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Disney volvió a la isla de Vaiana con actores reales y el primer dato deja poco espacio para el entusiasmo. La película abrió con 43 millones de dólares en 3.827 cines de Norteamérica, por debajo de unas previsiones internas que apuntaban a entre 60 y 65 millones.
Fuera de ese mercado, el estreno añadió 52 millones. La suma mundial del primer fin de semana quedó en 95 millones, muy lejos de los 140 millones que el estudio esperaba reunir en el arranque.
El debut quedó corto frente a una apuesta de 250 millones
Hay cifras que pesan más cuando se leen juntas. La producción costó 250 millones de dólares y esa cantidad ni siquiera incluye marketing y distribución, de modo que el listón comercial no estaba en un estreno discreto, sino en una salida con más tracción desde el primer día.
Son 95 millones en todo el mundo.
Ese contraste resulta aún más llamativo porque Disney no rescataba un título dormido durante décadas. La película original de animación llegó en 2016 y Vaiana 2 aterrizó hace menos de dos años, así que la marca seguía viva en salas y además mantiene su versión animada disponible en Disney+.
Blancanieves ya había dejado una advertencia parecida
El precedente más cercano no invita a pensar que bastaba con cambiar de formato. Blancanieves debutó en 2025 con 42 millones de dólares y terminó su carrera con 205 millones, una cifra también insuficiente frente a otro presupuesto de 250 millones.
En esa comparación aparece una tensión incómoda para Disney y bastante clara para el espectador. Si una historia sigue al alcance de un clic en streaming, tuvo su versión animada en 2016 y además recibió una secuela hace menos de dos años, cuesta presentar el remake como una cita imprescindible de gran pantalla.
Mientras tanto, el estudio sigue probando la misma fórmula con otras marcas, como ya ocurre en su adaptación de Enredados.
La cercanía del original también juega en contra
No todas las revisiones de catálogo parten del mismo punto. Aquí no había una ausencia larga ni una generación entera esperando redescubrir la historia, porque la Vaiana animada sigue circulando en Disney+ y su universo todavía estaba fresco tras el paso reciente de Vaiana 2.
Esa cercanía temporal cambia la lectura del estreno. La distancia entre los 140 millones globales previstos y los 95 millones reales no solo habla de taquilla, también sugiere que parte del público ya tenía demasiado cerca la versión que quería ver.
El dato más duro quizá no sea el 43 de Norteamérica ni el 52 internacional por separado, sino la comparación con el coste. Con 95 millones mundiales frente a 250 millones de presupuesto antes incluso de contar marketing y distribución, la travesía empezó bastante más abajo de lo que Disney había calculado.