramiento de la ministra:
http://www.internautas.org/html/5511.html
No había leído tu réplica. Pasaré por alto los aires condescendientes y altivos, que denotan todo menos modestia intelectual, y te diré que si AHORA dices que empleaste las comillas precisamente un sentido figurado, entonces tu argumentación inicial no tiene, como algunos te hemos indicado desde el principio, ni pies ni cabeza.
En cuyo caso te diré que la INmodestia intelectual de que adoleces está igual de infundada. Pero en fin.
Muy buenas.
Sin querer entrar en calificaciones sobre si el argumento es más frágil o más robusto, no consigo entender del todo la contradicción de González-Sinde. Parto de la idea de que una cosa es la inspiración de una obra (que tiene sus propios límites jurídicos: el plagio, sin ir más lejos) y otra su explotación comercial, que es a lo que afecta su difusión en la red. No encuentro la relación entre una cosa y la otra.
¿Que ella dice que “roba”? Bueno. Como tú bien dices, toda obra bebe de las anteriores, de una o de mil, qué más da, es legítimo. Pero entonces, ¿qué tiene esto que ver con las descargas en internet? No lo termino de entender, de verdad.
Y otra cosa, una duda que me asalta. ¿Es lo mismo el libre acceso a la cultura que el acceso gratuito a la cultura? Podría ser un debate interesante.
Ah, y no, no soy legal.
Un saludo
Un post magistral! González-Sinde tiene aquí las bases para su “intención de diálogo con internet”…
Ahora mismo, en el blog de Miguel: El nombramiento de Ángeles González-Sinde como ministra de Cultura, desde una provocación hasta una posible ilegalidad
Muy buenas, de nuevo.
Sigo sin entender la relación que hay entre el acceso a una obra y su inspiración, pero te agradezco sinceramente la molestia de repetir por enésima vez tu argumentación. Ya le daré alguna vuelta más, a ver si llego a algo.
Me quedo con la importancia de que “prevalezca el derecho general de acceso a la cultura por encima del interés particular”, posición que comparto.
Un saludo.
No te preocupes, creo que las relaciones de transtextualidad las comprendo más o menos, aunque uno nunca puede dar un tema por dominado así como así. Lo que me cuesta más es relacionarlas con el mero visionado de una obra y no veo el patinazo de González-Sinde, pero tú ya lo has argumentado de sobra y tampoco pasa nada si no llegamos a un acuerdo. Más aún estando de acuerdo en el fondo de la cuestión.
Harina de otro costal es aquello de “ordenar internet”. Qué dominio del eufemismo, cómo se nota que la muchacha escribe.
En fin, encantado de participar por primera vez en tu blog, aunque sea para disentir. Un saludo.
@Gordo:
No, es mucho peor porque lo primero se hace con ánimo de lucro y lo segundo, no. Toda creación intelectual está sujeta, por defecto, a copyright. Y una conversación es una creación intelectual. Además, se atenta contra otra derecho básico: el de la privacidad. Nadie puede escuchar conversaciones de terceros para fines personales sin su consentimiento. Y claro que no es lo mismo una conversación que una película (he asistido a conversaciones mucho más interesantes que algunas películas), al igual que no es lo mismo un poema que una película ni un rayón sobre un papel que una fotografía. Hasta ahí creo que todos lo tenemos claro. Pero el derecho de autor no se fija en la complejidad de la obra y de lo que hablamos, en definitiva, es de la hipocresía de aquellos que pretenden criminalizar a la ciudadanía por ‘robar’ sus obras mientras no tienen el menor reparo en admitir que parte de esas obras han sido ‘robadas’ a la ciudadanía.
Un saludo.
@Mario: no entiendo en absoluto ese razonamiento:
Ni tampoco las afirmaciones “Una conversación no tiene autores” o “es simplemente una interacción entre dos o más personas que no queda registrada”. Ya hemos visto que las conversaciones a las que se refiere la ministra quedan resgistradas y bien registradas, tanto que pasan a formar parte de una película.
Lo que cuenta la ministra tampoco es una anécdota, es el ‘modus operandi’ habitual de todo autor.
Un saludo. Y muy buenos los últimos posts sobre pornografía, a ver si tengo un rato y escribo sobre eso también
@Gordo: no es cuestión de ser guay o dejar de serlo, es cuestión de estar informados sobre lo que se habla y, si estuvieras informado, sabrías que el acceso a la cultura es un derecho reconocido en la Carta Universal de los Derechos Humanos, además de en la mayoría de textos y cartas internacionales al respecto, y siempre por encima del copyright o derechos de autor. No es ninguna idea romántica ni un deseo, es una realidad, otra cosa es que hablemos de oídas, entonces no sólo puede ser romántico, sino del todo absurdo.
Si realmente estás por un cambio en el modelo de derechos de autor, te recomiendo que te informes debidamente (puedes empezar por pinchar en los enlaces que propongo en el post), porque, en caso contrario, a cualquier lector neutral le podría dar la impresión de que defiendes justamente lo contrario.
Los detractores del P2P no deben esperar a que yo exprese mi opinión para reclamar el ‘derecho a ser remunerado’, es lo único que hacen constantemente. Y no les falta razón, pero ese derecho ya está suficientemente garantizado por la Ley que, por cierto, por si tampoco estás informado, en España no considera delito el intercambio de archivos ni la copia no autorizada siempre y cuando se haga sin ánimo de lucro. De lo que se trata es de que esa remuneración sea justa, con o sin intermediarios, y en ningún caso impida la libre difusión de la cultura, que es patrimonio de la humanidad porque todos ayudamos a crearla y a sostenerla (y no sólo en el sentido que expreso en el post, te recuerdo, por ejemplo, que el cine en este país está millonariamente subvencionado con dinero público). Que no otra cosa es lo que se reclama.
Simplemente hablamos de modelos diferentes. Tú defiende el tuyo (aunque me gustaría que me concretases cuál es), y yo el mío. Si hay algo romántico aquí son las conclusiones gratuitas, como las tuyas.
Un saludo.
@Gordo: me parece estupendo que no veas correcto que yo suponga que estés informado o no, pero me parecería igual de estupendo que hicieras lo propio antes del tildar mis argumentos de ‘románticos’, ‘guays’ o que puedan sonar a ‘desgastados argumentos anarquistas o comunistas’. Como verás, mi respuesta ha estado en la misma línea de tu comentario, aunque como suele ser normal habitual en quien se sitúa en planos superiores de ‘razón’, también tú muestras puño de hierro y mandíbula de cristal.
Pero yendo al fondo del tema, no soy yo quien uso el término ‘robar’ para describir la actividad de los cineastas en las cafeterías, es la propia González-Sinde, quizá traicionada por su obsesión de ver ‘robo’ en todas partes. A mí no me parece un robo, al igual que tampoco me lo parece el acceso a una obra cultural sin ánimo de lucro. Y comparar, puedes comparar o dejar de comparar lo que quieras, pero el hecho cierto es que se toman ideas, producción intelectual, de personas para un uso lucrativo: la producción de una película. Que las personas sean anónimas sólo es posible porque el ‘ladrón’ de ideas así lo ha decidido. Hay muchos creadores y autores que dan nombre y crédito a los ciudadanos de los que toman sus ideas e incluso los convierten en protagonistas y comparten con ellos los derechos de autor, cuando procede. Hay conversaciones e ideas que han supuesto lo más destacado de una película, y eso no ha sido una ‘creación’ del autor, sino la copia de ideas de otros y, en el mejor de los casos, cierta recreación de las mismas. Ponerse del lado de un creador ‘a priori’ frente a otros, denota cierta injusticia y parcialidad en el análisis. Porque se dan por hecho demasiadas cosas.
Por otro lado, no veo que puedas refutar que el acceso a la cultura es un derecho fundamental y que ésta, en sí mismo, es patrimonio de la humanidad. Intentas equipararlo al derecho a la vivienda, y son cosas totalmente diferentes. La creación intelectual no es un bien material sino, como bien expresa el término, intelectual. Hoy día las nuevas tecnologías permiten que esa creación prescinda de muchos de los canales de los que se aprovechaba la industria para controlarla en su propio beneficio. Tanto a la hora de crear como de compartir. Si existiese alguna tecnología que permitiera que cada cual se construyese su casa, ten por seguro que la gente lo haría y que yo lo defendería exactamente igual. Es más, sería la solución a una de las mayores injusticias que soportamos en el planeta y, como ellas, unas cuantas más.
Por tanto, reivindicar un derecho no sólo no entra dentro de lo ‘romántico’ sino que supone un acto de pragmatismo genuino. Ignorarlo, relativizarlo o rechazarlo en beneficio del interés de algunos grupos determinados tampoco es ‘romántico’, es simplemente despreciable y rechazable.
La cultura sólo ha necesitado de una industria en una etapa del capitalismo que está a punto de expirar y ha sido más una lacra que un beneficio. Antes de su aparición, la cultura se movía libremente y después de ella, también. Si la industria quiere mantener un papel en todo esto, tendrá que asumir los cambios. Si no, está condenada a morir.
Y ya que estamos de acuerdo en casi todo, simplemente te invito a ampliar el concepto de cultura más allá de ese ‘bien de consumo’ que tanto interesa a la argumentación de la industria. Cultura como patrimonio universal y plataforma de comunicación. A veces somos tan permeables a lo que nos cuentan quienes nos explotan que acabamos creyéndonos todo los que nos cuentan.
Un saludo.
@Pep: tampoco con anónimos como el tuyo y sin un argumento en que sostener tu crítica vamos a llegar muy lejos. De hecho, no te has enterado de nada de lo que se habla en el post, y eso sí que es peligroso. Es curioso que todos los que entran de forma anónima a criticar estén ‘en contra de la ministra’. Podrían ser hasta ella misma
.
De hecho, si te das una vuelta por Menéame o Bitacoras.com, podrás ver cómo la gran mayoría de los que se definen se muestran bastante favorables al contenido del post. Ahora, que siempre hay que respetar a la minoría.
Un saludo.
@Julio Alonso: gracias. Un soplo de aire fresco en el debate. Pero afortunadamente no me comen la moral, al menos cuando se puede mantener un debate con cierto nivel de argumentación. 30 años enfrascado en el mundo de la cultura hacen que tenga las ideas muy claras y los cimientos muy sólidos
.
Un saludo.
@aberron: ¿podrías identificar las ‘argumentaciones peregrinas’? porque para peregrino y exento de delicadeza tu comentario.
Un saludo.
@Daniel García: gracias. A veces, el que no quiere entender, simplemente tergiversa.
Un saludo.
@aberron: es que sigues sin dar un argumento válido que contradiga siquiera una frase del post. Sólo hablas de lugares comunes y de lo que tú piensas que piensan los demás. ¿Cuáles de mis argumentos te parecen equivocados y por qué? ¿No crees que el hombre es, en esencia, un creador? ¿No crees que todo acto de comunicación es un acto intelecutal? ¿Te parece justo que nos acusen a todos de ‘ladrones’ mientras se jactan de ‘robar’ en las cafeterías? Creo que tú, al igual que el resto de los que rechazan de primeras el post, simplemente no han entendido que no se trata de equiparar una obra con una conversación, sino de la actitud de unos y otros con respecto al hecho de difundir y copiar ideas, sean éstas obras registradas o una mera conversación. De que los talibán del copyright entiendan que no serían nada sin la sociedad y que ésta tiene exactamente el mismo derecho que ellos a sentarse en una cafetería y ‘robar’ la cultura que le apetezca.
Lo único que roza el ridículo en todo este debate es la ausencia de criterios culturales y de capacidad de comprensión de algunos que, como tú, se quedan, de forma interesada o no, en la carcasa y en la anécdota. Flaco favor le hacéis no ya al movimiento de cultura libre, sino a la cultura en sí misma, en general.
Un saludo.
@aberron: no has sabido argumentar nada y da la sensación de que tampoco eres un crack leyendo. Qiuzá lo tuyo sea la risa. Te vas como llegaste, insultando, provocando y sin aportar nada de nada. Que se te mejore el día.
Un saludo.
@Pep: y yo me mantengo en que eres tú quien no se ha enterado de nada. Escribo ‘robar’ entre comillas cuando me refiero a ‘observar’ precisamente por que le doy un sentido figurado, del mismo modo que lo utilizo con comillas cuando me refiero a las descargas vía P2P, porque tampoco suponen ningún robo, por mucho que les pese al agunos. Comprenderás que, tomando en cuenta tu dificultad para interpretar este matiz tan básico del post, no pueda tomar en consideración el resto de tus argumentos, ya que están basados en premisas totalmente equivocadas.
Por otro lado, se me ha argumentado bastante poco y yo ya he argumentado hasta el hartazgo, más, desde luego, con quien mejor ha argumentado. Que tu veas otra cosa quizá sea otra evidencia de tu falta de equidad y habilidad para interpretar lo que lees. Modestia intelectual tengo la suficiente, lo que no me impide defender mis convicciones con todas mis fuerzas. En cambio, aquellos que llegan con ataques personales y descalificaiones gratuitas en lugar de argumentar sobre el texto sí que desmuestran una carencia de modestia intelectual y personal impresionantes.
Ahora que ya te he explicado el papel de las comillas simples en una palabra, quizá puedas entender el texto.
Un saludo.
@Pep: sí, gracias, pero hace ya un par de horas que lo había publicado. Es una petición de recusación, nada que ver con el contenido de este post. Y no hacía falta que aclararas que no tenías nada que ver con ella.
Un saludo.
@Pep: hacer el ridículo no es malo, lo malo es no asumirlo y seguir erre que erre. ¿Que lo digo ahora? La comillas están ahí desde un principio, pero creo que te ha faltado dioptrías o capacidad para verlas. Lo siento, no tengo tiempo para ‘modestos’ de tu calaña. Tus comentarios sí que no han tenido sentido ni han sido capaces de rebatir nada de nada y han buscado más el enfrentamiento personal que el de ideas. Hasta aquí ha llegado. No puedo obrar el milagro de que lo entiendas, pero sí el de pedirte que argumentes o dejes de hacer referencias personales.
Un saludo.
@Nihilia: agradezco el fondo y la forma de tu comentario. El mensaje del post va dirigido a cuestionar la autoridad moral de aquellos que no dudan en criminalizar el hecho de que una persona pueda acceder a una obra cultural libremente, sin ánimo de lucro, mientras no tienen reparos en admitir que toman prestadas o ‘roban’, según palabras textuales de la ministra, ideas de la ciudadanía. No se intenta comparar ambas actividades ni tampoco condenar ni la una ni la otra. Todo lo contrario.
Por otro lado, si entendemos que la cultura se nutre básicamente de ideas, ideas que surjen, difunden, comparten, se reiventan, se recrean, adoptan múltiples formas, mueren, renacen… No cabe duda de que el aporte anónimo, ciudadano, a la historia de la cultura y del arte es inmenso, como queda bien patente en la respuesta de González.Sinde. ¿No te parece, entonces, que ese legado debe estar a disposición de la sociedad también? Y no hablo de negarle al creador su derecho a ver remunerada su obra, hablo de que este derecho particular jamás puede situarse por encima del derecho general al acceso a la cultura.
Sobre cultura libre y cultura gratis, creo que la cultura nunca es gratis, pero debe de ser siempre libre
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Un saludo.
@Nihilia: tampoco yo puedo explicarte mejor que toda obra está inspirada en otra u otras, sean éstas complejas o de lo más simples
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Un saludo.
@Nikilia: encantado también
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Un saludo.
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