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George Lucas no dejó Star Wars porque se le agotaran las ideas.
Antes de vender Lucasfilm a Disney en 2012, el creador de la saga quería dirigir una nueva trilogía de secuelas. La operación no cerró solo una venta millonaria, también cortó la posibilidad de ver cómo imaginaba él mismo el futuro de la franquicia después de haber dirigido cuatro películas.
Luego apareció una segunda renuncia, más íntima y menos industrial. Lucas explicó que, mientras montaba su salida, entendió que quería retirarse del cine para dedicar su tiempo al Lucas Museum of Narrative Art y que ya tenía en marcha otras tres películas de Star Wars cuando tomó esa decisión.
"Cuando lo empecé a montar, decidí retirarme del cine, lo que fue una decisión importante porque tenía otras tres películas de Star Wars en marcha. Me di cuenta de que me estaba quedando sin tiempo y de que quería montar el museo. Había pasado un montón de tiempo desarrollando tecnología digital para la industria cinematográfica. Y ya sabes, todas las artes dependen de la tecnología". - George Lucas, creador de Star Wars
La frase tiene algo de balance personal y algo de reloj biológico. Durante la inauguración del museo, Mellody Hobson, esposa de George Lucas, lo resumió con una observación desarmante y directa sobre el tiempo disponible.
"Bueno, tengo 82 años, así que tengo un límite". - Mellody Hobson, esposa de George Lucas
Disney tomó otro camino cuando recibió las historias de Lucas
Bob Iger, antiguo director ejecutivo de Disney, dejó una escena difícil de ignorar. Contó que Lucas se enfadó de inmediato cuando empezaron a explicarle la trama y descubrió que Disney no iba a usar ninguna de las historias que él había remitido durante las negociaciones.
Ahí está una de las heridas centrales de esta etapa, porque la venta no implicó continuidad creativa. La distancia entre el autor que quería cerrar su saga con tres películas más y el estudio que prefirió otro rumbo explica buena parte de las tensiones que todavía rodean a las secuelas y que ya habían asomado en el descarte de sus historias.
Ahora la saga vuelve al cine, pero sigue esquivando varios rodajes
El calendario tampoco dibuja una línea limpia. Disney estrenará Star Wars: Starfighter el 28 de mayo de 2027, con Shawn Levy en la dirección y Ryan Gosling al frente de una historia independiente situada después de las secuelas.
Simon Kinberg desarrolla otra trilogía ambientada en esa misma etapa posterior, una zona cronológica que empieza a llenarse de títulos y, al mismo tiempo, de incertidumbres. Porque la película de Rey Skywalker no ha iniciado su rodaje, y tampoco tienen confirmación de rodaje la trilogía de Rian Johnson ni la película de Taika Waititi, un atasco que conecta con los bandazos recientes de Lucasfilm.
La paradoja es clara y no necesita adornos, hay más proyectos anunciados que películas realmente en marcha.
De modo que Star Wars avanza hacia su siguiente estreno con una imagen partida. Por un lado, Starfighter ya tiene fecha exacta, 28 de mayo de 2027. Por otro, la época posterior a las secuelas acumula una trilogía en desarrollo, una película sin rodaje y dos proyectos que siguen sin confirmación, justo donde debía abrirse el camino que Lucas pensó antes de marcharse.