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Un billón de dólares no garantiza tranquilidad. Google, Amazon, Microsoft y Meta ya han volcado esa cifra en inteligencia artificial desde que empezó el auge del sector, y aun así el termómetro que mejor retrata la tensión no está en los anuncios, sino en la caja.
El último año dejó un gasto capital combinado de 745.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, el flujo de caja libre conjunto de las cuatro tecnológicas apenas llega a 7.000 millones.
La nube crece mientras la caja se encoge
Google ofrece una de las estampas más claras de esa contradicción. Sus ingresos totales alcanzaron 120.000 millones de dólares y el beneficio neto se cuadruplicó hasta 112.000 millones, ayudado en parte por las plusvalías de su participación en SpaceX.
Aun así, Google registró un flujo de caja libre negativo de 5.900 millones de dólares.
La compañía también elevó su previsión de gasto capital para 2026 a una horquilla de entre 195.000 y 205.000 millones de dólares. Esa presión convive con una división de nube que ingresó 24.800 millones y creció un 82% frente al año anterior.
"Prevemos que el flujo de caja libre seguirá bajo presión debido a nuestras inversiones en infraestructura técnica". - Anat Ashkenazi, directora financiera de Google
Esa frase resume una lógica que ya no afecta a una sola empresa, sino a toda la carrera por la infraestructura. La inversión se adelanta a la rentabilidad y obliga a medir el negocio con dos relojes distintos, el de los ingresos que suben y el del efectivo que se evapora.
Ahí encaja también el deterioro del flujo de caja que acompaña a esta oleada de centros de datos y capacidad de cómputo.
Microsoft y Amazon ya convierten el gasto en ventas
Microsoft ha llevado su inversión trimestral en IA hasta 41.000 millones de dólares dentro de un presupuesto anual de 190.000 millones. No es una cifra aislada, porque Azure creció un 43% y ya factura más de 100.000 millones de dólares al año.
Además, Microsoft ingresó 90.000 millones de dólares en el último trimestre.
La reacción del mercado fue ambivalente. Sus acciones subieron un 3% tras los resultados, aunque todavía acumulan una caída del 17% desde el inicio del año.
Amazon pisa un acelerador parecido. Ha elevado su previsión de gasto para este año hasta 220.000 millones de dólares, mientras AWS avanzó un 37% interanual.
Pero esa expansión también pasa factura, y Amazon registró un flujo de caja libre negativo de 7.600 millones de dólares. El mercado, al menos por ahora, decidió premiar la expectativa y sus acciones subieron un 9%.
No resulta extraño que esta escalada ya se compare con la guerra de inversión en IA que enfrenta a los grandes proveedores de nube y cómputo.
Meta enseña el coste más brusco de la carrera
Donde la tensión aparece con menos maquillaje es en Meta. Su flujo de caja libre se desplomó un 91% hasta 784 millones de dólares.
La empresa prevé alcanzar un gasto de 145.000 millones de dólares en IA en 2026. El mercado respondió con una caída del 9% en sus acciones.
Mark Zuckerberg defendió esa apuesta con una idea muy concreta. Sostuvo que la siguiente fase pasa por agentes de IA personales y añadió que estaban recibiendo muchas ofertas para alquilar capacidad de cómputo.
Visto en conjunto, el mapa tiene algo de paradoja doméstica a escala gigante. Nunca habían entrado tantos ingresos en estas compañías y, sin embargo, el dinero disponible después de invertir se ha estrechado hasta extremos que hace pocos años habrían parecido impropios de negocios con márgenes tan altos.
La imagen final cabe en dos cifras que chocan entre sí. Cuatro empresas han movilizado 745.000 millones de dólares en gasto capital en un año y, aun con ese tamaño, solo dejan 7.000 millones de flujo de caja libre conjunto.