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Primero llegó la advertencia. Después, el dinero.
Dario Amodei, fundador y consejero delegado de Anthropic, pidió desacelerar el desarrollo de la inteligencia artificial por los riesgos que ve para la raza humana. Su mensaje no quedó aislado, porque Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, Elon Musk, máximo jefe de SpaceX, y directivos de Microsoft y Alphabet respaldaron esas alertas.
Wall Street acelera justo cuando pide frenar
Mientras ese debate gana volumen, las inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial podrían superar este año los 800.000 millones de dólares. La paradoja es difícil de pasar por alto, porque la industria pide cautela al mismo tiempo que levanta fábricas, centros de datos y financiación a una escala que recuerda más a una fiebre extractiva que a un experimento contenido.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos, llevó esa imagen al extremo al llamar a los centros de datos de inteligencia artificial “el petróleo de los próximos 50 años”. La comparación no habla solo de tecnología, también habla de poder, dependencia y carrera por asegurarse suministro antes que el vecino.
En el mercado, esa tensión también dejó huella. Las acciones de SoftBank cayeron hasta un 13 % en la Bolsa japonesa, mientras Hynix, Samsung y Kioxia Holdings registraron descensos de entre el 5 y el 6 %.
También el Nasdaq registró caídas en grupos como SpaceX, AMD, Nebius, Oracle y Nvidia. Cuando tantas compañías distintas retroceden a la vez, el mensaje no suele apuntar a un producto concreto, sino al coste de sostener toda la maquinaria que alimenta la inteligencia artificial.
Anthropic busca 100.000 millones mientras afila su salto al Nasdaq
Anthropic ha elegido el Nasdaq para su próxima Oferta Pública de Venta. La compañía aspira a captar 100.000 millones de dólares con una valoración de dos billones de dólares.
Ya en junio registró confidencialmente su folleto de salida a Bolsa. Morgan Stanley y Goldman Sachs lideran la operación, con la participación de Citigroup y JP Morgan.
Nvidia negocia entrar como inversor ancla con hasta 10.000 millones. Ese movimiento encaja con la entrada de Nvidia en una operación que uniría chips, capital y escaparate bursátil en el mismo gesto.
Al mismo tiempo, Anthropic comunicó a sus inversores que registrará beneficios operativos ajustados positivos por segundo trimestre consecutivo. No es un matiz menor, porque una cosa es prometer escala y otra muy distinta presentarse ante el parqué con dos trimestres seguidos en positivo, aunque sea bajo esa métrica ajustada.
Además, ultima la ampliación de su línea de crédito rotatoria hasta 15.000 millones de dólares con Morgan Stanley, Goldman Sachs, JP Morgan y Citigroup. Una salida a Bolsa de ese tamaño no camina sola, necesita una red bancaria capaz de sostenerla incluso antes del estreno.
OpenAI corre detrás y SoftBank abre la chequera
OpenAI apunta a una salida a cotización en 2027 con una valoración superior a un billón de dólares. Antes, la empresa firmó en marzo una línea de crédito renovable de 4.700 millones de dólares con un sindicato bancario internacional.
SoftBank, por su parte, cerrará un préstamo de 11.870 millones de dólares para respaldar su inversión en OpenAI. Resulta llamativo que una de las compañías golpeadas en Bolsa siga buscando combustible financiero para redoblar su apuesta.
Ahí aparece otra medida del momento. OpenAI y Anthropic protagonizaron las mayores rondas de financiación de la historia, con 122.000 millones de dólares y 65.000 millones de dólares, respectivamente.
Fuera de esos dos nombres, el dinero sigue circulando por carriles paralelos. ByteDance, matriz de TikTok, firmó un préstamo sindicado de 29.600 millones de dólares gestionado por casi 30 bancos.
Las compras también enseñan el tamaño de la carrera
SpaceX cerró la adquisición de Cursor por 60.000 millones de dólares. Nvidia, por su lado, compró Hugging Face en una transacción valorada en 13.000 millones.
No se trata solo de financiar modelos o alquilar servidores. La carrera también pasa por absorber herramientas, talento y piezas enteras del software que ya forman parte del trabajo diario con inteligencia artificial, como ya mostraban los cambios en la programación asistida.
Incluso Firmus Technologies prepara una Oferta Pública de Venta en la Bolsa de Australia que podría recaudar hasta 5.000 millones de dólares. Cuando una empresa de infraestructura busca esa puerta de entrada al mercado, queda claro que la fiebre ya no pertenece solo a Silicon Valley ni a sus laboratorios más visibles.
Queda así una escena difícil de reducir a un solo titular. Los mismos nombres que avisan sobre riesgos existenciales compiten por créditos, compras, OPV y centros de datos en un mercado donde una sola empresa, Anthropic, quiere captar 100.000 millones de dólares mientras habla de frenar.