130 servidores NVIDIA B300 acaban en caso penal en Taiwán: 74 llegaron a China y hubo 21,2 millones de beneficio

La Fiscalía de Keelung acusa a nueve personas por exportación ilegal y vaciamiento patrimonial tras desviar 130 servidores Super Micro con chips NVIDIA B300; 74 terminaron en China.

27 de agosto de 2026 a las 11:39h
130 servidores NVIDIA B300 acaban en caso penal en Taiwán: 74 llegaron a China y hubo 21,2 millones de beneficio
130 servidores NVIDIA B300 acaban en caso penal en Taiwán: 74 llegaron a China y hubo 21,2 millones de beneficio

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Un pedido de 130 servidores de inteligencia artificial acabó convertido en un caso penal en Taiwán.

La Fiscalía del Distrito de Keelung ha acusado a nueve personas por exportación ilegal de servidores de alta gama y vaciamiento patrimonial. Entre los acusados figuran un empleado de NVIDIA Taiwan y dos de Super Micro Taiwan, aunque los cargos afectan a personas físicas y no a las compañías.

El centro de datos existía sobre el papel, pero no podía recibir los equipos

Sobre el papel, los 130 servidores de Super Micro equipados con tecnología B300 de NVIDIA iban destinados a un centro de datos en Taiwán. Los investigadores sostienen que, en una inspección de septiembre de 2025, los acusados ya sabían que el recinto no tenía espacio, potencia eléctrica ni ancho de banda para desplegarlos.

Ahí aparece la primera grieta del caso. Si un servidor de este nivel exige suelo, energía y red, hablar de 130 unidades sin esa infraestructura equivale a prometer el aterrizaje de una flota en una pista que no existe.

Super Micro aceptó el pedido en tres tandas y 74 equipos acabaron en China

Super Micro aceptó el encargo en tres tandas de dos, 64 y 64 servidores.

Después, la ruta se fragmentó. De los 130 equipos, 74 acabaron en manos de clientes chinos y el recorrido no fue lineal, porque 16 salieron directamente hacia China, 50 pasaron por Indonesia y otros ocho viajaron a Japón antes de ir a Hong Kong y a China.

Los 56 restantes no completaron el trayecto. Las aduanas taiwanesas los interceptaron cuando iban a salir hacia una empresa japonesa al detectar irregularidades y exigir una licencia estratégica.

Ese mapa de desvíos encaja con un mercado donde cada unidad cuenta. En abril, fuentes del sector situaban el precio de los servidores B300 en China en unos 7 millones de yuanes, aproximadamente 1 millón de dólares, frente a un precio de referencia de 550.000 dólares en Estados Unidos.

La diferencia deja poco margen para la ingenuidad. Dos de los acusados obtuvieron más de 21,2 millones de dólares de beneficio ilícito por los 74 equipos que llegaron a China.

Washington vigila estos chips porque no son un servidor cualquiera

El B300 pertenece a la generación Blackwell Ultra de NVIDIA, sometida a controles de exportación de Washington hacia China. No se trata de una pieza menor dentro del catálogo, sino de hardware que ha quedado atrapado en el centro del pulso tecnológico entre Estados Unidos y China.

Desde 2026, además, las reglas de exportación de Washington contemplan una revisión caso por caso para determinados modelos como el H200. Ese endurecimiento ayuda a entender por qué un envío con destino formal en Taiwán y trayectos que pasan por Indonesia, Japón y Hong Kong activa tantas alarmas a la vez.

En esa tensión también pesa la geografía industrial. NVIDIA encarga la fabricación de sus chips a socios como TSMC, con producción en Taiwán y Estados Unidos, de modo que la isla no solo aparece como punto de tránsito, sino como una pieza material de la cadena que alimenta la carrera global por la computación.

Algo parecido ya se intuía en los recortes del canal autorizado en Asia, donde los controles comerciales han estrechado rutas que antes parecían rutinarias.

Tampoco resulta casual que el foco caiga sobre modelos concretos, como ya ocurrió con la autorización del H200 para ciertos compradores. Cuando un servidor puede duplicar su precio entre Estados Unidos y China, la frontera comercial deja de parecer una línea administrativa y se convierte en una máquina de incentivos.

El dato más áspero del caso no está en la tecnología, sino en la logística. Hubo un supuesto destino en Taiwán que no podía alojar los equipos, 74 servidores que sí encontraron salida hacia China y otros 56 que cayeron en aduanas antes de cruzar la puerta.

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