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La carrera por la inteligencia artificial ya no se mide solo en chips o modelos, sino en deuda.
Durante la primera parte del año, Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX emitieron bonos por más de 182.000 millones de dólares, un 1.300% más que en el mismo periodo del año anterior. La cifra ayuda a entender hasta qué punto el negocio depende de una infraestructura física carísima, con planes de inversión en centros de datos y sistemas de IA que rozan los 700.000 millones solo este año.
Los mercados financiaron una escalada que ya no cabe en la caja ordinaria
Siete emisiones superaron este año los 25.000 millones de dólares, y seis salieron de ese mismo grupo de gigantes tecnológicos. La séptima correspondió a Salesforce, otra señal de que el recurso al mercado ya dejó de ser una excepción y empieza a parecer una rutina industrial.
Amazon volvió a colocarse en el centro de esa avalancha con una emisión de 25.000 millones de dólares esta semana. La demanda alcanzó 1,6 veces el importe ofrecido, aunque la compañía llega a esta operación con el flujo de caja libre en terreno negativo y con 11.000 millones ya comprometidos en la compra de Globalstar, además de sus compromisos en Anthropic y OpenAI.
En paralelo, Amazon ha captado en el año más de 106.000 millones de dólares. Esa cifra desborda la idea clásica de una empresa que acude al mercado para cubrir un bache puntual y dibuja más bien una maquinaria que necesita combustible constante.
Alphabet empujó esa misma lógica en junio al protagonizar la mayor ampliación de capital de la historia, con 84.750 millones de dólares. En la presentación de resultados del primer trimestre, además, la compañía anunció que los ingresos de Google Cloud crecieron un 63% y que su cartera de pedidos superó los 460.000 millones.
También SpaceX se movió a una escala rara incluso para Wall Street.
La compañía protagonizó la mayor salida a Bolsa de la historia al captar más de 75.000 millones de dólares. Unas semanas antes, en junio, había colocado bonos por 25.000 millones tras recibir órdenes de compra por casi 75.000 millones, una demanda que triplicó el volumen finalmente emitido.
El dinero llega porque la IA exige centros de datos antes que relatos
Detrás de estas operaciones hay una realidad mucho menos abstracta que el discurso habitual sobre la inteligencia artificial. Hablamos de suelo, energía, servidores, redes y edificios enteros diseñados para sostener cargas de cálculo que no caben en los balances tradicionales sin tensionarlos, como ya contaban algunas compras masivas de infraestructura vistas en los últimos meses.
Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle sumaron cerca de 350.000 millones de dólares a sus obligaciones de deuda en los últimos cinco años. Cuando varias de las mayores tecnológicas del planeta se endeudan a la vez y con esta intensidad, la pregunta deja de ser quién lidera la IA y pasa a ser cuánto cuesta mantenerla encendida.
Meta ya ha dado otra pista de hacia dónde quiere llevar ese esfuerzo.
La empresa elevó en el primer trimestre sus previsiones de gasto de capital para todo el ejercicio a una horquilla de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares. Esta semana, además, abrió la puerta a comercializar sus infraestructuras de inteligencia artificial a terceras compañías, un movimiento que sugiere que parte de esa inversión podría intentar rentabilizarse también como servicio.
Oracle ofrece el reverso menos cómodo de esa expansión. S&P rebajó esta semana su calificación a BBB-/A-3 desde BBB/A-2 y prevé un flujo de caja operativo libre menor en el ejercicio fiscal 2027, con un apalancamiento ajustado por encima de cuatro veces durante los próximos dos años.
"El rápido crecimiento del negocio de infraestructura de IA de Oracle está ampliando su riesgo crediticio general, lo que refleja nuestra visión más cautelosa del sector de infraestructura de IA, incluyendo el aumento de los requisitos de inversión de capital, la incertidumbre en el camino hacia la rentabilidad, la rápida evolución del sector y del panorama competitivo, y la alta concentración de clientes". - S&P, agencia de calificación
Oracle había comunicado a mediados de junio planes para recaudar 40.000 millones de dólares mediante deuda y venta de acciones para financiar centros de datos. El contraste es difícil de ignorar, porque el mismo mercado que aporta dinero con rapidez también empieza a poner precio al riesgo de una industria que gasta hoy a una escala que todavía no garantiza beneficios claros mañana.
La fiebre financiera ya convive con señales de tensión
SK Hynix firmó la mayor oferta pública de venta de una empresa extranjera en Estados Unidos, otro indicio de que el apetito inversor no se limita a las plataformas de software o a la nube. El mapa entero de proveedores, desde chips hasta capacidad de computación, busca capital en cantidades cada vez menos corrientes.
Aun así, las grandes compañías de centros de datos prevén invertir cerca de 700.000 millones de dólares este año. Vista junto a los más de 182.000 millones emitidos en bonos por Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX en solo medio ejercicio, la cifra deja una tensión muy concreta sobre la mesa, porque la IA promete crecimiento mientras obliga a financiarlo con una montaña de deuda cada vez más visible y, en algunos casos, ya vigilada por el mercado, como ocurrió en la corrección bursátil de junio.