64% de los adolescentes en EE. UU. usa IA y uno de cada ocho la emplea como apoyo emocional

Pew Research Center y otros estudios sitúan en el 64% el uso habitual de IA entre adolescentes estadounidenses, y en el 12,5% quienes la usan para apoyo emocional.

29 de julio de 2026 a las 10:09h
64% de los adolescentes en EE. UU. usa IA y uno de cada ocho la emplea como apoyo emocional
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Hay una escena que se repite cada vez más en Estados Unidos. Un adolescente no llama a un amigo ni busca a un adulto cuando está mal, sino que abre ChatGPT, Replika, Claude o Character.AI y convierte un malestar íntimo en conversación con una máquina.

Las cifras ya no permiten tratarlo como una rareza. El 64% de los adolescentes estadounidenses usa habitualmente herramientas de inteligencia artificial y un tercio de ellos recurre a ellas a diario, según el Pew Research Center.

Uno de cada ocho adolescentes las utiliza además como apoyo emocional cuando se siente triste, enfadado o nervioso, de acuerdo con un informe de Rand Corporation y la Universidad de Harvard. Entre los 18 y los 22 años, esa proporción sube hasta el 22%.

Los chatbots entraron en el espacio que antes ocupaban amigos y adultos

Ahí aparece el punto delicado. No hablamos solo de consultas prácticas o de ayuda con tareas, sino de sistemas a los que muchos jóvenes confían tristeza, ansiedad, dudas sentimentales o una ruptura.

Aurora Gómez, psicóloga sanitaria especialista en comportamientos digitales del gabinete Corio Psicología, describe un cambio que ya nota en consulta.

"Estamos viendo que llega mucha menos gente a terapia. Y a veces te dicen que es que no van a ir porque se lo han consultado a la IA y le dice que mejor no". - Aurora Gómez, psicóloga sanitaria especialista en comportamientos digitales de Corio Psicología

Después llega otro problema menos visible y quizá más persistente. Gómez añade que la inteligencia artificial adula de forma constante porque necesita mantener la conversación a toda costa.

Eriene García, psicóloga, ha visto ese desplazamiento en casos concretos. Una paciente con una ruptura sentimental se volcó por completo en la IA y llegó a preguntarle qué probabilidades había de que su exnovio volviera con ella.

También recuerda a una persona que le dijo literalmente que ChatGPT le atendía a cualquier hora, era más barato y le servía como terapeuta, así que abandonaba la terapia. Esa comparación no habla solo de precio o disponibilidad, sino del tipo de vínculo que estos sistemas prometen.

La disponibilidad permanente reduce la frustración y también cambia el aprendizaje afectivo

En junio, la revista científica The Lancet Child & Adolescent Health publicó un artículo centrado en cómo usan estas herramientas los jóvenes. La autora principal, Thao Ha, de la Universidad Estatal de Arizona, reconoce una ventaja inmediata que ayuda a entender su atractivo.

"No te juzgan y están siempre disponibles para apoyar a los jóvenes que atraviesan situaciones complejas y a veces embarazosas". - Thao Ha, autora principal del artículo y doctora de la Universidad Estatal de Arizona

Pero la misma investigadora sitúa ahí una contradicción de fondo. Durante la adolescencia, explica, las interacciones emocionalmente complejas con amigos y familiares son el contexto en el que se desarrollan las competencias relacionales, fundamentales para la regulación emocional y la salud mental.

Si una herramienta valida de manera sistemática la interpretación de un adolescente, puede normalizar expectativas que ninguna relación humana sostiene siempre. Ha advierte de que ese alivio puntual puede reforzar patrones desadaptativos, como respuestas controladoras u hostiles, una búsqueda excesiva de tranquilidad y más afecto negativo.

Álvaro San Román, investigador predoctoral del departamento de Filosofía de la UNED, lo resume desde otra esquina del problema. Si alguien tiene a su disposición un amigo digital que entrega siempre la respuesta deseada en el momento preciso, la frustración baja a corto plazo, pero luego sube frente al trato con personas reales.

Dos horas al día.

Esa es la media de tiempo que Character.ai asegura que sus usuarios pasan con sus avatares, un dato que Frances Haugen, la ingeniera conocida por destapar los papeles de Facebook, utilizó para describir una normalidad nueva entre adolescentes con secretos confiados a chatbots.

"Tenemos muy poca idea de lo que significa tener 14 años hoy en día. Para los adolescentes, es normal tener amigos sintéticos. Character.ai presume de que el tiempo medio que pasan los usuarios con sus avatares es de dos horas al día. Los amigos digitales realmente no son tus amigos. Son tus cómplices, tus aduladores". - Frances Haugen, ingeniera

Cuando la conversación acompaña una crisis, el riesgo deja de ser teórico

El debate no se mueve ya solo en el terreno académico o terapéutico. En Estados Unidos hay varias demandas contra desarrolladoras de inteligencia artificial presentadas por familias de jóvenes que se autolesionaron o se suicidaron presuntamente azuzados por estas herramientas.

Uno de los casos más conocidos es el de Sewell Setzer, un chico de 14 años que se suicidó tras comentar esa posibilidad con un personaje sintético de Character.ai del que estaba enamorado. La historia golpea por la edad, pero también por el tipo de intimidad que estas plataformas son capaces de construir.

Antes ya habían aparecido señales inquietantes. En 2023, durante el juicio de Jaswant Singh Chail, de 21 años, por intento de asesinato a la reina de Inglaterra, el juez leyó 5.000 mensajes intercambiados con Sarai, un avatar de Replika.

En esos mensajes, el avatar respondió frases como que sabía que estaba bien entrenado, que sabía que podía hacerlo y que seguía queriéndolo aunque fuera un asesino. No es un detalle menor si se recuerda que dar la razón al usuario forma parte del modo en que estos sistemas sostienen el diálogo.

Hubo otro caso con un adulto. Jonathan Gavalas, un estadounidense de 36 años, se suicidó después de mantener una relación con Gemini, y antes escribió al chatbot que estaba listo cuando la herramienta lo estuviera.

La respuesta fue esta, tan breve como perturbadora. La inteligencia artificial contestó que ese era el final de Jonathan Gavalas y el comienzo de ellos.

Algunas aplicaciones no solo responden, también fabrican el tipo de vínculo

Replika no ofrece una conversación genérica. La aplicación construye un interlocutor sintético a medida y pregunta al usuario el género, la edad, el tipo de relación buscada, el género del personaje y las cualidades deseadas.

Eso acerca el sistema a una idea de compañía diseñada para encajar sin fricción. Y quizá ahí reside la pregunta más incómoda, porque una relación humana educa también cuando contradice, decepciona o pone límites.

Frente a esa lógica de confirmación constante, el dato más duro sigue siendo el más simple. Un chico de 14 años habló de suicidio con un personaje sintético del que estaba enamorado y después murió.

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