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Apple quiere vender inteligencia artificial en China, pero allí no puede usar la misma receta que presentó al mundo en junio de 2024. La compañía se ha aliado con Alibaba para probar Apple Intelligence con Qwen, el modelo que encaja con una regla decisiva del mercado chino.
China prohíbe herramientas occidentales como ChatGPT y obliga a las empresas extranjeras a apoyarse en modelos nacionales homologados.
Ese requisito explica por qué las primeras pruebas arrancaron el 4 de noviembre con una versión preliminar para desarrolladores vinculada a iOS 27.3. Apple había anunciado el 31 de octubre su desembarco en el mercado chino y mantiene un lanzamiento general previsto para diciembre.
Apple cambió de socio para poder entrar en China
La integración con Qwen no será automática ni invisible para el usuario. Apple exigirá una autorización expresa antes de enviar información al modelo de Alibaba, un detalle que convierte la privacidad en parte central del experimento.
Ya había señales de ese giro en la alianza con Qwen, aunque ahora el movimiento entra en una fase mucho más delicada, porque deja de ser un ajuste corporativo y pasa a notarse en el uso diario del teléfono.
No llega, eso sí, con todo el paquete. Esta primera fase deja fuera la nueva generación de Siri y además limita las pruebas a modelos seleccionados de iPhone vendidos en China, con iPad y Mac fuera del despliegue inicial.
Las primeras pruebas ya mostraron el peaje técnico
Los ensayos han generado quejas por calentamiento de los dispositivos, aumento del consumo de batería y fallos de estabilidad. Apple puso en marcha las pruebas el 4 de noviembre, así que el margen entre el arranque técnico y la reacción de los usuarios ha sido mínimo.
Ahí aparece una contradicción interesante. Apple intenta abrirse paso en un mercado clave con una función opcional y controlada por permiso expreso, pero las primeras señales no hablan de comodidad precisamente.
También pesa el calendario. La presentación internacional de Apple Intelligence llegó en junio de 2024, de modo que China recibe esta adaptación bastante después y además bajo condiciones técnicas y regulatorias propias, un encaje que recuerda a las restricciones sobre Qwen que ya rodean a la inteligencia artificial china.
China sigue siendo demasiado grande para quedar al margen
El telón de fondo es económico y no pequeño. Apple registró un incremento interanual del 38% en sus ingresos en la Gran China durante el último trimestre fiscal de 2026, una cifra que ayuda a entender por qué la empresa acepta un despliegue parcial y vigilado.
Visto así, el experimento chino no arranca como una simple expansión geográfica. Arranca con permisos explícitos, con funciones recortadas y con móviles que ya han dado señales de fatiga.
Ese 38% convive con un detalle menos cómodo para Apple, porque su apuesta de inteligencia artificial en China empieza limitada a algunos iPhone, sin Siri renovada y entre quejas por batería, temperatura y estabilidad.