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BlackRock ha visto evaporarse 135 millones de euros en Bolsa desde el 11 de septiembre de 2026.
El golpe no llega por una sola empresa, sino por cuatro nombres muy expuestos a una misma fiebre inversora. ACS, Merlin Properties, Acciona y Solaria retrocedieron mientras el mercado digería una idea incómoda, que frenar la carrera de la inteligencia artificial también puede enfriar el gasto en centros de datos.
La advertencia sobre la IA golpeó donde estaba el dinero
Dario Amodei, consejero delegado de Anthropic, pidió públicamente ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial por los riesgos asociados a su expansión. Esa posición encontró respaldo en Sam Altman, consejero delegado de OpenAI, Elon Musk y Demis Hassabis.
Ahí aparece una de esas contradicciones que el mercado detecta en segundos. Si quienes lideran esta carrera piden moderación, fabricantes de chips y proveedores de infraestructura tecnológica pasan a depender de un ritmo de inversión menos claro, justo cuando los centros de datos se habían convertido en una apuesta casi automática.
Sam Altman también descartó que OpenAI vaya a debutar en Bolsa en 2026 y llegó a resumirlo con una frase breve, que no era un buen momento. La hipótesis no era menor, porque esa salida al mercado podía haber situado la valoración de la compañía por encima del billón de dólares.
ACS concentró la mayor herida bursátil
BlackRock perdió 92,9 millones de euros solo con ACS, la parte más abultada del ajuste.
Las acciones de la constructora cayeron un 6,7%, desde 98,25 euros hasta 91,45 euros. BlackRock controla el 5,06% del capital sobre 277,1 millones de acciones, de modo que cualquier sacudida en el precio multiplica su efecto sobre la cartera.
No es una caída aislada del ladrillo o de la obra civil. ACS se beneficia del mercado de centros de datos a través de su filial estadounidense Turner, así que la corrección también alcanza a quienes habían encontrado en esa infraestructura una vía indirecta para capturar el auge de la IA, como ya ocurrió con la financiación de fábricas de IA.
Merlin, Acciona y Solaria completaron el retroceso
Merlin Properties bajó un 5,64%, desde 13,12 euros hasta 12,40 euros, y esa variación restó 21,2 millones de euros al valor de la participación de BlackRock. El fondo posee el 4,63%, equivalente a 28,7 millones de acciones.
En Acciona, la caída fue del 2,88%, desde 208,20 euros hasta 202 euros, con una pérdida de 12,7 millones de euros para una participación del 3,86%.
El caso de Acciona dejó además un matiz llamativo. El martes subió un 2,85% después de que el mercado reaccionara a los rumores sobre una posible venta de Acciona Energía, una señal de que en jornadas nerviosas basta una expectativa corporativa para mover el foco desde la exposición al sector hacia una operación concreta.
Solaria tampoco escapó al ajuste.
Sus acciones pasaron de 18,41 euros a 16,53 euros y eso implicó una pérdida de 7,8 millones de euros para BlackRock. La gestora controla el 3,89% sobre un capital de 132,6 millones de acciones.
El mercado corrigió una cadena que parecía lineal
Durante meses, la lógica había sido sencilla. Más modelos de inteligencia artificial significaban más chips, más centros de datos, más electricidad, más constructoras y más caseros de naves técnicas, una secuencia parecida a la que ya se veía en el coste material de la IA.
Ahora esa cadena sigue ahí, pero ha perdido la apariencia de certeza. Entre el llamamiento de Amodei a bajar la velocidad y la negativa de Altman a llevar OpenAI al parqué en 2026, bastó un cambio de clima para que cuatro participaciones de BlackRock perdieran 135 millones de euros en apenas unos días.