Skanks in NYC

Google deberá revelar identidad de un blogger que insultó a una modelo‘. Esta noticia, que ha dado la vuelta al mundo, ha causado sorpresa en algunos ámbitos y ha llegado a escandalizar a más de uno, cuando en realidad no se trata más que de una acción perfectamente lícita dentro de la acción judicial en un Estado de derecho. El caso se ha dado en EEUU, pero en España podría suceder exactamente igual si un juez así lo requiriese.

El anonimato es un arma de suma importancia para la libertad de expresión en el ámbito político o de derechos fundamentales en regímenes de corte dictatorial, pero desde luego esta clase de anonimato no se puede confundir con ese otro que se usa, simple y llanamente, para injuriar y atacar la intimidad e integridad de las personas. Ahí no hay libertad de expresión, hay simplemente cobardía y acción canalla.

El autor de Skanks in NYC (putas o guarras en Nueva York), protagonista de nuestra historia, entra justo en el ámbito de esta última concepción. Según se recoge en la noticia, en su blog (ya cerrado) no hacía básicamente más que verter insultos y airear fotos privadas de ciertas personas, más o menos famosas, con propósitos que desconozco. Y el argumento de la jueza parece de lo más sensato y legal:

La modelo tiene derecho a saber quién le dirige insultos a través de un blog cuya “idea principal es que Cohen es una mujer promiscua”.

Ojo. No se le condena a nada (aún), simplemente se le requiere que dé la cara y afronte, con las mismas garantías y obligaciones que cualquier otro ciudadano, la demanda interpuesta.

Algunos pensarán que, si se permite este tipo de actuaciones judiciales contra este tipo de páginas (me niego a llamarlas ‘blogs’), se abre la puerta a una acción represora incluso contra aquellos que usan el anonimato como arma lícita para defender opiniones o ideas. Craso error:

1) la mayoría de los países democráticos protege en sus constituciones estos derechos elementales, no así la injuria, la calumnia ni cualquier otra actividad delictiva, en general;

2) los países no democráticos no precisan de excusas como éstas para machacar a los disidentes.

Ni Google ni los bloggers (si es que a estos personajes se les puede llamar ‘bloggers’) actúan al margen de la Ley, y cuando ésta pide explicaciones han de responder, como digo, exactamente igual que cualquier otro ciudadano. Lo de Google no es nada nuevo, incluso ha habido casos más alarmantes, pero no vendría mal que algunos fueran tomando nota.

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