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Netflix ya usa inteligencia artificial generativa en unas 300 obras de su catálogo, y no lo está contando como un experimento lateral.
La novedad llega, además, en un trimestre incómodo para la plataforma. Netflix presentó los resultados del segundo trimestre de 2026 con una caída en las horas de visualización y un ligero descenso de suscriptores, de modo que la conversación sobre costes y rendimiento creativo aparece justo cuando el negocio enseña una pequeña grieta.
Sarandos sitúa la IA donde más dinero se quema
Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, coloca estas herramientas sobre todo en la posproducción, una fase poco visible para el espectador pero decisiva en la factura final. Ahí es donde, con frecuencia, una escena ambiciosa deja de ser una idea de guion y pasa a convertirse en una línea de gasto difícil de sostener.
En esa frontera entre lo imaginable y lo pagable encaja la IA en postproducción. Sarandos sostiene que estas herramientas permiten realizar tomas y secuencias muy complejas con una inversión muy inferior a la de los métodos tradicionales.
"Estas herramientas hacen posibles secuencias que no habrían podido costearse, como escenas con grandes multitudes o recreaciones de batallas históricas" - Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix
No habla de una hipótesis general, sino de un caso ya terminado. La miniserie documental El experimento estadounidense mejoró 17 minutos de metraje con inteligencia artificial generativa, una cifra lo bastante concreta como para medir el cambio sin refugiarse en promesas vagas.
Diecisiete minutos bastaron para alterar la cuenta
Según explicó Sarandos, ese trabajo sobre 17 minutos se completó en la mitad de tiempo y con aproximadamente la mitad del coste que habrían exigido las técnicas convencionales. Dicho de otro modo, la IA no sustituyó todo el proceso, pero sí recortó dos variables que en televisión mandan mucho, el calendario y el presupuesto.
A veces basta un tramo pequeño para cambiar una producción entera.
Ese detalle ayuda a entender por qué la discusión ya no gira solo alrededor de si una máquina puede generar imágenes. También gira alrededor de qué ocurre cuando una plataforma detecta que una mejora puntual en pantalla puede liberar recursos para otras partidas, igual que ya asomó en las pruebas de IA en Netflix aplicadas a otras áreas del servicio.
El ahorro no desaparece y vuelve al contenido
Sarandos afirma que el dinero ahorrado no queda aparcado en una hoja de cálculo. Netflix lo redirige a reforzar el contenido de la plataforma mediante nuevas producciones y mayores recursos creativos.
Ahí aparece la parte más interesante de esta maniobra. La empresa presenta la IA no como atajo para hacer menos, sino como herramienta para intentar hacer más con el mismo dinero en un momento en que las horas de visualización bajan y los suscriptores también ceden ligeramente.
Un trimestre con menos horas vistas y menos suscriptores coincide así con una promesa muy concreta, que 17 minutos de documental ya costaron aproximadamente la mitad y tardaron la mitad.