Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Alphabet ha tomado una decisión que ayuda a entender el momento actual de la inteligencia artificial. La compañía ha optado por reservar la potencia de cálculo de sus TPU para una meta por encima del resto, la Inteligencia Artificial General, y solo después reparte esa capacidad entre Search, YouTube, Vertex, análisis de datos y ciberseguridad.
Sundar Pichai, consejero delegado de Google, lo formuló sin rodeos al explicar cuál es la prioridad interna de la empresa.
"Nuestra primera prioridad es asegurarnos de que estamos asignando lo que necesitamos para competir en la frontera del desarrollo de la AGI" - Sundar Pichai, consejero delegado de Google
No es una frase menor. Cuando una empresa del tamaño de Alphabet coloca la AGI en la parte alta de la cola, está diciendo que incluso negocios ya rentables y masivos deben esperar turno ante la necesidad de cómputo.
Google Cloud crece mientras el músculo informático no alcanza
Los números de Google Cloud dibujan esa tensión con bastante claridad. El negocio facturó 24.750 millones de dólares en el segundo trimestre, un 82% más que un año antes, y su beneficio alcanzó 8.800 millones, con un crecimiento del 214%.
La cartera de pedidos pendientes ya asciende a 514.000 millones de dólares.
Al mismo tiempo, Anat Ashkenazi, directora financiera, elevó la previsión de inversión en infraestructura de IA para este ejercicio a una horquilla de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. También describió un entorno con restricciones de suministro que obligará a recurrir a capacidad de terceros en el tercer trimestre.
Esa combinación resulta llamativa porque el negocio avanza con fuerza y, aun así, la infraestructura propia no basta. Ya había señales de esa presión en el alza del gasto en IA entre las grandes tecnológicas, donde el cuello de botella no está en la demanda, sino en los chips, los centros de datos y la energía disponible.
Search y YouTube sostienen el negocio mientras la IA cambia el reparto
Mientras tanto, los motores clásicos de Alphabet siguen empujando. Los ingresos de Search crecieron un 17% y los de publicidad en YouTube un 13%.
Pichai sostuvo además que el Modo IA de Search está generando más búsquedas. Añadió que Google ha logrado reducir el coste de cada respuesta generada con IA hasta su nivel más bajo.
Son dos datos que conviven con una pregunta incómoda. Si la IA provoca más uso y abarata cada respuesta, la lógica industrial empuja a servir todavía más consultas, y eso vuelve a tensar una infraestructura que la propia compañía considera insuficiente.
De hecho, esa presión ya se intuía en los cambios del Modo IA, donde el buscador empezó a reorganizar la experiencia para integrar respuestas generadas y enlaces en una misma capa de uso.
La cuenta final deja una paradoja difícil de ignorar
Ahora aparece la otra cara de la historia. El flujo de caja libre de Alphabet cerró el trimestre en negativo con -5.900 millones de dólares.
Las acciones de Alphabet cayeron un 4% al cierre del mercado.
No deja de ser una paradoja bastante nítida. Una compañía que acelera en Cloud, que mejora márgenes y que presenta crecimiento en Search y YouTube termina el trimestre con caja libre negativa, precisamente porque la carrera por la capacidad de cálculo ya no se mide solo en software, sino en toneladas de infraestructura y miles de millones comprometidos antes de que una sola consulta llegue a la pantalla.
Y ahí está la tensión de fondo. Alphabet gana más dinero con la nube y con la publicidad, pero ha decidido que la prioridad real de sus TPU no son esos negocios, sino una apuesta por la AGI que ya condiciona inversiones de hasta 205.000 millones de dólares y obliga a comprar capacidad fuera de casa.