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Wall Street no castigó una caída de ingresos, sino una paradoja. Alphabet aumentó un 25% su facturación trimestral hasta 127.600 millones de dólares y aun así perdió más de 500.000 millones de valor de mercado en un solo día.
El dinero entra, pero la caja sale por otro lado
Las acciones de Alphabet cayeron casi un 13% y su valoración pasó de 3,97 billones a 3,46 billones de dólares.
Detrás del golpe aparece una pregunta menos vistosa que la subida de ventas. Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta proyectan gastar más de 700.000 millones de dólares este año en centros de datos, chips y redes, una escala que ya había aparecido en el hundimiento del flujo de caja de las grandes tecnológicas.
Ahora bien, no todas llegan a ese esfuerzo con la misma respiración financiera. Microsoft elevó casi un 20% sus ingresos hasta 92.000 millones de dólares, Azure creció un 48% y su flujo de caja libre alcanzó 19.600 millones.
En Alphabet ocurre lo contrario.
La compañía encadenó su segundo trimestre consecutivo con flujo de caja libre negativo y cerró el periodo en menos 9.100 millones de dólares. Meta también entró en terreno negativo con 2.120 millones menos, mientras Amazon registró un flujo de caja negativo de 42.000 millones.
Google Cloud acelera mientras el buscador pierde ritmo
Google Cloud alcanzó casi 31.000 millones de dólares de ingresos, más del doble que en el mismo periodo del año anterior. Además, la cartera de pedidos ya suma 561.000 millones de dólares, una cifra que da idea del tamaño del atasco pendiente en la nube.
Pero el negocio que durante años sostuvo casi todo el edificio empezó a mostrar otra cadencia. La publicidad en Google Search creció un 12% interanual, por debajo del 17% del segundo trimestre y del 19% del primero.
Alphabet generó 82.000 millones de dólares en ingresos publicitarios, lejos de los 83.400 millones que esperaba el mercado. Ahí asoma una contradicción incómoda, porque el producto más rentable de Google sigue creciendo, aunque ya no con la velocidad que justificaba ciertas valoraciones.
Philipp Schindler, director comercial de Google, situó parte de esa desaceleración en un cambio de hábito que la propia empresa ha impulsado. Atribuyó una parte del frenazo a un mayor uso del Modo IA, el mismo giro que empuja la infraestructura y obliga a gastar más para monetizar de otra manera.
Meta y Amazon también pagan la factura del músculo computacional
Meta elevó su previsión de gasto de capital para 2026 a una horquilla de entre 135.000 millones y 145.000 millones de dólares. Sus ingresos crecieron un 26% hasta 64.600 millones, pero sus acciones cayeron casi un 7% tras comunicar el deterioro de caja.
Hay otro dato que ayuda a leer el nerviosismo. El coste de asegurar la deuda de Meta en caso de impago alcanzó un máximo histórico, una señal de que el mercado no solo mira cuánto vende una empresa, sino cuánto tarda en convertir esa venta en dinero disponible.
Amazon tampoco quedó al margen de esa lógica y sus ventas aumentaron un 11% hasta 201.000 millones de dólares. Sus acciones cayeron un 6% fuera del horario habitual después de registrar un flujo de caja negativo de 42.000 millones, en un paisaje que ya había dejado pistas con la deuda para financiar infraestructura.
"Sería más cómodo" si esos costes se repartieran a lo largo de 25 años, pero "ese no es el mundo en el que vivimos" - Andy Jassy, CEO de Amazon
Jassy defendió además que Amazon tiene dos negocios potenciales de un billón de dólares apoyados en sus chips internos y en Bedrock. La frase sirve menos como promesa grandilocuente que como radiografía del momento, porque estas compañías están comprando hoy una capacidad que esperan rentabilizar durante años.
Nvidia asegura la fábrica mientras las demás compran tiempo
En el otro extremo de la cadena, Nvidia está financiando a sus proveedores para garantizar la fabricación de todos los chips de IA que prevé vender.
La imagen de conjunto resulta casi doméstica pese a las cifras astronómicas. Cuatro gigantes ingresan más, venden más nube y más publicidad o más software, pero el cuello de botella ya no está en encontrar clientes, sino en pagar a tiempo centros de datos, redes y chips.
Alphabet acaba de dar la medida exacta de esa tensión al anunciar que su gasto de capital para 2027 subirá de 195.000 millones a 205.000 millones de dólares, justo después de perder en una jornada más de 500.000 millones de valor bursátil.