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Hay series que llegan con ruido promocional y otras que entran directamente en la conversación global. The Shards pertenece a la segunda categoría.
Disney+ estrenó la ficción el 5 de agosto y, desde entonces, se ha colocado como número 1 en 72 países, entre ellos España. No es un dato menor para una plataforma que lleva tiempo ensanchando su oferta con contenidos de Hulu para atraer a un público adulto.
Ryan Murphy llevó a Disney+ una historia de deseo y crimen
Al frente está Ryan Murphy, creador de American Horror Story y Feud, con una adaptación de la novela de Bret Easton Ellis, el autor de American Psycho. Esa combinación ya sugiere el tono antes incluso de ver un solo episodio, porque junta a un narrador acostumbrado al exceso con otro que ha hecho de la incomodidad una marca propia.
La historia traslada al espectador a Los Ángeles en los años 80, donde Bret, un aspirante a escritor, se mueve junto a su círculo de amigos en un prestigioso instituto privado. La llegada de un nuevo estudiante carismático coincide con la oleada de crímenes de un asesino en serie conocido como The Trawler.
Ahí aparece la grieta central.
La serie no se apoya solo en el misterio criminal, sino en la fricción entre identidad, deseo y obsesión dentro de un entorno privilegiado. Ese contraste entre aulas exclusivas y miedo urbano convierte a la ciudad en algo más que un decorado, casi como si el brillo de los 80 ocultara una amenaza que siempre estaba esperando turno.
Ese movimiento hacia un catálogo más adulto ya se había visto en la violencia más explícita del UCM, aunque aquí el camino pasa menos por la acción y más por la tensión psicológica. También encaja con una plataforma que busca ampliar registro sin abandonar del todo su identidad más reconocible.
El reparto sostiene una historia donde nadie parece del todo a salvo
Kaia Gerber interpreta a Susan Reynolds y Homer Gere encarna a Robert Mallory, dos nombres situados en el centro de una trama que necesita seducción y amenaza a la vez. Junto a ellos aparecen Hayes Warner, Graham Campbell, Wes Bentley y Evan Rachel Wood, que completan un reparto atravesado por generaciones distintas y registros muy diferentes.
No deja de resultar llamativo que el autor de American Psycho esté detrás de una historia donde el terror no entra por un monstruo visible, sino por la convivencia entre deseo adolescente, jerarquía social y violencia serial. Murphy, además, vuelve a un terreno que conoce bien, el de los personajes que se construyen mientras todo a su alrededor empieza a resquebrajarse.
Esa mezcla de adolescencia oscura y amenaza exterior conecta con crímenes y deseo en los 80, un cruce que aquí sirve para empujar a Disney+ hacia terrenos menos familiares para su imagen clásica. El dato duro, de momento, sigue siendo otro, que una serie con asesino en serie, instituto de élite y pulsión literaria haya escalado al primer puesto en 72 países.
Setenta y dos países no describen una curiosidad pasajera, sino una recepción masiva para una ficción que convierte el Los Ángeles de los 80 en escenario de prestigio social, miedo y obsesión.