Lo siento. No lo había hecho aún oficialmente en el blog, porque me parecía prudente darle un margen para la reconsideración, pero no espero ni un segundo más: me sumo a la petición de dimisión inmediata de la ministra de Cultura Ángeles González-Sinde. Hasta ahora me había limitado a protestar por un nombramiento cuanto menos grotesco y por la política del Gobierno con respecto a Internet, a hacerme eco de las denuncias que se han propagado por la Red y a señalar algunas de sus contradicciones. Pero este lunes, dos acciones de la ministra me han puesto los pelos de punta y, efectivamente, he llegado a la conclusión de que esta mujer es una seria amenaza para la libertad, dentro y fuera de Internet.

La primera, unas declaraciones en RNE donde (escucha el audio), ni corta ni perezosa, la guionista se marca como meta, nada más y nada menos, que… ¡ordenar Internet! Lo que no se ha propuesto oficialmente ningún gobierno en el planeta, lo hace una ministra de Cultura de la España ‘progresista’. Una ambición que no sólo no entra dentro de sus competencias (la Red compete a Industria), sino que escapa completamente a sus conocimientos, como bien ha quedado demostrado en las múltiples declaraciones donde ha dejado constancia de su ignorancia sobre este ámbito. Una auténtica declaración de intenciones que no esconde más que un afán censor en beneficio de su interés particular (mujer del cine) y del lobby al que representa, y que pretende ignorar la existencia de una ley que ya regula suficientemente la Red. ¿Y por qué hay que controlar Internet? “Porque si no nos vamos a quedar sin contenidos“. De traca. Intolerable. Inadmisible.

La segunda es un nombramiento que echa por tierra todas sus supuestas intenciones de diálogo: el fichaje de Ignasi Guardans. ¿Quién es Ignasi Guardans? Pues nada menos que uno de los suscriptores de las Enmiendas Torpedo en el Parlamento Europeo, ésas que, entre otras muchas barbaridades, pretenden que el cierre de una página web no tenga que ser dictada por un juez, sino por el famoso ‘órgano competente’ que ya nos han colado en España. Es decir, otro de los interesados en que sean intereses distintos a los generales y constitucionales lo que manejen los hilos de la Red en favor, se deduce, de intereses particulares. Recuérdese que entre esos ‘órganos competentes’ se llegó a incluir incluso a la SGAE.

Creo que Zapatero ha cometido un grave error. Un error del que apenas hemos comenzado a darnos cuenta. La ignorancia de esta mujer en lo que respecta a las nuevas tecnologías y el papel que ha adoptado de Agustina de Aragón del copyright no pueden traer nada bueno. El Gobierno debe reaccionar de inmediato, por mucho que le pese. Ya había visto al lobo y reparado en sus orejas. Pero ahora le empiezo a ver los dientes. La ignorancia es atrevida, pero si además va acompañada de mala intención, entonces resulta funesta.

González-Sinde, dimisión. Esto es un disparate en toda regla.

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