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Star Trek volverá al cine después de casi una década, pero no lo hará por el camino que muchos daban por supuesto.
Paramount prepara una nueva película y Jonathan Goldstein y John Francis Daley han confirmado que no recuperará a los protagonistas clásicos de la etapa reciente ni continuará la historia de la Línea Temporal Kelvin. Ese corte importa porque deja fuera la rama cinematográfica que el estudio había abierto en 2009 para relanzar la saga en pantalla grande.
La nueva película rompe con la línea que arrancó en 2009
Aquella película dirigida por J. J. Abrams colocó a Chris Pine como James T. Kirk y a Zachary Quinto como Spock, y recaudó aproximadamente 385 millones de dólares.
Después llegaron dos secuelas. Star Trek: En la oscuridad se estrenó en 2013 y Star Trek: Más allá lo hizo en 2016.
La cuarta entrega de esa misma continuidad nunca llegó a materializarse cuando los resultados comerciales de Star Trek: Más allá fueron a menos.
No es un detalle menor. Cuando una franquicia deja en suspenso su rama más visible durante años, cada regreso obliga a decidir entre insistir con lo conocido o mover el tablero.
Goldstein y Daley quieren avanzar en el tiempo
Ahora la apuesta va en otra dirección, algo que recuerda a otras sagas que buscan aire fuera de su linaje principal. Jonathan Goldstein y John Francis Daley sitúan su historia en una época diferente, algo más avanzada en el futuro, con la intención de presentar un universo nuevo a los espectadores.
Ahí está la maniobra más delicada de todas. Star Trek siempre ha vivido de un equilibrio inestable entre la familiaridad de sus nombres propios y la promesa de explorar territorios que todavía no existen.
Dos guionistas confirman, en la práctica, que la próxima etapa no dependerá de Kirk ni de Spock tal como aparecían en la cronología Kelvin.
El regreso al cine llega con un reinicio narrativo
La decisión no borra lo anterior, pero sí cambia el punto de entrada. Quien llegue nuevo no necesitará cargar con una trilogía previa, y quien venga de 2009 encontrará una franquicia que prefiere avanzar antes que rematar una cuarta película pendiente.
También hay una ironía difícil de pasar por alto, muy parecida a la que ya aparece en otra historia reciente del universo Trek. Después de años con una continuación que no terminó de arrancar, la saga regresa precisamente al desprenderse de esa continuidad.
La cifra que mejor resume el giro sigue siendo una fecha. Desde 2016 no ha habido otra entrega cinematográfica de Star Trek, y la vuelta llega sin la cuarta película de Kelvin que quedó varada tras el descenso comercial de Star Trek: Más allá.