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Una conversación sobre inteligencia artificial acabó entrando en una sentencia laboral.
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó en la sentencia 365/2026, fechada el 17 de junio de 2026, el despido disciplinario de la gerente de operaciones del área de salud de Madrid de Atos. La salida de la trabajadora se produjo el 8 de febrero de 2024 y la sala rechazó después su recurso.
No discutía solo su formación en una tecnología de moda. También pesaban sus ausencias injustificadas desde el 16 de enero de 2024 y la falta de registro de jornada desde el 12 de enero de 2024, dos hechos que la empresa situó en el centro del conflicto.
La llamada sobre IA apareció cuando el conflicto ya asomaba
El 12 de diciembre de 2023, en una llamada sobre su formación en inteligencia artificial, la directiva resumió así sus dudas y su interés por ese terreno en expansión
"qué metodologías hay, qué prompts, por dónde van los tiros" - gerente de operaciones del área de salud de Madrid de Atos
Aquel fragmento retrata un momento muy concreto de oficina, casi una escena reconocible en muchas empresas, cuando la IA empezaba a colarse en reuniones, cursos y conversaciones de pasillo. En este caso, sin embargo, el debate judicial no giró sobre el valor de esa formación, sino sobre el cumplimiento de obligaciones laborales mucho más básicas.
Atos envió tres requerimientos y no obtuvo respuesta
La empresa sostuvo que la trabajadora dejó de acudir a su puesto desde el 16 de enero de 2024. Además, dejó de registrar su jornada desde el 12 de enero de 2024.
Después llegaron tres requerimientos de reincorporación enviados el 22, 26 y 31 de enero de 2024. La resolución da por hecho que esos avisos fueron ignorados, y ese silencio terminó reforzando la decisión empresarial.
Hay un detalle que pesa por sí solo.
La trabajadora había comenzado en la compañía en 2008. El tribunal mantuvo aun así la validez del despido disciplinario dictado el 8 de febrero de 2024, pese a esa trayectoria previa dentro de la empresa.
La reclamación de 25.001 euros no cambió el criterio judicial
La sala desestimó el recurso y también rechazó la reclamación de 25.001 euros por supuesta vulneración de derechos fundamentales. Con ello ratificó el fallo de primera instancia del 4 de febrero de 2026.
Ese recorrido judicial deja una secuencia nítida que va de enero de 2024 a junio de 2026, con supervisión de la IA en el trabajo y decisiones laborales cada vez más mezcladas en la conversación pública, aunque aquí el núcleo del caso no fuera un algoritmo, sino la ausencia del puesto y la falta de registro horario.
Todavía cabe recurso de casación para la unificación de doctrina ante el Tribunal Supremo. Aun así, a día de hoy la fotografía que deja la sentencia 365/2026 es muy concreta, una directiva del área de salud que hablaba de prompts en diciembre de 2023 y un despido que los tribunales madrileños han dado por válido por ausencias injustificadas y por no registrar la jornada.