El Parlamento francés acaba de dar luz verde a uno de las mayores barbaridades contra le legalidad y contra los derechos básicos de la ciudadanía. Hablamos de la aprobación de la famosa Ley Hadopi, también conocida como ‘ley de los tres avisos’ o ‘plan Sarkozy‘, que permite a las operadoras espiar la actividad de sus usuarios y a un órgano no judicial determinar la desconexión de Internet. Y todo para luchar contra la ‘piratería’, es decir para proteger los intereses del lobbie cultural frente a los intereses y derechos dela ciudadanía.

La votación, que se ha pospuesto una y mil veces por diferentes razones, ha vuelto a estar más que reñida, con 296 votos a favor y 233 en contra, lo que da una idea del escaso apoyo con que cuenta una medida que ha prosperado más por la llamada a cerrar filas (y represalias, en caso contrario) en el partido de Sarkozy que por auténtica convicción de los diputados que han votado a favor.

Pero, además, la ley puede quedar en papel mojado si finalmente prospera la enmienda 138 del Paquete Telecom de la UE en su actual redacción, que impide que ninguna instancia ajena a la judicial pueda determinar el cierre de una página o la desnonexión a la Red. Todo esto sin contar con la notable oposición con que cuenta la ley en el país, las múltiples fórmulas para eludir la identificación en la navegación web o el colapso que pueden experimentar las operadoras, a poco que los usuarios decidan una acción conjunta.

En definitiva, una ley del medievo destinada a morir más pronto que tarde. Una victoria cínica, pírrica y ridícula, como ya señalamos una vez, pero que debe servir como toque de atención para quienes piensan que los enemigos de la libertad se mantendrán de brazos cruzados ante los avances en la Red. Acabarán fracasando estrepitosamente, pero mientras tanto pueden hacer bastante daño. Al progreso de la humanidad, me refiero.

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