4,33

Bueno: iTunes, y Amazon, y algunas más. El caso es que vaya a saber usted a qué espabilado se le ha ocurrido la idea de distribuir entre diversas tiendas de música online una versión estricta de la obra ‘4,33’, de John Cage, una composición en tres movimientos sin nota alguna, carente de melodía y armonía, es decir sólo silencio, ideada no para una ‘escucha’ imposible, sino como provocación intelectual y base para la realización de performances públicas.

Vamos, que lo que se vende en estas ‘music stores’ no son más que archivos mp3 en blanco, los mismos que podríamos crear tú y yo, es decir ‘aire’, ‘humo’, nada, como una especie de reducción al absurdo de la vorágine comercial que impera en este trasvase de milenios.

El descubrimiento ha sido tal que así:

Ismael me envía un correo dirigiéndome a un post de Gizmodo del pasado 31 de marzo en el que se anuncia que iTunes ofrece en descarga gratuita el primer movimiento de ‘4,33’. Algo que, como broma del portal, no deja de tener su gracia.

– Para confirmar la información, me dirijo a iTunes Store, pero no encuentro la descarga gratuita, sino la posibilidad de… ¡comprar cada uno de los tres movimientos por 0,99 euros la unidad (0,99 dólares en la versión USA), o el ‘álbum’ completo por 1,49 euros!

¿Pero puede venderse ‘4,33’ como silencio?:

4,33′ es una obra musical en tres movimientos realizada por el compositor americano de vanguardia John Cage en 1952. La pieza puede ser interpretada por cualquier instrumento o conjunto de instrumentos. En la partitura, con una única palabra, ‘Tacet’, se indica al ejecutante que ha de guardar silencio y no tocar su instrumento durante cuatro minutos y treinta y tres segundos. Aunque comúnmente se considera que se trata de ‘Cuatro minutos y treinta y tres segundos (de silencio)’, en realidad el material sonoro de la obra lo componen los ruidos que escucha el espectador durante ese tiempo”.

Vamos, que la obra responde a un planteamiento intelectual, una provocación, un guiño a la participación del espectador en una propuesta experimental y de vanguardia que para poder desarrollarse con cierta efectividad requiere de, al menos, un ejecutante y un oyente, es decir de un cierta relación comunicativa presencial, así sea básica, ya que para relajarte y concentrarte utilizando el silencio nadie necesita obra alguna. Basta con callar. Estamos ante una obra escénica más que musical, es decir de una performance colectiva con el silencio como excusa.

Como bien expresa el anterior párrafo de la Wikipedia, la obra no es el silencio, sino el ambiente sonoro que éste provoca en una ejecución de la performance. El silencio es la partitura, el soporte, el estímulo si quieren, pero nunca la obra, porque eso sería, sencillamente, ridículo.

Por eso, me parece del todo surrealista no ya que alguien te ‘permita’ descargar gratuitamente un mp3 en blanco (lo cual, como digo, puede tener cierta gracia), sino que pretenda cobrarte 1,49 euros por la transacción, o 0,99 euros por alguna de sus partes. Vamos, a 0,32 euros el minuto… de silencio. Esto, en el mejor de los casos, porque en Amazon y otras tiendas es más caro aún, 2,97 dólares.

En mi opinión, esto es tan absurdo como si alguien quisiera venderme en mp3 la actuación de un mimo o la carrera de un felino por la sabana. Sonaría (es decir no sonaría) exactamente igual.

4,33 en Amazon

Los archivos han sido ‘extraídos’ de la única grabación comercial ‘pura’ que conocemos de la obra, editada por el sello The Sound Corporation en 1991 (curiosamente un año antes de la muerte del autor), no sabemos si en CD o vinilo, ni el precio, tampoco con qué objetivos (broma, coleccionismo, homenaje, arrebato snob…), si alguien la compró y qué pensaba Cage de esto, ya que él jamás se atrevió a grabar su ‘silencio’ en disco, sólo realizaba performances. Nadie en su sano juicio graba silencio puro o, mejor dicho, cualquiera podría hacerlo. Pero ya puestos, casi que me quedo con unas cintas limpiadoras de casetes que se llegaron a vender asegurando que estaban ‘inspiradas’ en la pieza de Cage.

Hay interpretaciones en directo de la obra, recogiendo el ambiente y los sonidos resultantes; hay versiones vocales o instrumentales inspiradas en ella, como la de Frank Zappa; hay versiones ‘zen’ en las que se añaden sonidos ambientales; y hay versiones más o menos ‘puras’ enmarcadas en álbumes con otros temas que sí suenan, como un espacio de reflexión, tributo o rareza. Pero silencio, lo que se dice vender silencio y sólo silencio absoluto, como que no.

Yo, que soy incorregible, y para convencerme de que no andaba flipando, he pagado los 1,49 euros por la descarga. Y no quieran ver la cara que se me ha quedado al reproducir los cortes en mi iTunes. Suenan tal que esto:

01 4’33”_ I – Tacet.mp3
01 4’33”_ II – Tacet.mp3
01 4’33”_ III – Tacet.mp3

Eso sí, la carátula es una monada.

La duda que me queda es cuánto de esos euros irán a parar a manos de gestoras de derechos de autor y discográficas. Y si van a denunciarme por colgar esos archivos aquí. Porque la cosa podría ser de traca.

Que el silencio también es música es una verdad ampliamente reconocida. Pero, ‘también’, es decir, en combinación con el sonido. Y si el sonido lo pongo yo, ¿cómo vas a cobrarme el silencio? ¿No vamos ni a medias?

Actualización (20 sep-13.33 h): Copio y pego de un comentario en Menéame:

Como curiosidad, hubo un grupo llamado “The planets” que en un disco incluyeron una canción titulada “A one minute silence” (en spotify viene en el album classical graffiti por si lo quereis “NO” oir).

Bien pues este grupo fue demandado por la discografica de John Cage por plagio, en el juicio, los planets alegaron (en tono de coña) que su canción era mejor que la de cage, pues habían conseguido hacer lo mismo pero en menos tiempo….

La historia completa, la teneis en el excelente libro de David Bravo, “Copia este libro”

www.google.es/url?sa=tA [PDF]”

Actualización (21 sep-13.21 h): Intrigado por un comentario de Ginés Alarcón en el que afirma que él sí ha podido escuchar algo en los mp3 que me he descargado, volví a escuchar los archivos una y otra vez, a todo volumen en mi equipo y en los auriculares, y no pude escuchar nada. Sin embargo, como no creía que Ginés estuviese inventando, me decidí a realizar un análisis del audio y esto es lo que descubrí en cada uno de los movimientos:

Movimiento I

Movimiento I descargado sin alterar

Movimiento II

Movimiento II descargado sin alterar

Movimiento III

Movimiento III descargado sin alterar

Como se puede apreciar, efectivamente el análisis revela un silencio prácticamente absoluto, aunque refleja algunos rastros de sonido que en ningún caso llegan al alcanzar el 1,25% del volumen total de la grabación, de imposible o muy difícil percepción en equipos de música domésticos, incluso al máximo de potencia. Lo que en audio puede considerarse ruido residual.

Pero, picado por la curiosidad y rizando el rizo, me decido a procesar ese residuo aplicándole una normalización máxima a 0dB (como si en una imagen efectuáramos un zoom del 100%) y ésta es la sorpresa con la que me encuentro:

Movimiento I normalizado

Movimiento I normalizado

Movimiento II normalizado

Movimiento II normalizado

Movimiento III normalizado

Movimiento III normalizado

Y pasando el resultado a tres respectivos archivos mp3, se puede escuchar lo siguiente:

01 4’33”_ I – Tacet.mp3
01 4’33”_ II – Tacet.mp3
01 4’33”_ III – Tacet.mp3

¡Voilà! Efectivamente, ahí está lo que nos cuenta Ginés: un ruido impresionante, normal cuando exageras el volumen de cualquier grabación con algo de ruido, algún chasquido de cuando en cuando y algo como el sonido de un metrónomo muy al fondo.

Sin embargo, seguimos sin saber de qué se trata, si de algo intencionado o de una pésima producción, si es el resultado de una performance o si simplemente se dejaron un micro abierto, si es un juego que nadie anuncia o estamos ante alguna suerte de psicofonía. Lo único que sabemos con certeza es que sólo me ha sido posible descifrar ese ruido, de entrada inaudible, tras procesar el audio original, algo que ni se advierte ni está está al alcance de cualquier usuario.

Por tanto, en lo que a mí respecta, el archivo que se vende continúa siendo silencio. O, a lo sumo, silencio con algo de ruido residual; que no es silencio absoluto, vale, pero es lo que todos entendemos por silencio, dado que el silencio absoluto, simplemente, no existe.

Y, la verdad, no sé si alguien podría preferir descargarse esta sucesión de ruidos antes que un mp3 de silencio ‘total’. O si es más absurdo intentar vender lo uno u lo otro. La duda me corroe.

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