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Tom Cruise acaba de firmar su peor estreno en 19 años.
Digger llegó a los cines el 2 de octubre con un director de cuatro Oscar al mando, Alejandro González Iñárritu, y un reparto que completan Sandra Hüller y Riz Ahmed. La película dura dos horas y nueve minutos, pero su primer fin de semana se quedó en 20 millones de dólares, con ocho millones en Estados Unidos y 12 millones en el mercado internacional.
La taquilla la dejó en quinto lugar
Más llamativo que la cifra bruta fue la posición en la cartelera. Digger fue la quinta opción de los espectadores en su estreno, por detrás de Verity, Resident Evil, El corazón de la bestia y Primetime.
Ese arranque pesa más si se mira el tamaño de la apuesta. El presupuesto de producción se mueve entre 160 y 180 millones de dólares, una escala que encaja mal con una comedia negra y que explica por qué el golpe comercial resulta tan visible.
"Para ser una comedia negra, las cifras no son malas. Pero las comedias negras suelen ser películas pequeñas, y esta no lo es; es una película de Tom Cruise". - David A. Gross, analista
Ahí está la contradicción central del estreno. El género admite resultados modestos, pero la presencia de Cruise y el coste de la producción empujan la comparación hacia otro terreno, el de una gran superproducción obligada a convocar mucho más público.
Ya había señales de ese giro extraño en la carrera del actor en su salida de la acción, donde el papel aparecía como una ruptura con la imagen que lo sostuvo durante años.
Ni 50 millones mundiales evitarían un agujero
Las cuentas no mejoran ni en un escenario menos malo. Incluso si Digger alcanzara una recaudación mundial de 50 millones de dólares, las pérdidas estimadas rondarían los 150 millones.
"Es una comedia que se mueve en una línea muy fina y, cuando falla, el fracaso es rotundo. [...] Incluso contando con unos ingresos secundarios respetables, dada la trayectoria de la película, va a perder mucho dinero". - David A. Gross, analista
No hace falta ir muy lejos para medir el contraste. Leones por corderos, la referencia del último gran tropiezo inicial de Cruise en 2007, manejó un presupuesto de 35 millones de dólares, una distancia que hoy vuelve más áspero el paralelismo.
La recepción tampoco ayudó a sostenerla
CinemaScore le otorgó una valoración de C+.
Ese dato no explica por sí solo un estreno flojo, pero sí dibuja una recepción tibia en el momento más delicado, justo cuando una película necesita que el boca a boca empuje a los indecisos. En una obra que además juega con el filo de la comedia negra, cada reacción fría cuenta el doble.
Sara Heredia, redactora, describió esa mezcla de atractivo y rechazo en las críticas previas al estreno, donde el debate no giraba tanto alrededor del acabado visual como de la relación de la película con su propio mundo.
"Digger no es desastrosa a nivel visual -que es una delicia- ni tiene un guion catastrófico -que dentro de su mundo funciona- ni cuenta con interpretaciones pésimas -en absoluto-. El mayor problema de Digger es que se quiere tanto a sí misma que no se deja respirar". - Sara Heredia, redactora
Heredia fue todavía más lejos al señalar el punto de fricción con el público. Para ella, la película no falla por la caricatura de ese grupo de hombres de traje, sino por una distancia emocional que Iñárritu no logra cerrar con el espectador.
"En Digger no hay sensibilidad, pero no porque el grupo de hombres de traje que domina nuestro planeta sea una parodia esperpéntica de la realidad, sino porque Iñárritu no tiene empatía con el espectador". - Sara Heredia, redactora
Entre una nota de C+, 20 millones en el estreno y unas pérdidas que rondarían los 150 millones incluso con 50 millones mundiales, Digger deja una imagen poco habitual en Tom Cruise, la de una estrella enorme atrapada en una película demasiado cara para permitirse ser solo una apuesta de nicho.