Ralph Lauren

Algunos parecen empeñados en no aprender la sencilla lección de que, en esta ‘era de la conversación’, de muy poco valen el ‘poder’ y la presión frente a la voz ciudadana; y de que, frente a la difusión de un error efectivo, la única estrategia sensata es la del reconocimiento, la explicación (si la hay) y la disculpa. En absoluto, desde luego, la de revolverse como gato panza arriba intentando criminalizar a quienes te han puesto, con todas las de la ley, en evidencia. Es el caso de Ralph Lauren y el insultante retoque de Photoshop a una modelo, que ha acabado derivando en un nuevo capítulo del ‘efecto Streisand‘.

La sucesión de hechos sería tal que así:

1. Ralph Lauren lanza una campaña en la que muestra una imagen ultrarretocada de una modelo. La imagen es, por tanto, fraudulenta; pero, además, atenta contra la lucha que se mantiene en estos momentos contra uno de los grandes males que afectan especialmente a la mujer: la anorexia.

2. Photoshop Disasters, el blog especializado en publicar retoques fallidos de Photoshop, recoge el montaje.

3. Xeni Jardin se hace eco del montaje en Boing Boing, definiéndolo con esta simple sentencia:

Amigo, su cabeza es más grande que su pelvis”

4. Ralph Lauren emprende una caza de brujas contra ambos blogs acusándolos de violar el copyright de la fotografía de la modelo y anunciando acciones judiciales (PDF).

5. Google decide unilateralmente eliminar el post de Photoshop Disasters atendiendo a la demanda de Ralph Lauren.

6. Boing Boing denuncia la coacción y se acoge al derecho de cita para no eliminar la imagen.

7. El caso salta a numerosos medios de la Red.

8. Ralph Lauren emite una nota pública pidiendo disculpas:

A lo largo de 42 años, hemos creado una firma basada en la calidad y la integridad. Después de una extensa investigación, reconocemos ser los responsables de distorsionar la imagen del cuerpo de la mujer”

…aunque no dice una palabra de las denuncias contra los blogs.

En este impresionante rodeo que se podría haber simplificado saltando directamente del punto #3 al #8, Ralph Lauren no sólo ha perdido buena parte de su credibilidad, sino que se ha ganado a pulso una imagen de empresa opaca, agresiva y caprichosa muy distante del sentimiento general de la ciudadanía en esta época 2.0. De poco vale ahora darse golpes de pecho que nadie se cree ni de apelar a una historia que ha sido pulverizada por sus propios abogados y ejecutivos en apenas unos días y que se cierra en falso al pretender mantener, en apariencia, las acciones contra la blogosfera.

Una lección maestra de la que se pueden sacar múltiples conclusiones. Pero una fundamental, que ya lo era en el manual básico de comunicación corporativa, pero que en este nuevo marco lo es aun mucho más: ante una crisis, máxima transparencia. Claro, que la transparencia puede ser un enorme riesgo para mentes déspotas o extremadamente torpres… o cuando realmente tienes algo que ocultar.

Montaje fotográfico tomado de 20minutos.es

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