Los destrozos llega el 5 de agosto.
Bret Easton Ellis publicó la novela en 2023 y ahora aquella historia de juventud, ambientada en el Los Ángeles de los años 80, toma forma como miniserie para FX y Hulu. No deja de tener algo llamativo que un proyecto que rondó HBO hacia 2024 y no salió adelante termine encontrando otro camino con Ryan Murphy al frente.
Ryan Murphy tomó el relevo cuando HBO dejó pasar la adaptación
Murphy asume el papel de showrunner en una producción que vuelve sobre una materia muy reconocible en su carrera, la adolescencia convertida en territorio de deseo, miedo y grietas morales. Este año ya ha estrenado The Beauty y Love Story John F. Kennedy y Carolyn Bessette, de modo que suma Los destrozos a una agenda especialmente cargada.
En la pantalla, Bret será Igby Rigney.
Su personaje ve cómo la realidad se desplaza con la llegada de Robert Mallory, al que interpreta Homer Gere, justo cuando los crímenes del asesino en serie conocido como el Arrastrero empiezan a contaminar el ambiente. Ahí la serie deja de ser solo un relato de instituto privado de élite y se mueve hacia una mezcla de memoria personal, thriller y retrato social que recuerda cuánto podían esconder las fachadas pulidas de la adolescencia estadounidense.
La historia cruza identidad y violencia bajo el brillo del instituto
La sinopsis sitúa a un grupo de estudiantes de último curso ante cuestiones de identidad, sexo, celos, obsesión y los peligros que laten bajo la superficie. Ese catálogo no funciona aquí como una simple colección de conflictos juveniles, porque el centro del relato coincide con una amenaza criminal que altera la vida de Bret y de quienes lo rodean.
Además del dúo joven protagonista, el reparto incorpora a Evan Rachel Wood y Wes Bentley, dos nombres que empujan la serie hacia un registro más amplio que el puro drama adolescente. También ayudan a leer el proyecto como una apuesta de peso dentro de la televisión de este verano, en una temporada donde otros relatos juveniles oscuros han reforzado esa combinación de intimidad y peligro exterior.
No es una adaptación cualquiera.
Ellis coloca en el centro a un Bret joven y eso añade una fricción particular entre autobiografía y ficción, entre recuerdo y reconstrucción dramática. Cuando una historia parte de la propia juventud del autor, cada giro de deseo, celos u obsesión deja de parecer un simple mecanismo de suspense y empieza a leerse también como una forma de volver a una época concreta, la del Los Ángeles ochentero que tantas veces se vendió como brillo y libertad.
El primer tráiler tendrá que enseñar esa doble cara
Se prevé la publicación de un primer avance y ahí estará una de las claves visibles del proyecto, porque esa mezcla de instituto exclusivo, despertar sexual y crímenes en serie necesita un tono muy preciso para no deshilacharse. Murphy ya ha demostrado en su trabajo reciente como showrunner hasta qué punto una serie puede jugarse buena parte de su promesa en las primeras imágenes.
De momento, el dato más concreto sigue siendo el cruce que define la historia, un estudiante llamado Bret, la irrupción de Robert Mallory y la sombra del Arrastrero sobre un instituto de élite en Los Ángeles durante los años 80.