Arnau Ramió: “Pensar que la IA no eliminará puestos de trabajo me parece imposible”

El experto advierte de que la IA ya amenaza profesiones cualificadas como abogados, médicos o programadores, mientras la inversión en infraestructura podría alcanzar el 12% del PIB.

16 de junio de 2026 a las 09:17h
Arnau Ramió: “Pensar que la IA no eliminará puestos de trabajo me parece imposible”
Arnau Ramió: “Pensar que la IA no eliminará puestos de trabajo me parece imposible”

La inteligencia artificial apunta justo al corazón del trabajo cualificado. Arnau Ramió, experto en inteligencia artificial, lo formula sin rodeos.

"Pensar que la IA no eliminará puestos de trabajo me parece imposible" - Arnau Ramió, experto en inteligencia artificial

No habla solo de tareas mecánicas ni de empleos de baja especialización. Ramió sitúa el riesgo en abogados, médicos, ingenieros, programadores, directivos y otras profesiones que hasta hace poco parecían a salvo porque viven del conocimiento, justo el terreno donde estos sistemas ya procesan, resumen, comparan y proponen.

Ahora el ajuste entra por profesiones que parecían blindadas

Ahí aparece la primera contradicción. Los modelos pueden producir respuestas falsas con una apariencia convincente y eso mantiene la necesidad de verificación humana, pero al mismo tiempo replican capacidades de procesamiento que afectan de lleno a quienes trabajan con información, diagnóstico, cálculo o decisión.

La amenaza no está solo en sustituir manos, sino en comprimir capas enteras de trabajo intelectual. Cuando una empresa detecta que necesita menos personas para hacer lo mismo, Ramió ve difícil que mantenga intacta la plantilla.

"Veo difícil que una empresa, cuando se dé cuenta de que necesita menos personas para realizar un trabajo, contrate igualmente al mismo número de trabajadores" - Arnau Ramió, experto en inteligencia artificial

La diferencia con otros ciclos tecnológicos está en la escala de la inversión. Durante la construcción de ferrocarriles, carreteras, redes eléctricas y telecomunicaciones, Estados Unidos llegó a mover cifras cercanas al 6 % del PIB en infraestructura tecnológica.

Hoy la apuesta por centros de datos, robótica e inteligencia artificial podría alcanzar el 12 % del PIB o incluso superarlo. No es una capa de software colocada sobre la economía, sino una obra material de gran tamaño que conecta energía, chips, automatización y capital.

La inversión ya duplica la escala de otras infraestructuras

Mientras tanto, bancos y grandes tecnológicas integran inteligencia artificial conectando sistemas, desplegando agentes o levantando nueva infraestructura. El movimiento importa porque convierte la IA en una herramienta de uso continuo y no en un activo que depende solo del entusiasmo del mercado, como ocurrió en buena parte del ciclo cripto.

Esa diferencia ayuda a entender por qué el fenómeno tiene otro peso. El mercado de criptomonedas se apoyaba sobre todo en la inversión y la expectativa, mientras la inteligencia artificial entra en la rutina diaria de empresas que la usan para producir, coordinar y recortar tiempos, una lógica que también puede leerse junto a el uso diario de IA en el trabajo.

John Deere sirve como imagen clara de ese cambio.

La compañía no vende solo tractores. También comercializa soluciones basadas en datos e inteligencia artificial para optimizar el rendimiento agrícola, una pista de cómo incluso sectores físicos y tradicionales empiezan a girar hacia servicios donde el valor ya no está solo en la máquina, sino en la capa de cálculo que la acompaña.

Los agentes ya preparan transacciones sin intervención continua

Además, ya se construye infraestructura para que agentes de inteligencia artificial ejecuten transacciones en redes blockchain usando la moneda estable USDC. La idea conecta dos mundos que durante años caminaron por separado y abre un escenario donde el software no solo recomienda, sino que actúa, compra, vende o coordina pagos dentro de reglas automáticas, algo que recuerda a agentes que operan con dinero real.

Ramió cree que la blockchain acabará integrada en la vida cotidiana. Su previsión no describe un relevo total del ser humano, sino un modelo híbrido donde la persona dirige y la inteligencia artificial multiplica capacidad, velocidad y alcance.

"Probablemente acabaremos en un modelo híbrido: el ser humano dirigiendo y la IA multiplicando su capacidad" - Arnau Ramió, experto en inteligencia artificial

Europa llega a esta carrera desde otra posición. No lidera el desarrollo al nivel de Estados Unidos y China, pero sus marcos regulatorios ya sirven de base para normas que acaban influyendo a escala mundial.

El problema es que la regulación avanza más despacio que la tecnología y hoy son las grandes compañías las que marcan la dirección del sector. Esa asimetría deja una escena bastante reconocible, sistemas que ganan presencia en trabajos cualificados mientras la supervisión humana sigue siendo necesaria precisamente porque esos mismos sistemas todavía pueden equivocarse con aplomo.

La tensión no está en elegir entre sustitución o colaboración, sino en medir cuánto empleo cabe entre ambas. Si la infraestructura ya aspira a doblar el peso relativo que tuvieron los ferrocarriles, las carreteras, las redes eléctricas y las telecomunicaciones en Estados Unidos, la discusión laboral deja de ser teórica.

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