soitucierra

Vaya por delante mis disculpas a los lectores por estos días de escasa, más bien nula, actualización en el blog. Los compromisos profesionales y algún problema familiar grave me impiden por el momento no ya mantener el frenético ritmo de posteo al que estoy-estamos acostumbrados, sino siquiera una mínima frecuencia. Eso sí, hay cosas que no se pueden dejar pasar y una de ellas es, evidentemente, el cierre de Soitu.es.


El medio impulsado por Gumersindo Lafuente llegó al panorama periodístico y digital del mundo de habla hispana como una apuesta clarividente, experimental pero precursora, en un momento especial: a) la agudización de la crisis del periodismo y el inicio de los terribles recortes de personal en los medios tradicionales; b) y el debate sobre las nuevas vías de comunicación en el ámbito de Internet. Soitu dio respuesta a ambos problemas de una forma brillante: una plataforma nativa, compuesta de periodistas pero participada por la comunidad digital y los lectores, con la calidad por bandera y con vocación de compartir, de forma libre y entusiasta, contenidos y desarrollos tecnológicos.

Su talón de Aquiles: la dependencia de un sector tradicional y de perfiles tan poco identificados con esa interesante propuesta como es el de la banca. Y otro también, del todo ineludibles en estos anales del futuro de la comunicación: los riesgos y errores inherentes a cualquier experimento.

Podríamos decir que Soitu ha marcado la línea. Tras su nacimiento, han llegado otras propuestas, pero ninguna tan imbricada en la sensibilidad, la ‘filosofía’ y los anhelos de la comunidad internauta. No digo que mejores o peores, pues todas presentan luces y sombras, digo simplemente tan vocacionalmente digitales y comprometidas. Sus logros, en este sentido, son contundentes: amplia presencia en la ‘conversación’, seguimiento, reconocimiento popular a la calidad de sus contenidos y numerosos premios a escala nacional e internacional.

No ha sido suficiente. ¿Dónde ha estado el error? No lo sé: ¿escasa influencia?, ¿expectativas de beneficios económicos?, ¿asuntos domésticos?, ¿intolerancia accionarial?… Ni idea. La nota oficial sugiere poca “paciencia” por parte del sostén económico de la plataforma. Pero ¿paciencia hacia qué? Lo que sí me queda claro es que Soitu no muere, cierra pero sigue aquí: su andadura y sus preceptos son suficientemente ricos en aportaciones e ideas como para que su legado permanezca vivo en las ansias de miles de periodistas que aspiramos a innovar y encontrar nuestro hueco en esta nueva era. Aunque, eso sí, plantea también importantes interrogantes:

¿Puede un medio 2.0 depender de una fuente de financiación tradicional? ¿No es eso nacer con la soga al cuello? ¿Qué hay de eso del crowdfunding, la implicación de la ciudadanía en los proyectos que despiertan su interés?

¿Puede competir un medio digital de calidad en medio de la maraña de inmediatez y amarillismo que predomina dentro y fuera de la Red?

Son dos de las preguntas que me surgen a bote pronto, pero seguro que todos tenemos en mente algunas más.

Con todo, vaya desde aquí mi homenaje y reconocimiento a Sindo y todo el equipo de Soitu.es. Periodistas, ciudadanos e internautas somos, y en este camino nos encontraremos una y mil veces más. Soitu cierra, pero no muere. Su ejemplo es parte ya de la historia de una era que apenas acaba de comenzar.

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