google chrome os

Y la bomba del día se llama… Google Chrome OS. No era un rumor. No se tratará ‘simplemente’ de una alternativa online. No habrá que esperar demasiado. El sistema operativo de Google es una realidad, correrá sobre el disco duro de tu ordenador, estará disponible en versión beta durante este año y, si nada se tuerce, los usuarios podrán instalárselo con todas las ‘garantías’ en algún momento de la segunda mitad de 2010.

¿Un sistema operativo? Bueno, sí lo es porque se trata de un programa que, básicamente, hace lo que todos los sistemas operativos: dotar al ordenador de un sistema de comunicación con el usuario. Pero Google Chrome es un OS bastante peculiar e innovador, que se basa en dos jugadas maestras para convertirse, desde ya, a más de un año de previsión de salida, en uno de los focos de atención del ámbito tecnológico internacional:

1. Está basado en Linux. O, lo que es lo mismo, aprovecha el enorme abismo que aún separa a Linux del usuario medio para transformarlo en un sistema ‘amable’ con vocación popular, una especie de Windows o Mac linuxero, con amplio potencial de mercado.

2. Tendrá al navegador Chrome como principal aliado. En realidad, más que un OS al uso, estamos ante un sistema-puente que permitirá comunicar el ordenador con el navegador, que es donde, en realidad, se van a a ejecutar el grueso de las aplicaciones. Lo cual, por otro lado, significa que cualquiera podrá ejecutarlas, tenga el OS que tenga, siempre y cuando trabaje con este navegador.

Puent x puente = puente al cuadrado. Un golpe estratégico de altos vuelos de una empresa que, en líneas generales, sabe en qué terreno se mueve, cuáles son los males de sus competidores y de dónde puede sacar ventaja.

Está basado en un núcleo Linux y diseñado específicamente para netbooks, aunque puede correr perfectamente sobre ordenadores que soporten x86 y ARM, y su filosofía es la de nube o cloud computing, es decir la de un sistema operativo que ‘vive’ en Internet. Google ya negocia con algunos fabricantes la posibilidad de que incluyan Chrome por defecto y, ni que decir tiene, se trata de todo un órdago a Microsoft y Apple, fundamentalmente.

La gran pregunta es: ¿estarán dispuestos los usuarios a dejarlo todo en manos de Google e Internet? Unos dicen que es el futuro, y otros que un grave error. Y yo digo que probablemente no sea todo ni tan blanco ni tan negro. Que el cloud computing se perfila como opción de futuro, pero que éste no tendrá que pasar necesaria y exclusivamente por las manos de Google. ¿Apostamos?

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