'Resident Evil' apuesta por un repartidor en Raccoon City y deja el 90% de la película a Austin Abrams

La nueva película de Zach Cregger dura 95 minutos y sigue a Bryan, un mensajero médico interpretado por Austin Abrams, en una historia de terror centrada casi por completo en él.

19 de septiembre de 2026 a las 18:18h
'Resident Evil' apuesta por un repartidor en Raccoon City y deja el 90% de la película a Austin Abrams
'Resident Evil' apuesta por un repartidor en Raccoon City y deja el 90% de la película a Austin Abrams

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Volver a Raccoon City no era fácil cuando la saga ya arrastra seis películas y una precuela, pero Zach Cregger ha optado por una desviación clara. Su nueva Resident Evil dura 95 minutos y entrega el 90% del metraje a un mensajero médico, Bryan, al que da vida Austin Abrams.

Zach Cregger desplaza el foco hacia un hombre corriente

Ese cambio pesa más de lo que parece. La franquicia llevaba años asociada a héroes reconocibles y criaturas desatadas, pero aquí casi todo queda filtrado por alguien que, en mitad del desastre, no entra en escena como soldado ni como científico, sino como repartidor atrapado. un repartidor en Raccoon City no suena a héroe clásico, y justo por eso el planteamiento gana tensión.

La película es de terror.

Cregger firma la dirección y comparte el guion con Shay Hatten, mientras Dariusz Wolski se ocupa de la fotografía. Al reparto principal se suman Zach Cherry, Kali Reis, Paul Walter Hauser y Johnno Wilson junto a Abrams, que carga con el personaje que articula casi toda la historia.

Las referencias convierten el terror en una mezcla muy reconocible

También hay una conversación abierta con otras obras del género. La trama integra referencias a Weapons, Terroríficamente muertos, La cosa, Society y Barbarian, una combinación que sugiere cuerpos al límite, humor incómodo, encierro y esa sensación de que lo monstruoso puede brotar dentro de casa o dentro del propio cuerpo.

Ahí aparece una de las claves más interesantes del proyecto. No se limita a invocar el nombre de Resident Evil, sino que intenta traducir una memoria visual compartida por varias generaciones de espectadores y jugadores, algo que ya venía asomando en una historia original en Raccoon City donde el centro del miedo no pasa por los iconos de siempre.

Austin Abrams sostiene casi toda la película

Que el 90% del metraje descanse sobre un solo personaje no es un dato menor. En una película de 95 minutos, eso obliga a que el ritmo dependa menos de la acumulación de criaturas o escenarios y más de la capacidad del protagonista para conducir la angustia, el desconcierto y el movimiento.

La mejor definición de la cinta cabe en una idea muy concreta. Es frenética, creativa y traduce en imágenes la experiencia videolúdica con vibrante originalidad.

Pero el cierre introduce una reserva nada pequeña. El final deja con ganas de más y hace temer un segundo capítulo que no mantenga el mismo pulso, una duda bastante terrenal para una franquicia que ya conoce de sobra lo que significa prolongarse.

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