Tocan a rebato en los despachos de los altos ejecutivos de la comunicación. Si el otro día era Juan Luis Cebrián quien daba un giro de 180 grados en sus posiciones acerca del debate sobre la crisis de la prensa y del periodismo, ahora es nada más ni nada menos que Rupert Murdoch quien incide en esta línea de análisis, tan cercana a nuestros planteamientos y tan esperanzadora si de ella surgen líneas de acción encaminadas a superar el callejón sin salida en que ellos mismos nos han metido:

No son los periódicos los que se volverán obsoletos, sino que son los propietarios de los periódicos, sus ejecutivos, directores y reporteros los que están en peligro de serlo, si olvidan cuál es el activo más valioso de su periódico: el vínculo con sus lectores (…)

Nuestro papel consiste en proporcionar a nuestros lectores periodismo y opinión de gran calidad. Estoy convencido de que aumentará la difusión y el número de lectores de páginas web, canales RSS, correos electrónicos, dispositivos móviles y prensa escrita (…)

La auténtica amenaza hoy no es la competencia de las nuevas tecnologías, sino la complacencia que existe en nuestro sector entre aquellos que gozaron de monopolios, y que deben competir ahora por un público que en otra época dieron por sentado, que no confían en sus públicos y que no han respondido de forma constructiva a los desafíos que plantean unos lectores que han dejado de pensar que los directores son oráculos omnipotentes”.

Calidad, innvocación y respeto a los lectores. Tres elementos básicos para la recuperación que conllevan necesariamente un replanteamiento del modelo empresarial en el marco del replanteamiento del nuevo modelo de periodismo. Empezando por detener la oleada de despidos.

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