Anthropic oculta una marca de agua en Claude para detectar textos de IA

Anthropic anuncia una huella invisible en los textos de Claude para cumplir con la Ley de IA de la UE y permitir su detección por software, incluso tras copiar y pegar.

12 de agosto de 2026 a las 12:10h
Anthropic oculta una marca de agua en Claude para detectar textos de IA
Anthropic oculta una marca de agua en Claude para detectar textos de IA

Añadir Mangas Verdes como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

La escritura hecha por inteligencia artificial acaba de sumar una huella que el lector no verá. Anthropic ha anunciado una marca de agua invisible para los textos generados por Claude.

La decisión responde a la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que exige a estos sistemas identificar los contenidos creados por máquina con métodos legibles para software. No es un detalle menor cuando copiar un párrafo, pegarlo en un correo o reenviarlo por mensajería convierte un texto en algo casi imposible de rastrear a simple vista.

Anthropic escondió la señal dentro del propio texto

Representantes de la compañía describen una solución que no cambia la experiencia de lectura.

"No se ve y no altera el significado, la calidad ni la legibilidad de la respuesta de Claude. Dado que la marca de agua forma parte del texto, se trasladará junto con este cuando se copie y pegue en otro lugar". - Representantes de Anthropic

La clave técnica está en patrones estadísticos imperceptibles que el sistema integra mientras genera la respuesta. Después, herramientas específicas pueden buscar esa firma para determinar si el texto salió de Claude, una lógica cercana a la que ya apareció en marcas invisibles de Google DeepMind.

Copiar no siempre basta para borrar el rastro

La marca viaja con el texto cuando alguien lo copia y lo pega en otro entorno.

Ahí aparece la paradoja. La señal está pensada para sobrevivir al movimiento más cotidiano de internet, pero no necesariamente a sus transformaciones más comunes.

Expertos advierten que reescribir fragmentos, parafrasear el contenido o trasladarlo a determinados entornos puede dificultar la detección o incluso eliminarla. Dicho de otro modo, el sistema sirve mejor para identificar texto reproducido con pocos cambios que para perseguir versiones muy manipuladas, igual que ya ocurre en huellas invisibles en Gemini.

Google y OpenAI también buscan cómo distinguir a la máquina

No solo Anthropic trabaja en esa frontera borrosa entre texto humano y texto sintético. OpenAI y Google también buscan mecanismos para diferenciar ambos orígenes, una señal de hasta qué punto el problema ha dejado de ser técnico a secas y empieza a afectar a la confianza cotidiana en lo que leemos.

La cuestión no consiste solo en detectar trampas o fraudes evidentes. También toca el trabajo de profesores, editores, empresas y lectores que cada día reciben textos correctos, fluidos y difíciles de atribuir sin una pista adicional.

La utilidad real de la marca depende de algo incómodo para cualquier sistema de rastreo, que el texto permanezca lo bastante intacto como para seguir delatando su origen.

Sobre el autor
Redacción
Ver biografía