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Hay películas que arrastran una leyenda casi tan poderosa como sus propias imágenes. El exorcista quedó marcada por una cadena de muertes y accidentes durante su producción, hasta el punto de alimentar durante décadas la idea de una maldición alrededor del rodaje que dirigió William Friedkin.
Nueve muertes rodearon un rodaje ya golpeado antes de empezar
Antes de que arrancara la producción, un incendio destruyó el decorado de la casa de los MacNeil.
A partir de ahí, la lista de desgracias fue creciendo con una insistencia difícil de ignorar. Ellen Burstyn, intérprete de Chris MacNeil, recordó en el documental El temor de Dios 25 años de El exorcista que murieron nueve personas vinculadas a la producción, entre ellas el bebé recién nacido de un asistente de cámara y un guardia de seguridad nocturno.
No todos esos nombres quedaron igual de expuestos ante el público. Jack Mac Gowan, actor que interpretó a Burke Dennings, murió casi un año antes del estreno, mientras el hermano de Max Von Sydow y el abuelo de Linda Blair fallecieron durante la producción.
Alrededor de esa sucesión de pérdidas creció una narrativa que el propio cine ha explotado muchas veces, la del set convertido en territorio maldito. También hay rodajes convertidos en pesadilla por despidos, tensiones y accidentes, aunque aquí la acumulación de muertes dio a la historia un peso distinto.
Linda Blair pagó físicamente una de las escenas más recordadas
La leyenda no nació solo de las muertes.
Linda Blair, intérprete de Regan MacNeil, sufrió una fractura vertebral durante el rodaje de las secuencias de convulsiones. En una película construida para provocar miedo, el dolor dejó de ser un efecto y entró de lleno en el cuerpo de su protagonista.
"Ese es el metraje que usaron en la película, aquel en el que aparecía llorando porque me estaban dañando brutalmente la espalda" - Linda Blair, intérprete de Regan MacNeil
La frase resulta incómoda porque cambia la mirada del espectador sobre una escena muy conocida. Lo que parece pura actuación quedó atravesado por una lesión real que convirtió el rodaje en algo mucho más áspero que una simple ficción de posesiones.
Max Von Sydow desmontó la maldición sin borrar los hechos
Max Von Sydow, actor que encarnó al padre Lankester Merrin, habló años después sobre esa fama sombría.
"Si grabas algo durante un año hay gente resulta herida y personas que mueren. Es buena publicidad, pero si no crees en el diablo no crees en las maldiciones" - Max Von Sydow, actor que interpretó al padre Lankester Merrin
Su observación introduce una contradicción interesante. Los hechos fueron reales y están ahí, pero la lectura sobrenatural de esos hechos pertenece a otro terreno, uno donde el marketing, el miedo y la necesidad de encontrar sentido a una cadena de tragedias suelen mezclarse con facilidad.
Al final, la cifra que sigue pesando no es una metáfora ni una superstición. Fueron nueve muertes alrededor de una película cuya historia giraba precisamente en torno al mal, y esa coincidencia bastó para que el rodaje de El exorcista nunca pudiera separarse del todo de su propia sombra.