Sony ya ha enseñado las primeras imágenes de The Social Reckoning y, con ese gesto, ha devuelto a Mark Zuckerberg al cine dieciséis años después de La red social. Esta vez no se trata de contar el nacimiento de Facebook, sino el momento en que sus costuras internas saltaron al primer plano público.
Aaron Sorkin firma el guion y también dirige una película concebida como obra acompañante dentro del universo de aquella cinta de 2010, la misma que convirtió una disputa empresarial y universitaria en un drama de poder, ambición y reputación.
Sorkin vuelve al caso cuando la historia ya no habla del ascenso
La red social recaudó 226 millones, obtuvo ocho nominaciones a los Oscar y ganó tres, entre ellos el de mejor guion adaptado para Sorkin. No era un detalle menor. Aquella película fijó durante años una imagen de Zuckerberg ligada al origen de la plataforma y a la velocidad de su expansión.
Ahora el foco se desplaza hacia otro punto mucho más incómodo, el proceso que desembocó en la publicación de The Facebook Files en The Wall Street Journal. La elección cambia por completo el tono del relato, porque ya no gira alrededor de una fundación empresarial, sino de una crisis contada desde dentro.
Esa mirada conecta además con el regreso de Zuckerberg al banquillo en la ficción reciente, donde el personaje aparece menos como promesa de conexión global y más como centro de un conflicto político, mediático y corporativo.
Jeremy Strong interpreta a Zuckerberg en una historia de filtraciones
Jeremy Strong encarna a Mark Zuckerberg, mientras Mikey Madison asume el papel de la ingeniera Frances Haugen y Jeremy Allen White interpreta al periodista Jeff Horwitz. Solo con esos tres nombres ya queda dibujado el triángulo dramático de la película, entre empresa, denuncia interna y publicación periodística.
Frances Haugen ocupa un lugar decisivo en esa arquitectura narrativa. Su presencia introduce la figura de la trabajadora que conoce el sistema desde dentro y empuja la historia fuera de los despachos, hacia el terreno donde una filtración deja de ser documento y se convierte en problema público.
Jeff Horwitz representa el otro extremo de esa cadena. Allí donde la industria tecnológica suele hablar con el lenguaje del producto, aquí entra el ritmo del periódico, la verificación y la publicación, un mecanismo menos vistoso que una keynote, pero bastante más peligroso para quien queda expuesto.
El reparto rodea una película que cambia el centro moral del relato
Junto a ellos aparecen Betty Gilpin, Billy Magnussen, Bill Burr y Patrick Fischler. El reparto ampliado sugiere una historia coral, algo lógico en una trama que depende menos de un genio aislado y más de cómo circula la información entre empleados, directivos y periodistas.
En cierto modo, la nueva película invierte el movimiento de la anterior. Si La red social miraba a Facebook desde el vértigo de su construcción, The Social Reckoning la observa desde las consecuencias de aquello que quedó dentro y acabó saliendo fuera.
También llega en un momento en que el cine sigue buscando historias capaces de convertir procesos complejos en conflicto humano, como ha ocurrido con mitos nacidos en internet que terminaron encontrando una forma reconocible en la gran pantalla.
El estreno está fijado para el 9 de octubre. La fecha cierra un círculo curioso, porque la película que en 2010 convirtió a Facebook en mito cinematográfico regresa ahora al mismo universo para contar no cómo empezó todo, sino qué ocurrió cuando empezaron a leerse los archivos internos.