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Quentin Tarantino ya tiene casi listo el guion de su próxima película y, si nada se tuerce, la rodará el año que viene.
La noticia tiene un peso especial porque Robert Richardson, director de fotografía y colaborador habitual del cineasta, confirmó que ese décimo largometraje será también el cierre de su carrera en Hollywood. No habló de una idea remota, sino de un proyecto con los detalles de producción en fase final.
Antes del rodaje, Tarantino cambia de escenario
Antes de volver al plató, Tarantino ocupará los próximos meses con una obra de teatro. No es un matiz menor, porque el propio proyecto rompe con varios reflejos asociados a su filmografía.
Será una comedia de enredos al estilo británico, sin violencia ni criminalidad.
Ahí aparece una de las tensiones más curiosas del momento. Un director identificado durante décadas con diálogos afilados, estallidos de violencia y delincuentes memorables aparca, al menos de forma temporal, ese territorio para entrar en un formato donde manda el equívoco, el ritmo verbal y la mecánica de puertas que se abren y se cierran.
No sería la primera vez que el teatro asoma en su cine. la versión expandida de Kill Bill ha vuelto a poner estos meses el foco sobre su forma de estirar la escena y la espera, y Los odiosos ocho ya contenía guiños teatrales en su manera de encerrar a los personajes y dejar que la palabra tensara el espacio.
"Lo hará en algún momento del próximo año y será historia novedosa" - Robert Richardson, director de fotografía
La frase de Richardson no despeja el argumento ni el tono de la película, pero sí fija el calendario con bastante claridad. También refuerza la idea de una despedida pensada al milímetro, más cerca de una última función que de un rodaje cualquiera.
El décimo largometraje llega con aire de cierre
Tarantino ya había dicho que quería rodar su próxima película en algún momento del año que viene. Ahora esa previsión encaja con un cuadro más preciso, porque el guion está prácticamente terminado y la producción entra en su recta de preparación.
Resulta difícil no mirar ese dato junto a sus opiniones recientes sobre el cine comercial, donde sigue apareciendo como una figura que observa Hollywood con distancia incluso cuando se dispone a despedirse de él.
Su próxima película será la décima y cerrará su carrera en Hollywood.
Entre una comedia teatral sin sangre y un largometraje final ya casi escrito, el dato más concreto sigue siendo también el más elocuente. Tarantino no ha anunciado un retiro abstracto, sino una cuenta exacta, y esa cuenta termina en diez.