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La fiebre de la inteligencia artificial no solo se está jugando en laboratorios y centros de datos. También asoma en una línea menos vistosa de los balances, donde Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle acumulan compromisos fuera de balance por 1,65 billones de dólares frente a 1,35 billones declarados en su ejercicio contable más reciente.
Moody's advirtió en febrero que la factura ya corre por delante
Moody's señaló en febrero que los compromisos por arrendamientos todavía no iniciados se están disparando. Ahí entran bienes adquiridos pero aún no entregados, desde GPU hasta servidores destinados a centros de datos que todavía están en construcción.
Son compras comprometidas que todavía no han llegado físicamente a las instalaciones.
Visto así, el dato ayuda a entender por qué el debate contable ha salido del rincón técnico y ha entrado en la conversación sobre la IA. No hablamos de una nota al pie cualquiera, sino de obligaciones ligadas a la infraestructura que sostiene esta carrera y que pueden crecer antes de que la capacidad empiece a rendir ingresos.
"El tratamiento contable en sí está de moda. Pero ¿qué pasaría si una de estas empresas fuera un castillo de naipes y se estuviera sosteniendo gracias a este tratamiento contable? Para mí, ese es el riesgo". - Tom Selling, consultor técnico de contabilidad
Google ya mostró cómo un cálculo puede quedarse corto
Google proyectó en su último trimestre unos gastos de 190.000 millones de dólares y la cifra final subió hasta 205.000 millones. La diferencia sirve como recordatorio de lo rápido que puede ensancharse la factura cuando la expansión depende de hardware, energía y obra física.
Mientras tanto, Morgan Stanley ha publicado un informe para inversores sobre las compañías vinculadas a la inteligencia artificial, un terreno donde la deuda para financiar IA ya se ha convertido en una pieza central del relato financiero. El foco no está solo en cuánto venden estas empresas, sino en cuánto han prometido gastar antes de poner en marcha toda esa capacidad.
Oracle aparece en el punto más incómodo de la cadena
Las acciones de Oracle cotizan en mínimos históricos. A la vez, OpenAI figura entre sus principales socios comerciales, una relación que la coloca en el corazón del despliegue de infraestructura para inteligencia artificial y también en el centro de las dudas sobre el coste de sostenerlo.
No es una tensión aislada. Otro análisis sobre la presión sobre Oracle ya mostraba hasta qué punto los centros de datos se han convertido en una prueba de resistencia financiera además de tecnológica.
SpaceX añade otra sacudida al mismo clima de mercado
SpaceX protagonizó la mayor OPV de la historia.
Desde aquella salida a bolsa el mes pasado, la compañía ha caído un 50 % en bolsa y Elon Musk ha dejado de ser el primer billonario de la historia. El giro importa porque aparece en el mismo paisaje bursátil en el que los inversores revisan cuánto vale una promesa de crecimiento cuando detrás hay compromisos gigantescos, gasto adelantado y centros de datos aún a medio levantar.
Entre 1,35 billones declarados y 1,65 billones comprometidos fuera de balance, la distancia no cabe en una nota pequeña. Cabe, más bien, en naves llenas de GPU que todavía no han llegado.