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Hay actores que interpretan un papel y otros que reorganizan un rodaje entero alrededor de ese papel. Daniel Day-Lewis pertenece a la segunda categoría, y Tim Blake Nelson lo contó al recordar el ambiente de Lincoln, estrenada el 18 de enero de 2013 con una duración de 2 horas y 29 minutos.
Day-Lewis convirtió a Lincoln en una disciplina diaria
Nelson no eligió una palabra suave para describir aquella experiencia. “Trabajar con Daniel Day Lewis fue extremo” - Tim Blake Nelson, actor
Aquella intensidad no quedó reducida a un método privado de interpretación. Nelson explicó que Day-Lewis logró comprometerse por completo y arrastró a toda la producción hacia una misma ética de trabajo y unos principios estéticos que, a su juicio, elevaron lo que hacían todos a su alrededor.
"Fue capaz de comprometerse, no solo él mismo, también hizo que toda la producción se comprometiese con una ética de trabajo y unos principios estéticos durante el proceso que realzó, no solo lo que él estaba haciendo, también lo que todos a su alrededor estaban haciendo" - Tim Blake Nelson, actor
No era solo una cuestión de concentración actoral. Durante el rodaje, Day-Lewis se mantuvo dentro del personaje hasta el punto de que el equipo debía dirigirse a él como Lincoln, una decisión que Nelson no vivió como una excentricidad sino como una forma de imponer orden y foco en el set.
Daniel Day-Lewis ganó tres premios Oscar a lo largo de su carrera.
Spielberg también impuso un orden muy preciso
Ahí aparece otra capa interesante de aquella película dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Daniel Day-Lewis, Sally Field y David Strathairn. Nelson describió a Spielberg como un director que llegaba cada día con americana y camisa de botones, sin iPhones de por medio, y que llevaba esa disciplina visual y práctica a un nivel que marcaba el tono del trabajo.
"Steven llevaba una americana cada día para dirigir y una camisa de botones. Nada de iPhones, ¿he dicho ya eso? Lo llevó todo a un nuevo nivel" - Tim Blake Nelson, actor
Resulta fácil ver cómo ese clima encajó con el método de Day-Lewis, igual que ocurre en los reparos de Spielberg ante la IA, donde también asoma una idea muy concreta del oficio. Cuando actor y director empujan en la misma dirección, la película deja de ser una suma de talentos y empieza a parecer una maquinaria de precisión humana.
Lincoln llegó a los Oscar con 12 nominaciones
La Academia tomó nota muy pronto. Lincoln recibió 12 nominaciones a los premios Oscar en 2012, incluidas Mejor película y Mejor director, y después ganó dos estatuillas, una para Day-Lewis como Mejor actor y otra para Mejor diseño de producción.
Ese premio al protagonista encaja con una trayectoria singular. Day-Lewis se retiró de la actuación en 2017 tras protagonizar un cierre más íntimo y sombrío como fue El hilo invisible, dirigida por Paul Thomas Anderson, y regresó en 2025 con Anémona, la película dirigida por su hijo.
Entre el retiro de 2017 y el regreso de 2025 queda esa imagen persistente de Lincoln. Un actor al que había que llamar por el nombre del presidente, un director que desterraba los iPhones del set y una película que convirtió esa disciplina en dos Oscar y 12 nominaciones.