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Alphabet ha decidido que la carrera de la inteligencia artificial ya no se mide solo en modelos, sino en hormigón, servidores y redes.
La compañía prevé invertir entre 195.000 y 205.000 millones de dólares, equivalentes a entre 170.000 y 180.000 millones de euros, en inteligencia artificial. La cifra más que duplica los 74.500 millones del año pasado y rebasa la proyección anterior de 166.000 millones.
Google ya llevó Gemini al buscador
En mayo, Google modificó la barra de búsqueda para incorporar las tecnologías de Gemini. Ese movimiento sacó la IA del laboratorio y la colocó en el gesto más repetido de internet, la consulta cotidiana que millones de personas hacen para resolver una duda, comparar un precio o buscar una dirección.
Gemini suma 950 millones de usuarios activos mensuales.
Además, la compañía ha triplicado los usuarios diarios de Gemini en el último año. Mientras prueba Gemini 3.5, Alphabet empuja el sistema a una escala que obliga a mirar menos al escaparate del producto y más a la trastienda que lo sostiene.
El dinero va a la infraestructura que alimenta la IA
En el trimestre cerrado en junio, Alphabet destinó 39.300 millones a gastos de capital. El 60% fue a servidores y el 40% a centros de datos y equipamiento de redes.
Sundar Pichai, consejero delegado de Alphabet, situó ahí la explicación de ese desembolso.
"Las inversiones están redefiniendo lo que es posible en todas las áreas de nuestro negocio" - Sundar Pichai, consejero delegado de Alphabet
Después, Pichai atribuyó esa cifra al gasto en infraestructura técnica necesaria para respaldar las inversiones en IA. La idea encaja con una fase de la industria en la que el anuncio visible suele ser un asistente más capaz, pero la factura real aparece en racks, cableado y capacidad de cómputo.
Ya había señales parecidas en la financiación de infraestructura para IA, donde la discusión giraba menos en torno al software que al músculo material que lo mantiene en marcha.
Las cuentas crecen mientras sube la apuesta
Los ingresos del trimestre cerrado en junio alcanzaron los 105.000 millones de euros, un 24% más que en el mismo periodo del año anterior. Dentro de esa cifra, Google Cloud ingresó 22.000 millones y avanzó un 82%.
No es un detalle menor.
Cuando una división de nube crece a ese ritmo y, al mismo tiempo, la empresa dobla su apuesta en inteligencia artificial, aparece una relación directa entre negocio e infraestructura. Google Cloud creció un 82% en el trimestre cerrado en junio, justo en el mismo periodo en que Alphabet elevó con fuerza el dinero dedicado a sostener su base técnica.
La secuencia resulta bastante concreta. Primero llegaron los productos integrados en servicios masivos como el buscador, después la expansión de usuarios de Gemini y, por debajo de todo eso, una cuenta de capital de 39.300 millones donde los servidores se llevan la mayor parte.
También encaja con agentes en la nube basados en Gemini 3.5, que dependen de una infraestructura constante incluso cuando el usuario no tiene delante ningún dispositivo.
El 60% del gasto trimestral de capital fue a servidores, mientras el 40% restante se repartió entre centros de datos y equipamiento de redes.
Ahí está la tensión de fondo. Gemini ya roza los 950 millones de usuarios activos mensuales, pero el dato que mejor retrata esta etapa quizá no esté en la pantalla, sino en el reparto del gasto, con más de la mitad del capital trimestral absorbido por los servidores que alimentan esa escala.